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9 cosas que debes saber sobre la Confesión de Westminster

Después de casi 400 años de servicio, la Confesión de fe de Westminster continúa brindando a las iglesias reformadas y presbiterianas de todo el mundo un brillante resumen de las principales enseñanzas de las Escrituras. Pero, ¿cómo es que este documento, extraído de una época tan diferente, ha seguido siendo igual de relevante para la Iglesia de hoy?

Al explorar esta pregunta, consideremos nueve elementos esenciales de la Confesión por los cuales la Iglesia reformada del siglo XVII se sitúa hombro a hombro junto a la iglesia del siglo XXI y las que están por venir.


1. La Confesión de Westminster fue diseñada como una brújula doctrinal para mantener los rumbos bíblicos de la Iglesia hacia la verdad, aun cuando se vea afectada por el error y la división. La guerra civil había llevado a la Iglesia de Inglaterra hacia una agitación política, social y eclesiástica. Como un primer paso hacia la reconstrucción de la iglesia, el parlamento convocó una asamblea nacional de clérigos para que brindasen su asesoría sobre las directrices bíblicas en materia de doctrina, adoración y gobierno. Entre 1643 y 1648, la Asamblea de teólogos de Westminster creó seis documentos distintos para equipar nuevamente a la iglesia, pero de todos ellos, la Confesión de fe fue clave. Este documento expresaba la mente de la iglesia con respecto a las verdades de las Escrituras y combinó los documentos de adoración y gobierno en un sistema de trabajo unificado.

2. Desde sus inicios, la Confesión estuvo subordinada a la Palabra de Dios. Al escribir la Confesión de fe, la asamblea permaneció apasionadamente comprometida con la frase de la Reforma, Sola Scriptura: la Escritura sola tiene la autoridad final en todas las áreas de la fe y la vida. De hecho, la declaración de la Confesión “De las santas Escrituras” es el primer capítulo y el más largo del documento. La Escritura es declarada inspirada, infalible, suficiente, comprensible y el juez supremo de todas las disputas. A lo largo del trabajo de la asamblea, los miembros estaban obligados por juramento a afirmar solo aquellas proposiciones respaldadas por las Escrituras. Reflejando este compromiso con la Palabra, los 33 capítulos de la Confesión están llenos de más de 4,000 versículos.

En la Confesión de Westminster, la Escritura es declarada inspirada, infalible, suficiente, comprensible y el juez supremo de todas las disputas

3. Al presentar las verdades fundamentales de las Escrituras, la Confesión siguió un sistema de fe completo y unificado, que se remonta al Credo de los apóstoles. De hecho, entre las principales confesiones protestantes de la Reforma (de Augsburgo, Belga, francesa, Segunda confesión helvética), no solo tenían en común las principales verdades de las Escrituras, sino que las doctrinas se clasificaron en las mismas categorías: fe en Dios y deber a Dios. Siguiendo a los credos que le precedieron, la Asamblea de Westminster preservó cuidadosamente esta división doctrinal de fe y servicio, una distinción que el Catecismo menor presentó de manera más expresiva como “lo que el hombre ha de creer respecto a Dios” y “los deberes que Dios impone al hombre”.

4. En sus capítulos iniciales, la Confesión representa el corazón de la ortodoxia reformada y el cristianismo histórico. Aquí las doctrinas de la fe emergen en tres partes: la obra creadora de Dios y la caída del hombre (caps. 1-6), la obra de Cristo como Redentor (caps. 7-8) y la obra del Espíritu Santo al aplicar la redención (caps. 9-19).

5. Lo que resta de la Confesión (caps. 20-33) describe la responsabilidad que tiene el creyente de servir a Dios, un servicio que abarca a nuestro prójimo, el estado y la iglesia. Sin embargo, la iglesia es el lugar principal en el que servimos a Dios. Moviéndose a través de los capítulos 25-31, la Confesión desarrolla la doctrina de la iglesia, la comunión de los santos, los sacramentos y el gran alcance de la disciplina de la iglesia. Al culminar la vida de servicio a Dios de los santos está la entrada a la iglesia glorificada, descrita por la resurrección de los muertos y el juicio final (caps. 32-33).

6. “De la libertad cristiana y de la libertad de conciencia” afirma cómo la conciencia del creyente individual es libre para servir solo a Cristo. Pero esta libertad de conciencia está sujeta además a las autoridades civiles y eclesiásticas legítimas instituidas por Cristo. Equilibrar las diversas autoridades ordenadas por Dios sobre la conciencia demostró ser uno de los mayores desafíos de la asamblea en la elaboración de la Confesión, especialmente al enfrentar a feligreses cada vez más autónomos y los reclamos de las autoridades civiles y eclesiásticas que competían entre sí.

7. La Confesión ofrece una plataforma superlativa para expresar consenso sobre las doctrinas de las Escrituras y construir la unidad dentro de la iglesia en general. Cuando la Asamblea de Westminster trabajó para reconstruir la iglesia en el siglo XVII, Inglaterra, como Escocia y muchas regiones del continente, reconoció solo una iglesia, haciendo de la unidad un imperativo social y eclesiástico. Hoy, aunque múltiples denominaciones han reemplazado el modelo de iglesia única de la Reforma, la Confesión conserva su lugar en el fomento de la unidad dentro y entre las iglesias reformadas y presbiterianas en todo el mundo.

8. Dentro de cada uno de estos nueve elementos esenciales de la Confesión se encuentra la centralidad de la iglesia de Cristo. Guiada únicamente por las Escrituras, la Confesión proporciona un ancla doctrinal que expresa la amplitud de la fe dentro del marco de la iglesia histórica. Los santos son cuidadosamente guiados para brindar su más completo servicio a Dios, especialmente dentro de la iglesia visible, donde están edificados hacia la unidad en la única fe. De hecho, si bien se puede ver que la Confesión involucró a todas las grandes solas de la Reforma, sobresalió en el avance de la “sola olvidada” de sola ecclessia, la iglesia sola.

Si bien se puede ver que la Confesión involucró a todas las grandes solas de la Reforma, sobresalió en el avance de la ‘sola olvidada’ de sola ecclessia, la iglesia sola

9. La Confesión no fue diseñada para servir como un almacén doctrinal, sino para ser comunicada a cada miembro de cada iglesia. Los Catecismos Mayor y Menor fueron compuestos con este propósito. Así, al escribir sus catecismos, la asamblea se mantuvo “atenta de la Confesión”. Pero este enfoque significó más que replicar contenido; los catecismos transmitían eficazmente los propósitos de la confesión, porque a medida que se enseñaban y memorizaban los principios de la fe, la vida y la iglesia, construían la unidad en la única fe desde cero.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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