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En un reciente artículo (en inglés) del Wall Street Journal, algunos terapeutas compartieron sus estrategias favoritas para batallar contra la ansiedad. Algunas recomendaciones son típicas, como dormir y hacer ejercicio; pero otras resultan más sorprendentes, como ver memes de mascotas, saltar desde acantilados en vacaciones, respirar lentamente al ritmo de música clásica y pasar tiempo con tomateras.

No veo nada malo en estos remedios contra la ansiedad (y creo que podemos dar gracias a Dios por ellos como signos de gracia común). Pero al leer el artículo, no pude parar de dar gracias por el don de la oración.

En la oración, el Dios del universo nos invita a Su presencia para experimentar una paz que sobrepasa todo entendimiento (Fil 4:6-7). Cuando tenemos problemas emocionales, a lo primero que debemos dirigirnos no es a las tomateras, sino a nuestro Padre celestial.

Él nos creó como criaturas emocionales para amar lo que Él ama y odiar lo que Él odia

Sin embargo, mis problemas emocionales no son solo con las emociones fuertes. He reconocido que la falta de ciertas emociones piadosas también plantea un problema. Dios no desea que tenga una actitud indiferente hacia el pecado, hacia el mal en el mundo o hacia Sus glorias. Él nos creó como criaturas emocionales para amar lo que Él ama y odiar lo que Él odia.

Al procesar mis emociones problemáticas y mi apatía pecaminosa, he encontrado una parte de las Escrituras particularmente útil: los Salmos.

Los Salmos y la emoción

Los Salmos no solo nos ayudan a saber qué podemos decir en la oración (a menudo una de nuestras mayores luchas), sino que también nos ayudan a saber qué sentir. Son, como escribió Juan Calvino, «una anatomía del alma» y comparten todos los matices de la emoción humana, desde la desesperación más profunda hasta la alabanza más exuberante. Allí encontramos santos que procesan lo bueno y lo malo de la vida de una manera piadosa. Leer y orar los Salmos nos introduce en su mundo emocional, en su lucha ante Dios y, finalmente, en la esperanza.

Considera estas dos maneras en que los Salmos pueden ayudarnos a cultivar emociones piadosas:

1. Cuando las emociones están fuera de control: Canaliza tus emociones

A veces nuestras emociones se sienten como un tren desbocado. Podríamos justificar el hecho de tener emociones intensas, pero no podemos justificar ni detener su impulso de cruzar la línea hacia el pecado.

Hoy en día, nada hierve tanto la sangre como la política (por lo menos en mi país). La palabra tonta o la acción malvada de un político pueden encender un fuego en mí y, si no lo controlo, puede crecer rápidamente y extenderse hacia otras áreas de mi vida. En casos así, el Salmo 2 me dice cómo canalizar mi ira hacia fines piadosos.

Leer y orar los Salmos cada día es un entrenamiento emocional, una corrección piadosa para nuestras emociones rebeldes o ausentes

Sí, las naciones y sus reyes se enfurecerán contra el Señor y Su Cristo (vv. 1-2), pero Dios no se retuerce las manos derrotado, sino que se ríe (v. 4). Ha elegido a Su Rey, el Señor Jesucristo, para juzgar y gobernar toda la creación y para hacer pedazos a las naciones y a sus reyes como a una vasija de alfarero (v. 9).

Pero el salmo no se detiene ahí, pues finalmente vemos a nuestro Dios advertir a los gobernantes e invitarlos a honrar a Su Hijo en arrepentimiento (vv. 10-12). Él quiere salvar a los líderes insensatos de nuestro mundo que agitan sus puños contra Él en rebelión. Esto me lleva a adorar y a orar para que los políticos malvados se refugien en Cristo (v. 12).1

Sin adoptar la perspectiva de Dios en este salmo, mi perspectiva mundana de la política me deja atrapado en un pozo negro de ira, tentado a refunfuñar en público o en las redes sociales. En cambio, con el Salmo 2 guiándome, tomo mi ira contra la política y me arrodillo por los políticos rebeldes con una esperanza centrada en Cristo y adoro al único Rey verdadero sobre todos ellos.

2. Cuando tus emociones escasean: Expande tu rango emocional

«Meh» no es la respuesta apropiada para el pecado expuesto en nuestras vidas ni para recordar las buenas nuevas de quién es Jesús y lo que Él ha hecho.

El Salmo 32 me ha ayudado a experimentar la mezcla correcta de emociones positivas y negativas cuando pienso en mi pecado. David no predica una gracia barata, sino que recuerda su experiencia en la que gemía por el pecado no confesado. Su cuerpo se consumió y su vitalidad se desvanecía con el calor del verano (vv. 3-4). A medida que las palabras de David estimulan mis propias oraciones, el peso de mi pecado, que aplasta el alma y apaga el Espíritu, empieza a tener un sabor más amargo y crece mi deseo de desarraigar otros pecados de mi vida.

Los salmos ayudan a nuestros corazones a latir conforme al de Dios, llenándonos de esperanza eterna en Él mientras navegamos por las aguas turbulentas de este mundo

A medida que mi odio por el pecado se profundiza, el Salmo 32 también profundiza mi amor por Cristo. «¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, / Cuyo pecado es cubierto!» (v. 1). Sí, mi pecado es tan feo como la muerte, pero soy bienaventurado porque Jesús está dispuesto y es capaz de borrarlo por completo cuando me vuelvo a Él. ¡Qué glorioso es para los pecadores adorar a Dios por la bendición del perdón!

Para empezar

Todo cristiano debería repasar regularmente los Salmos en oración y devoción. A medida que voy leyendo este libro, me pregunto para qué situaciones podría usar cada salmo en el futuro y escribo mis respuestas en los márgenes de mi Biblia. Después de leer los Salmos varias veces, tengo una lista de favoritos que puedo utilizar para orar en diversas situaciones.

Aquí algunas recomendaciones:

  • Ansiedad y temor: 27, 42 – 43, 46, 55, 61, 62.
  • Consuelo y fortaleza: 16, 23, 116, 119.
  • Confesión y arrepentimiento: 32, 38, 51, 130.
  • Liberación y protección: 6, 34, 40, 91, 121, 140.
  • Guía: 25.
  • Justicia: 7, 82, 89, 140.
  • Alabanza: 8, 19, 33, 103, 104, 139, 148.
  • Confianza y temor de Dios: 27, 112, 115.
  • Cuando los malvados prosperan: 2, 10, 37, 49, 73.

Corazones que laten con el Suyo

Leer y orar los Salmos cada día es un entrenamiento emocional, una corrección piadosa para nuestras emociones rebeldes o ausentes. Es una medicina preventiva para cuando nos sobrevenga una crisis.

Sí, orar los Salmos es un reto para los lectores del siglo XXI, ya que luchamos con su significado y su mensaje. Pero estoy convencido de que seremos recompensados por nuestra labor y, al final, ayudarán a nuestros corazones a latir conforme al de Dios, llenándonos de esperanza eterna en Él mientras navegamos por las aguas turbulentas de este mundo.

Confíen en Él en todo tiempo,
Oh pueblo; derramen su corazón delante de Él;
Dios es nuestro refugio (Sal 62:8).


Una versión de este artículo fue publicada primero en Open the Bible.

1. Como escribí en mi libro «Cuando orar es una lucha», de verdad espero ver a muchos de los líderes terrenales actuales en el cielo, adorando al Rey de reyes con corazones gozosos y arrepentidos. Después de todo, ¿por qué nos mandaría Dios orar por la salvación de los reyes y de los que están en eminencia si no planea salvar a algunos?
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