Mi Mesías

¿Qué sintieron los pastores cuando los ángeles les anunciaron el nacimiento de Jesús, el Mesías? Imagínate estar ahí. Huestes celestiales. Que todo ocurra delante de tus ojos. Sentir miedo, confusión, asombro. Y que, de pronto, todo vuelva a la normalidad.

Mi Mesías: Una novela de redención, de Emanuel Elizondo, cuenta la historia de Benjamín. Él es un joven pastor de Belén que fue testigo de los eventos que cambiaron el curso de la historia, de su nación, y de su propia vida.

Mi Mesías es una novela histórica: se basa en eventos, en un tiempo, y en lugares reales para elaborar una narrativa de ficción, mezclando lo que pasó con lo que pudo haber pasado.

Mi Mesías: Una novela de redención
Emanuel Elizondo
235 pp. US$4.99.

Como buena novela, Mi Mesías tiene de todo: prosa, diálogo, diálogo interno; acción, drama, romance; desarrollo de personajes, tensión, y desenlace. El flujo de los eventos mantiene al lector enganchado y las interacciones lo hacen sentirse involucrado en la historia.

La novela tiene treinta y tres capítulos. Son breves; se pueden leer en unos 10 o 15 minutos. Cada uno de ellos termina con un aumento de tensión. Es decir, te van a dar ganas de seguir leyendo.

No soy experto ni sabiondo en este tipo de literatura, pero creo que hay dos cosas por las cuales vale la pena Mi Mesías.

En primer lugar, la novela te pone en los zapatos de personajes bíblicos que, quizá por no ser mencionados por nombre, tendemos a ignorar del todo, o al menos su complejidad. La historia de Benjamin es ficción —obviamente—, pero es una ficción que le pone carne y hueso a experiencias humanas que, quizá por no tener un valor teológico explícito, podemos fácilmente pasar por alto al leer la Biblia.

En segundo lugar, algo que me encantó de la novela fue cómo Elizondo entretejió detalles históricos, pasajes, y temáticas bíblicas en el desarrollo de la narrativa, en una manera clara y sutil. Para no arruinarte la lectura, no te voy a decir exactamente cuáles son. Pero te aviso por adelantado que te vas a encontrar con cosas de este tipo y, como yo, podrás notar el conocimiento bíblico, la destreza literaria, y la creatividad empleada en escribir esta novela.

Aparte de uno que otro detalle editorial aquí y allá (entendible para una obra de este tamaño) la única crítica que mencionaría es que la vida del protagonista, especialmente hacia el final, parece tener demasiados puntos de contacto con la vida de Jesús. Esto hace que el relato se sienta un poco —si es que se puede decir esto en cuanto a una obra de ficción— difícil de creer. Sin embargo, Elizondo tiene cuidado de no hacer esas conexiones como si cada una de ellas pudieran encontrarse directamente en Mateo, Marcos, Lucas, y Juan.

En conclusión, Mi Mesías es una novela buenísima. Además, es para todo público: suficientemente sencilla de leer como para niños; suficientemente compleja como para jóvenes y adultos. Pero creo especialmente que sería una buena lectura para predicadores.

Los que exponemos la Palabra necesitamos saber contar historias, enganchar la imaginación, encarnar los relatos bíblicos. Dicho de otro modo, necesitamos proclamar la verdad del evangelio en una manera que toque las mentes y las emociones de los que nos oyen. En Mi Mesías, Elizondo nos da un excelente modelo.

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