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El día de mañana, 20 de diciembre de 2019, será muy especial para el Equipo Coalición: publicaremos la última de una serie de 258 reflexiones sobre la Biblia, escritas por nuestro amigo y colaborador, el pastor Pepe Mendoza. Puedes leer todas las reflexiones aquí.

Esta serie de reflexiones “aterrizadas”, como Pepe las ha llamado, comenzó a ser publicada semanalmente en nuestro sitio web el 14 de febrero de 2014 ( hace cinco años y diez meses). En total, las reflexiones suman 368,991 palabras. Si fuesen un solo libro, sería tan extenso como Don Quijote de la Mancha. Es el equivalente a casi nueve libros de 200 páginas.

Ellas son de mucha edificación para nosotros y cientos de miles de lectores. Solo desde el 6 de octubre de 2016 han sido leídas por casi 600,000 personas más de 949,700 veces. Pensando en eso, aquí hay una breve entrevista a nuestro estimado Pepe sobre sus reflexiones.


¿Cómo ha sido la historia de estas reflexiones?

Las reflexiones tuvieron un período de cocción bastante lento.

Empezaron en los ochentas, durante mi adolescencia y juventud temprana, con las notas que tomaba de mis devocionales y que anotaba en mi Biblia y en diferentes agendas. Luego esas notas fueron pasando poco a poco a computadoras.

A finales de los ochentas, las reflexiones fueron la base para unos mensajes de audio diarios de dos o tres minutos que colocaba en una contestadora telefónica. Nuestra iglesia repartía unas tarjetas y la gente llamaba a un número telefónico asignado para poder escuchar la reflexión del día.

En los noventas, con el advenimiento del Internet, empecé a enviar unas reflexiones cortas por correo electrónico a diferentes amigos y miembros de la iglesia. Luego, cuando estaba estudiando fuera de mi país a principios del siglo XXI, empecé a escribir una reflexión diaria conforme iba mi lectura bíblica devocional y reflexionaba en la aplicación personal. Luego los junté todos para dejárselo como legado espiritual a mi hija, Adriana.

En el 2014, Jairo Namnún [director ejecutivo de TGC: Coalición] me invitó a actualizarlas y publicarlas en Coalición semanalmente. (Eso fue cuando él no tenía la legión de excelentes escritores que tiene ahora. ¡No creo que en este tiempo yo hubiera corrido la misma suerte! [risas]). Durante ese tiempo, primero me editó Patty de Namnún y luego Josué Barrios.

¿Cómo describirías esta serie de reflexiones?

Hablo de ellas como “reflexiones aterrizadas” porque al escribirlas quería tocar temas de la vida diaria, todo aquello con lo que lidiamos cotidianamente, reflexionando en nuestras propias experiencias y en los sucesos que se mueven a nuestro alrededor.

Las reflexiones siguieron el formato de mi sistema de lectura devocional que consiste en leer una vez el Antiguo Testamento y dos veces el Nuevo Testamento en el transcurso de un año. La lectura es de lunes a viernes, unos tres capítulos del Antiguo Testamento y dos capítulos del Nuevo Testamento todos los días. Se concluye específicamente en 52 semanas y tres días. Por eso cada reflexión tiene un número específico de capítulos bíblicos a los que se ciñe estrictamente cada reflexión.

Nunca quise que las reflexiones fueran devocionales cortos porque tengo la convicción de que es necesario exponer ideas completas y reflexionar con cierta profundidad, aún de temas sencillos. Eso requiere de más palabras. Sé que eso me condena en tiempos del pensamiento “imagen” y el tuit. Pero creo que eso es más que necesario en nuestros tiempos. Debemos leer y pensar con abundancia de palabras (Hch. 2:40).

Creo que es una pena que cuando se piense en “devocional” se haga en términos de “poquito”, “chiquito” y “cortito”. Nada más alejado de meditar en la Palabra de día y de noche. No obstante, después de todo, creo que el número final de palabras de las reflexiones será como el de dos tesis de doctorado (risas).

¿Cuál espera que sea el efecto de las reflexiones en las vidas de sus lectores? 

Mi expectativa es doble. En primer lugar, espero generar apetito por la lectura de la Palabra de Dios. Una de nuestras más grandes deficiencias es tener mucha Biblia licuada y atomizada, y poca intención de buscar al Señor de una manera más profunda, sistemática, y reflexiva. Nuestro Dios se ha revelado y nosotros no debemos rendirnos en nuestra búsqueda por conocer todo su consejo.

En segundo lugar, mi objetivo para con los lectores es que puedan ver cómo la Palabra responde a nuestros dilemas, a nuestras circunstancias y realidades con una luz potente y guiadora. Meditar en nuestras vidas a la luz de la revelación de la Palabra de Dios debe ser un ejercicio dinámico, en donde el Señor va guiándonos y respondiendo nuestras más íntimas preguntas. Entonces, quisiera que los lectores vean algo de eso en mis reflexiones y que sea un aliciente para que lo hagan ellos mismos también.

Por último, ¿cómo escribirlas ha impactado su propia vida?

Las reflexiones las escribí en primer lugar para exhortarme a mí mismo. No tienen como punto de partida proveer un tema o una exhortación a oyentes, alumnos, o discípulos.

Son más bien, los pensamientos, las decisiones, los principios y la obediencia que he ido adoptando en mi propia vida en la medida en que iba nutriéndome con la Palabra de Dios libro a libro, capítulo a capítulo, verso a verso. Entonces, estas reflexiones son como treinta años de espiritualidad condensadas en palabras y consejos para mí mismo.

Siempre estaré agradecido con Coalición por la oportunidad de compartir estas reflexiones, y más que todo con mi Señor por permitirme reflexionar sentado a Sus Pies.

¡Amén, Pepe! Para nosotros ha sido todo un privilegio formar parte de esta aventura.


Visita mañana nuestro sitio web para leer la última de la serie de reflexiones.


Imagen: Unsplash.
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