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Cómo evitar la desinformación acerca del coronavirus

La pandemia de COVID-19 provoca un sentido de alerta mundial. En las últimas semanas, muchos medios de comunicación han compartido información valiosa respecto al desarrollo de la pandemia y sobre qué podemos hacer para mitigarla.

Sin embargo, a la misma velocidad que se genera información útil, también se genera información falsa. Este tipo de contenido provoca miedo y desinformación sobre todo tipo de temas, desde las medidas de prevención hasta las decisiones que toman nuestros gobernantes.

A medida que la tecnología aumenta nuestra capacidad de adquirir información, se hace cada vez más necesario que los cristianos crezcamos en sabiduría y discernimiento. Somos llamados a hablar siempre con la verdad, incluso cuando compartimos una imagen por WhatsApp (Pr. 12:22).

¿Cómo podemos contribuir a nuestra comunidad mientras permanecemos en la verdad? Aquí hay cinco ideas: 

1. No creas todo lo que ves en Internet

Es crucial que seamos prudentes y responsables con lo que vemos, leemos, o escuchamos. Tengamos siempre en mente: no toda la información que se comparte es verdadera.

Cada vez que llegue información a nosotros, hagamos las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es la fuente de la información?
  • ¿Es la fuente objetiva?
  • ¿La persona que me compartió esta información es confiable?
  • ¿Proviene esta información de un experto en el tema?

2. No compartas sin corroborar

Hace un tiempo, me encontré con una publicación sobre el cierre de un restaurante mientras navegaba en Facebook. Consideré adecuado compartir la información con mis amigos, pero no comprobé si la publicación aplicaba para mi país. Después me enteré de que no era así. 

Quizá tú, como yo, has actuado como el hombre de Proverbios 29:20: “¿Ves a un hombre precipitado en sus palabras? Más esperanza hay para el necio que para él”.

A veces nos apresuramos en compartir sin corroborar porque deseamos ser el primero en transmitir la información a nuestra lista de contactos. O puede que nuestras intenciones sean buenas —simplemente queremos mantener a nuestra familia informada—, pero eso no anula el hecho de que hemos transmitido falsedades que podrían afectar a nuestro prójimo. Es importante que, antes de compartir algo que escuchamos o vemos, verifiquemos que la información proviene de fuentes oficiales y fidedignas.

Esta es otra pregunta importante que debes hacerte antes de compartir: ¿Es esto útil o necesario? Es valioso transmitir información sobre métodos de prevención, alimentación adecuada, correcto lavado de manos, precauciones sobre los productos de limpieza, entre otras cosas. Sin embargo, también hay mucho contenido que solo promueve la ansiedad y el temor ante la adversidad que enfrentamos.

Recordemos que no todo lo que se ve en las redes sociales es oficial, ya sean fotografías, infografías, o artículos noticiosos. Es crucial que, si encuentras una publicación rondando por Internet, te dirijas a las páginas oficiales de las instituciones que parecen haberla publicado para corroborar que fue así.

3. Recordemos amar al prójimo

Pensar bien antes de publicar o compartir es amar al prójimo. Pablo nos recuerda que no debemos ser piedra de tropiezo para los demás, y que cuando usamos mal nuestra libertad pecamos contra Dios y las personas que nos rodean (1 Cor. 8:9).

Todo lo que compartes en Internet tendrá un impacto fuera de Internet. El cristiano debe buscar la verdad, evitando cualquier acto que pueda traer sufrimiento innecesario a nuestro prójimo. Mucha desinformación provoca pánico y angustia, o incluso que se tomen decisiones imprudentes.

Pensar bien antes de publicar o compartir es amar al prójimo

4. Permanezcamos en oración

Gran parte de la población mundial parece envuelta en el miedo y la ansiedad. Esto nos debe llevar a vivir en constante oración, colocando nuestras cargas en Dios y reconociendo que Él cuida de nosotros (1 Pe. 5:7).

Así como la iglesia de Tesalónica fue animada a hacer lo bueno los unos para con los otros y examinar todo cuidadosamente (1 Tes. 5:15, 21-22), los cristianos hoy somos llamados a orar por sabiduría para que podamos filtrar toda la información que nos llega y usarla de manera amorosa para con los demás.

Un ejemplo triste y negativo sucedió en Guatemala, cuando una lista con los nombres, teléfonos y direcciones de las personas que están en cuarentena circuló a través del país. Algunas de las personas en la lista recibieron llamadas con amenazas, y es vergonzoso reconocer que algunos cristianos participaron en la distribución de esta información. Oremos por humildad, reconociendo cuando hemos sido de tropiezo para otros y arrepintiéndonos por nuestro pecado.

5. Busca información confiable

Si tienes dudas acerca de las medidas que debes tomar durante el desarrollo de esta pandemia, acércate a un profesional de la salud a través de un mensaje o una llamada. También visita las páginas web oficiales, en donde encontrarás la información confiable más reciente sobre el coronavirus:

  • OMS (Organización Mundial de la Salud) 
  • CDC (Centros de Control y Prevención de Enfermedades) 
  • OPS/OMS (Organización Panamericana de la Salud)

Fuentes confiables en algunos países:

Cristo nos ha llamado a ser luz en este mundo. Los cristianos debemos ser prudentes y responsables sobre cómo compartimos la información que llega a nosotros.

Debemos ser prudentes y responsables sobre cómo compartimos la información que llega a nosotros

Este es un buen momento para que el cristiano mantenga paz y esperanza en medio de la ansiedad. Dios tiene el control de todo el universo: cada microorganismo se somete a Su soberanía.

“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús”, Filipenses 4:7.

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