No eres el autor de tu historia

Probablemente eres como yo. Te gusta una buena historia. Ya sea que sea un drama de televisión, una exitosa película de taquilla, o una novela best-seller, tendemos a hacer fila para ver una buena historia.

Tal vez estás sentado en un restaurante o alrededor de una fogata, y tus amigos comienzan a contar historias. Cada una parece mejor que la anterior. Comienzas a sentirte un poco como si fuera un concurso. Parece que las personas están en una competencia por la mejor historia, por lo que comienzas a hojear tu catálogo mental de historias personales para ver si tienes una que tal vez gane.

Tal vez alguien te cuente una historia fantástica, una que no puedes esperar para contársela a otra persona. A todos nos encanta una buena historia.

Tu historia no hará historia

La realidad honesta es que la mayoría de nuestras historias no terminarán en libros de historia. Después de que muramos, la mayor parte de nuestra historia personal morirá con nosotros, olvidada, excepto quizá por algunas fotos o recuerdos de nuestros seres queridos más cercanos. Las posibilidades de que los logros de tu vida se conserven en una biografía son escasos.

La historia de tu vida es una biografía de sabiduría y gracia escrita por Otro.

¿Te parece desalentador? No debe serlo. Más bien, si eres hijo de Dios, has sido invitado a una historia mucho más grande, la gran historia redentora, que ahora es tu biografía.

La historia de tu vida es una biografía de sabiduría y gracia escrita por Otro. Es mejor que cualquier cosa impresionante que puedas lograr en esta vida. Cada giro de la trama es mejor. Cada giro que se escribe en tu historia es correcto. Cada nuevo personaje o evento inesperado es una herramienta de su gracia. Cada nuevo capítulo avanza Su propósito.

Oseas 14:9 proclama: “Quien es sabio, que entienda estas cosas; quien es prudente, que las comprenda. Porque rectos son los caminos del SEÑOR”. Es casi un eufemismo decir que los caminos de Dios son mejores. ¿Como no pudieran serlo? ¡Él es infinito en sabiduría y gracia!

Has entrado a la mejor historia que existe en la historia, y es por gracia y gracia solamente. Lo mejor de todo es que esta historia es tu biografía, y tiene un final que nunca termina.

La mejor historia que nunca termina

La mayoría de las grandes historias son geniales porque, a través de los personajes, las relaciones, las situaciones, y los lugares, te llevan a un final increíble. Cuando alguien te habla de una gran película que acaba de ver o de un gran libro que acaba de leer, a menudo dice: “¡No vas a creer el final!”.

La gran historia redentora, por otro lado, es la mejor historia precisamente porque no tiene final. La única historia que necesitas conocer, comprender, y a la que debes entregar tu corazón es una historia que da esperanza, alienta, y transforma la vida porque ofrece las dos cosas maravillosas que ninguna otra historia puede ofrecer.

Primero, te ofrece un lugar en la historia, un lugar que fue planeado para ti mucho antes de que se escribiera la historia. Pero segundo, también te ofrece algo que es difícil de comprender para el cerebro humano y para la imaginación humana. Te ofrece una vida que nunca, nunca termina.

Todos estamos tan acostumbrados a la muerte que lamentablemente pensamos que es una parte normal de la vida. Las cosas mueren, la gente muere, fin de la historia. Pero ese no es el final de esta historia. La asombrosa historia de redención de Dios, que está escrita para ti en las páginas de tu Biblia, es radicalmente diferente, porque en esta historia la muerte muere.

Sí, has leído bien. El personaje principal de la historia de Dios (que es tu historia si eres su hijo) viene a la tierra y derrota el pecado y la muerte, y puesto que lo hace, nos ofrece lo que ningún otro personaje en ninguna otra historia puede ofrecernos: vida real ahora y vida eterna por venir.

¿Qué historia estás leyendo?

¿Por qué querrías una autobiografía cuando puedes tener la historia que Dios mismo ha escrito?

Recuerda nuevamente hoy que tienes una historia, pero no es una autobiografía. Hay un autor de tu historia, pero el autor no eres tú. Eres parte de un épico drama, pero nunca serás el héroe. Te han dado un reino, pero nunca serás el monarca.

El precio de tu admisión en esta historia fue el sufrimiento y la muerte de Jesucristo. Y Él conquistó la muerte para que por gracia pudiera establecer Su historia en tu vida. Hoy Él reina en tu nombre y continuará haciéndolo hasta que el último enemigo de tu alma y de su reino haya sido derrotado.

Luego te convocará al capítulo final, un capítulo que nunca termina, donde la paz y la justicia reinarán por los siglos de los siglos. Esta es la historia de tu fe y tu vida. La historia de este plan redentor y eterno es ahora tu biografía.

¿Por qué querrías una autobiografía cuando puedes tener la historia que Dios mismo ha escrito?


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Equipo Coalición.
Imagen: Lightstock.
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