3 lentes que todo padre necesita

“Antes de casarme tenía seis teorías sobre criar hijos. Ahora tengo seis hijos y no tengo teorías”.

Esta broma se atribuye a John Wilmot, autor del siglo XVII, pero la mayoría de los padres podrían hacerle eco. Criar hijos es complejo. Pero ¿qué pasaría si pudieras resumir las enseñanzas de la Biblia sobre la crianza de los hijos en una oración? Este es mi intento:

Como padres, queremos ayudar a nuestros hijos a vivir sincronizados con la realidad.

Para mi esposa y para mí, este concepto se ha convertido en un principio rector, un faro en la niebla. Sin embargo, cualquier padre podría testificar que esta oración en sí puede ser simple, pero la tarea ciertamente no lo es.

Demandas de la crianza

Primero, está el desafío de los niños. Cada niño está hecho a la imagen de Dios, y es un ser único y multifacético. Eso significa que la crianza de los hijos nunca es un escenario único para todos.

Luego, la complejidad aumenta a medida que cada niño adicional llega a la familia. No solo hay más personas, sino que las relaciones entre cada una de estas personas se multiplican y cada conexión también requiere atención. No es de extrañar que la crianza de los hijos sea una de las actividades más exigentes del planeta.

También hay una maraña de temas que hay que desenredar. ¿Cómo le hablo a mis hijos de todos los problemas complejos que enfrentamos hoy? Todos asumen que los padres son expertos en todo, desde teléfonos inteligentes y redes sociales hasta la atracción hacia el mismo sexo y el tema transgénero.

Para complicar aún más las cosas está el exceso de información disponible sobre la paternidad, la familia, y los niños. Hay consejos gratuitos bien intencionados que dan los familiares y amigos. También podrás tener un estante lleno de libros sobre paternidad. Luego hay innumerables sitios web, blogs, vlogs, y podcasts que canalizan un torrente de trucos para padres, y todo directamente a tu teléfono. Esta abundancia puede convertirse rápidamente en sobrecarga.

Claridad para la crianza de los hijos

A pesar de las innegables dificultades de los padres, la Palabra de Dios nos guía a través de la espesura de la complejidad. Sorprendentemente, hay menos de una docena de pasajes en las Escrituras que abordan directamente cómo un padre debe criar a un hijo. Uno es Deuteronomio 6:20-25:

“Cuando en el futuro tu hijo te pregunte: ‘¿Qué significan los testimonios y los estatutos y los decretos que el SEÑOR nuestro Dios les ha mandado?’, entonces dirás a tu hijo: ‘Nosotros éramos esclavos de Faraón en Egipto, y el SEÑOR nos sacó de Egipto con mano fuerte. Además, el SEÑOR hizo grandes y temibles señales y maravillas delante de nuestros ojos contra Egipto, contra Faraón y contra toda su casa; y nos sacó de allí para traernos y darnos la tierra que Él había jurado dar a nuestros padres. Así que el SEÑOR nos mandó que observáramos todos estos estatutos, y que temiéramos siempre al SEÑOR nuestro Dios para nuestro bien y para preservarnos la vida, como hasta hoy. Y habrá justicia para nosotros si cuidamos de observar todos estos mandamientos delante del SEÑOR nuestro Dios, tal como Él nos ha mandado”. 

¿Notaste algo inesperado en la respuesta de los padres a la pregunta del hijo? El niño pregunta sobre el significado de los muchos mandamientos de Dios. En respuesta, el padre le cuenta una historia. Si uno de mis hijos me preguntara por qué no puede hacer algo en nuestra casa, podría darle varios tipos de respuestas a profundidad. Podría decirle de las ventajas y desventajas de tomar un curso de acción, o explicarle que hacer cierta cosa es poco cariñosa, o no es bíblico, o simplemente pudiera tomar la defensiva y decir: “Porque yo lo digo”.

Como padres, queremos ayudar a nuestros hijos a vivir sincronizados con las realidades de un mundo bueno pero quebrantado que Cristo está redimiendo.

Sin embargo, en este pasaje, Dios nos recuerda que lo que ilumina nuestro camino diario es una historia, la Historia, donde Dios rescata a un pueblo para sí mismo. Y esto es nada menos que la “verdadera historia del mundo entero”. La sabiduría dada a los padres en Deuteronomio 6:20-25 es que la explicación es útil, pero no es suficiente. La claridad en la toma de decisiones, y la claridad en la crianza de los hijos, surge de la claridad sobre lo que es real en la historia de la vida en el mundo de Dios.

Como padres, queremos ayudar a nuestros hijos a vivir sincronizados con las realidades de un mundo bueno pero quebrantado que Cristo está redimiendo.

Tres lentes

Para obtener una imagen precisa de la vida en este mundo, debemos ver todo a través de tres lentes. El primer lente da la visión de que Dios hizo todo originalmente muy bueno (Gn. 1:31). El siguiente lente revela que este mundo bueno ahora también es malo, está roto y contaminado por el pecado (Gn. 3). El tercero aclara que Jesús vino a hacer nuevo todo lo que el pecado rompió (Ro. 8).

“Bueno. Malo. Nuevo”. Mirar a través de estos lentes le da claridad a la complejidad.

Si quieres ver la realidad de Dios sobre cualquier cosa, debes mirarla usando las tres lentes al mismo tiempo. Por ejemplo, la comida es parte del buen diseño de Dios para que la humanidad la disfrute, pero hay más en esa historia. Si se abusa de la bendición de la comida, también es dañina (mala). Sin embargo, Jesús vino a redimir incluso la comida, colocándola en su lugar apropiado, no para adorarla sino para disfrutarla. Un día, todas las dificultades de salud y dieta serán eliminadas para siempre, y serán reemplazadas por un banquete alegre lleno de suprema adoración a Dios (nuevo) (Ap. 19:9). Si no usas alguno de estos lentes, descuidarás algún aspecto de la realidad que Dios quiere que nosotros y nuestros hijos adoptemos.

Bueno. Malo. Nuevo.

O por ejemplo, piensa en cómo te ve tu hijo. Los niños deben recordar que incluso en tu peor día como mamá o papá, sigues siendo una fuente de la bondad de Dios para sus vidas (bueno). Si descuidas este lente, tus niños podrían volverse cínicos. Pero para ser sinceros, tus hijos también deben recordar que ningún padre es perfecto (malo). Este lente ayuda a mantener a raya la amargura y la desilusión. Y finalmente, Jesús los ha adoptado en su familia (nuevo). Para tus hijos, esto significa un nuevo nivel de seguridad y amor, así como un nuevo orden de prioridades. Juntos, estos tres lentes ayudan al niño a ver a sus padres con claridad bíblica.

Bueno. Malo. Nuevo.

Como padres, el arco de esta historia del evangelio es muy útil, pues es una guía de nuestra interpretación bíblica. Pero estas tres lentes no solo iluminarán tu comprensión de la Palabra de Dios, también iluminarán cómo navegas el mundo de Dios. Te ayudarán, así como a tus hijos, a aprender a vivir en sintonía con la realidad.

Mirar a través de estos lentes le da claridad a la complejidad. Estas tres verdades pueden no enderezar los giros y vueltas que todos encontramos en el camino de la paternidad, pero te darán una estrella del norte para guiar tus pasos durante el camino.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
Imagen: Lightstock.
CARGAR MÁS
Cargando