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La meditación es cada vez más popular en nuestra cultura. A menudo se recomienda como una forma de disminuir el estrés y aumentar la felicidad y la productividad. Las instrucciones dadas (sentarte en un lugar tranquilo; vaciar y centrar tu mente) podrían incomodarte un poco, y con toda razón.

En la Biblia, la meditación no se trata de vaciar tu mente, sino de llenarla con verdades ricas: verdades sobre Dios y su gracia, sobre la vida, sobre ti, los demás, y el destino que es tuyo como hijo de Dios. Meditar en estas verdades, a su vez, guiará tus acciones, reacciones, y respuestas en los pequeños momentos que llenan cada día.

Esto puede parecerte imposible. Aún en estos tiempos en cuarentena por la pandemia, nuestros días parecen esfumarse, llenos de todo tipo de tareas. Antes de que te des cuenta, el día termina, y tuviste poco espacio para algo remotamente cercano a la meditación. Si eres una madre ocupada, tienes un trabajo a tiempo completo, tienes mucho que leer en tu universidad, o enfrentas las infinitas responsabilidades del ministerio, probablemente estés pensando: ¿Cuándo encontraré tiempo para meditar?

La meditación no se trata de vaciar tu mente, sino de llenarla de verdades ricas

El Salmo 1 nos dice que la persona que medita en la Palabra de Dios es bendecida, como un árbol fructífero bien irrigado. La meditación es un hábito espiritual que da frutos y nos enriquece espiritualmente. Lamentablemente, muchos de nosotros no hemos cosechado sus beneficios.

Es por eso que, a medida que empezamos un año, quiero animarte a hacer algo. Deja que Filipenses 4:8 sea tu guía de Año Nuevo. En lugar de hacer esa perenne lista de resoluciones, muchas de las cuales serán olvidadas o te harán sentir culpable, ¿por qué no marcar el comienzo de este año con un momento de meditación silenciosa?

Haz los arreglos para pasar medio día a solas o, si no puedes hacer eso, toma todo el tiempo que puedas. Encuentra el lugar más tranquilo que tengas con tu Biblia, un diario, un buen bolígrafo, y un resaltador. Con un corazón humilde y abierto, y con la Palabra de Dios como guía, mira hacia adelante y hacia atrás.

Puedes estar pensando: Paul, no estoy seguro de saber cómo hacer esto. Permíteme darte cinco palabras para guiar tu meditación al empezar un nuevo año:

  1. Cuenta. Es tentador mirar atrás y pensar en todas las promesas incumplidas, los sueños rotos, y las oportunidades perdidas en el 2020. En lugar de enumerar tus quejas, saca tu diario y cuenta tus bendiciones. Descubrirás que hay muchas, muchas bendiciones en las fisuras y grietas desapercibidas de tu vida.
  2. Confiesa. Ya que tú y yo estamos lejos de ser perfectos, siempre hay cosas que confesar. A medida que empieza el año, abre tu corazón a la convicción del Espíritu Santo. La convicción y la confesión no son cosas a las que temer, pero son los medios de Dios para acercarnos, mantenernos cerca, y proteger nuestros corazones deambulantes. Asegúrate de que tus confesiones sean específicas y recuerda que la persona y la obra de Jesús ya han cubierto todo lo que confiesas.
  3. Considera. Dado que tienes el consuelo, los mandamientos, y los principios de sabiduría de las Escrituras, y dado que tienes al Dios Todopoderoso viviendo dentro de ti en la persona del Espíritu Santo, el cambio realmente es posible. Toma tiempo para escribir lugares específicos en tu corazón, vida, trabajo, y relaciones donde necesitas un cambio. No te desanimes al admitir tu necesidad de crecimiento; es tu Señor quien decidió que el cambio sería un proceso continuo en nuestras vidas y no un evento dramático y único.
  4. Celebra. Escribe todos los tremendos beneficios que son tuyos simplemente porque, por gracia, te has convertido en un hijo de Dios. Toma el tiempo para celebrar la plenitud de tu identidad en Cristo. Regresa a Gálatas, Efesios, Filipenses, y Colosenses y repasa todo lo que es tuyo porque Dios te adoptó en su familia.
  5. Comprométete. Ahora comprométete con un plan de acción. ¿Qué nuevos hábitos necesitas insertar en tu rutina diaria? ¿Qué relaciones requieren reparación? ¿Qué nuevos compromisos necesitas hacer con tu tiempo, energía, y dinero? ¿De qué manera necesitas tomar tu relación con tu Padre más en serio? ¿Qué necesitas hacer para descansar más en la presencia, las promesas, el poder, y la gracia de Dios? Comienza tu nuevo año convirtiendo tu meditación en acción.

La Biblia nos recuerda una y otra vez que nuestros pensamientos preceden y determinan nuestras acciones. Tus acciones siempre van donde tu corazón ya ha ido. Por lo tanto, siembra en el suelo rico y nutritivo de la meditación en este 2021, para que en los meses venideros puedas segar el gozo de una cosecha de buenos frutos.

¡No hay mejor momento para meditar que al empezar un nuevo año!


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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