El género fantástico ha experimentado un importante resurgimiento, debido en gran parte al éxito de las películas El señor de los anillos de Peter Jackson a principios de la década de los 2000. Aunque diversas formas de magia y brujería han tenido una larga presencia en las narraciones de Hollywood, en los últimos años han cobrado especial protagonismo. Una publicación incluso se refirió a 2024 como «el año de las brujas».
Al mismo tiempo, estamos presenciando un aumento astronómico de la presencia y la práctica de la brujería en la vida real. Dado que muchos miembros de la generación Z se están volviendo al ocultismo, el paganismo contemporáneo y la wicca están volviendo a cobrar importancia.
Abundan los debates sobre si estas dos tendencias representan una correlación o una causalidad. En cualquier caso, los cristianos sabemos que el discernimiento es esencial en una cultura en la que la magia ficticia y la real son cada vez más prominentes. ¿Cómo discernimos qué «magia ficticia» es edificante y cuál no?
Términos y definiciones
Muchos cristianos consideran sospechosa la magia fantasiosa, ya que la palabra «magia» y sus variaciones aparecen en las Escrituras con un sentido mayormente negativo. Pero el uso que hace la Biblia de este término no es tan claro como algunos podrían pensar. Por ejemplo, Daniel es llamado «jefe de los magos» (Dn 5:11), aunque sus habilidades provienen de Dios y no de Satanás. En el Nuevo Testamento, la palabra griega magos se traduce a veces como «sabios» (por ejemplo, Mt 2:1) y otras veces como «magos» (por ejemplo, Hch 13:6, 8).
Los cristianos debemos ir más allá de la aceptación simplista o la condenación absoluta, y optar por evaluar sabiamente las representaciones de la magia
Además, Marian A. Jacobs, autora de On Magic and Miracles [Sobre la magia y los milagros], señala que «la frase más utilizada en las Escrituras para describir los acontecimientos sobrenaturales, especialmente en el Nuevo Testamento, es “señales y prodigios”. Se utiliza para referirse a las cosas que hacen Jesús y Sus discípulos (p. ej., Hch 4:30) y a las cosas que hacen los falsos profetas o los falsos mesías (p. ej., Mt 24:24)». Jacobs continúa diciendo que esta realidad «es probablemente la clave más importante para comprender cómo discernir lo milagroso, no solo en las Escrituras, sino también en la ficción».
Por lo tanto, al evaluar una obra de fantasía, lo que más importa no es tanto si se utiliza la palabra «magia», sino la forma en que se utiliza la magia en la narración. Esto requiere, por un lado, que evitemos etiquetar todo el sobrenaturalismo de la fantasía como intrínsecamente inofensivo porque «todo es fingido» o «solo es una película». Por otro lado, es necesario que evitemos etiquetar todo el sobrenaturalismo en la fantasía como intrínsecamente nocivo porque «todo es obra del diablo».
Contexto y categorías
Un tema común de las prácticas ocultistas prohibidas en Deuteronomio 18 es la búsqueda de conocimientos desconocidos (especialmente en relación con acontecimientos futuros) a través de algún tipo de dependencia de los espíritus malignos. A partir de este pasaje, podríamos explicar la esencia de la brujería como eludir a Dios para conseguir lo que uno quiere, sin Su ayuda ni permiso.
Pero no toda la actividad sobrenatural es demoníaca. Hay muchos ejemplos en la Biblia en los que la actividad sobrenatural —el tipo de cosas que podríamos ver en una película de ciencia ficción o fantasía— es obra del poder de Dios y se realiza con Sus propósitos.
- Fuerza sobrehumana (Jue 15:13-15)
- Teletransportación (Hch 8:39-40)
- Visiones del futuro (1 S 10:1-9; Hch 9:12)
- Cegar a los enemigos (2 R 6:18; Hch 13:11)
- Hacer flotar un trozo de hierro en el agua (2 R 6:5-7)
- Recibir orientación durante un trance (Hch 10:10-11)
- Usar un bastón para convertir el agua en sangre (Éx 7:19-20)
- Emplear objetos sagrados para obtener conocimiento de cosas ocultas (1 S 14:41-42).
Pero incluso con los ejemplos bíblicos, el contexto es importante. El uso que Saúl hace del Urim y Tumim en 1 Samuel 14 es una forma de adivinación sacerdotal que Dios aprueba (Éx 28:30). Sin embargo, en otro pasaje de las Escrituras, el uso que Saúl hace de la bruja de Endor es claramente una violación de los claros mandamientos que Dios da con respecto al uso de médiums (Lv 19:31; Dt. 18:10-12).
Al evaluar la naturaleza de la actividad sobrenatural, no podemos limitarnos a mirar las apariencias superficiales. Aún más importantes son las realidades fundamentales.
Cuentos de hadas y magos
La sabiduría bíblica nos llevaría a considerar no solo el uso de lo sobrenatural, sino también el «corazón» de la obra. Esto incluiría las posturas y motivaciones que empujan a los personajes hacia Dios o los alejan de Él o un verdadero orden moral (si no hay una figura divina clara en la historia).
Muchos cuentos de hadas incluyen sistemas mágicos inventados en los que se condena el mal y se alaba la virtud. En la película animada de Disney La Bella y la Bestia, por ejemplo, la hechicera trabaja para exponer el corazón duro del príncipe y presionarlo para que su personaje madure y se renueve.
También podemos considerar la trilogía de El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien, en la que Gandalf proviene de una rama de los Maiar, una raza de seres espirituales celestiales. Es enviado por la figura divina, Ilúvatar, para oponerse a Sauron (quien, en El hobbit, es conocido como el Nigromante). Aunque Gandalf es comúnmente conocido como un mago, se parece más a un ángel que a cualquier otra cosa. Los estudiosos de Tolkien han reconocido desde hace tiempo que la construcción del mundo de la Tierra Media es claramente cristiana.
Algunas historias hacen algo más que simplemente representar el mal sobrenatural; lo excusan o incluso lo glorifican. Un ejemplo es la película de 1996 Jóvenes brujas, para la que se contrató como consultora a una wiccana real con el fin de garantizar que las prácticas ocultistas representadas en la película tuvieran un mayor grado de autenticidad.
El discernimiento siempre ha sido importante para los creyentes, pero la popularización actual de la magia y el ocultismo lo hace aún más urgente
Otro uso problemático de la magia es que, en algunas historias modernas, como La hora de la desaparición (2025) y Doctor Strange en el multiverso de la locura (2022), los protagonistas terminan utilizando ellos mismos las artes oscuras para derrotar a sus enemigos. (Curiosamente, un tema clave en El señor de los anillos es el peligro inherente de ejercer poderes malignos para derrotar al poder del mal).
Como demuestran estos ejemplos, la forma en que se emplea o se representa la magia ficticia es importante. Cuando vemos estas narrativas, los cristianos debemos ir más allá de la aceptación simplista o la condenación absoluta, y optar por evaluar sabiamente los aspectos útiles e inútiles de las representaciones de la magia en una película o serie.
Formación y discernimiento
No siempre es fácil distinguir la verdadera naturaleza de un acto milagroso. A veces, los actos de Dios y los actos de Satanás parecen similares (Éx 7:10-11; 7:20-22; 8:6-7). Incluso aquellos que estudian y enseñan rigurosamente las Escrituras pueden malinterpretar la obra divina como obra demoníaca (Mt 12:22-32). Por eso es importante evaluar el contexto de la acción.
Las Escrituras nos llaman a tener «los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal» (He 5:14), para distinguir la luz verdadera (Ef 5:9) de la luz falsa (2 Co 11:14). Este discernimiento siempre ha sido importante para los creyentes, pero la popularización actual de la magia y el ocultismo —en parte a través de las narrativas de la cultura popular— lo hace aún más urgente. Que podamos depender de la gracia de Dios y la sabiduría del Espíritu Santo mientras buscamos evaluar lo milagroso en las historias que leemos, vemos y jugamos.


