¿Podemos estar seguros de que hubo una resurrección? | #CoaliciónResponde

Para esta entrada de #CoaliciónResponde respondemos a la pregunta, “¿Podemos estar seguros de que hubo una resurrección?”.


Pareciera que cada año hay más teorías conspirativas sobre la Biblia, sus personajes, y los acontecimientos históricos que narra. La mayoría de estas tratan de explicar momentos milagrosos como fenómenos científicos o alegorías espirituales. Moisés no dividió las aguas, sino que hubo una sequía ese año y todos cruzaron sobre la parte menos profunda. Jesús no multiplicó los panes y los peces, sino que todos, al ver la generosidad del niño, también sacaron su comida para compartir con los demás. Algunas de estas teorías requieren más fe para creerlas que los mismos milagros que tratan de negar.

Esto ha ocurrido a lo largo de la historia, especialmente en cuanto al milagro más milagroso de todos: la resurrección. Hay personas que han argumentado en contra de la resurrección física de Cristo, diciendo que la resurrección fue poco más que una historia alegórica que demuestra lo que Cristo ha hecho espiritualmente dentro de nosotros. Ideas como estas tienen consecuencias.

La evidencia

¿Cómo responder ante tal declaración? Primero, debemos reconocer que esta idea no es nueva. Cada nueva revelación es una vieja herejía, como dice un amigo mío. Pablo confrontó este mismo argumento en la iglesia en Corinto, la cual estaba siendo influida por la cultura griega (1 Co. 15).

Segundo, debemos reconocer que la misma Palabra de Dios no nos enseña una resurrección simbólica, sino una histórica y verdadera, de carne y hueso. Lucas 24 relata el evento y aquí hay tres cosas que apuntan a la resurrección como un evento histórico, no un cuento alegórico. Primero, los primeros testigos de la resurrección fueron mujeres (Lc 24:1-12). Si la historia fuese inventada, mujeres no serían los testigos principales porque en la cultura del día, su palabra no valía. Pero Dios usó a mujeres para esparcir las noticias de que su Hijo estaba vivo de nuevo. Segundo, el pasaje fue escrito desde la perspectiva de un testigo, no un narrador omnisciente. Las historias de hadas no se cuentan como si uno estuvo allí, justo al lado de la Cenicienta cuando el príncipe le colocó la zapatilla de cristal. Esas historias —las historia no reales— se cuentan desde la perspectiva de un narrador que sabe todos los detalles de la historia, o al menos se los puede inventar. El Evangelio de Lucas no está escrito así. Lucas escribe los detalles de la historia que sabe, la historia de los testigos. No incluye todos los detalles, pero sí lo suficiente y necesario para saber que fue un evento verdadero. Tercero y último, podemos saber que la resurrección fue un evento verdadero e histórico por el mismo testimonio de los judíos. Los judíos serían los últimos en creer que un hombre podría ser Dios. Sin embargo, después de haber regresado a la vida y haberse revelado a Sus discípulos, podemos ver que ocurre dentro de ellos un cambio de paradigma. Ellos lo adoraron (Lc. 24:52). En Hechos, el mensaje principal de los apóstoles es la resurrección, y la predicaron como un hecho no negable.

¿Por qué importa?

Es necesario aceptar la resurrección como un hecho histórico y verdadero porque la misma es el centro de lo que creemos como cristianos. La resurrección, junto con la cruz, nos ayuda a entender por qué Jesús murió en la cruz. No solamente para morir por la pena de nuestros pecados, sino también para triunfar sobre la muerte y traer vida nueva a los que estaban muertos (Jn 11:25). La resurrección nos da esperanza para una gloria futura, en la cual no estaremos sujetos a la muerte o el pecado, sino Cristo estará glorificado en nosotros y podremos ser cómo Él y estar con Él (1 Pe 1:3; 2 Tes 1:10).

Aunque los judíos fueron los principales testigos de la resurrección al principio de la Iglesia, su testimonio fue esencial en la conversión de muchos gentiles y paganos. ¿Cómo es posible que tantos paganos y filósofos brillantes abandonaron sus filosofías intelectuales para creer en Cristo? Varios historiadores apuntan a una sola razón: la resurrección física de Cristo. La resurrección le daba esperanza a personas de que no eran solo como polvo en el viento, sino que había en el universo una razón para vivir y algo valioso por qué esperar.

La resurrección solo es consuelo para nuestros corazones si estamos seguros de que ocurrió. No solamente como un cuento alegórico sobre nuestro estado espiritual, pero como un evento histórico y verdadero.

Hay tanto más que decir sobre este tema. Te recomiendo echarle un vistazo a este artículo para entenderlo mejor.


#CoaliciónResponde es una serie donde pastores y líderes de la iglesia responden a inquietudes que llegan a Coalición por el Evangelio por diversos medios, y que son parte de las inquietudes que caracterizan la iglesia en nuestra región. 

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