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Los hechos: El Estado argentino está cerca (otra vez) de aprobar el aborto

En la mañana de este viernes 11 de diciembre, la Cámara de Diputados de Argentina aprobó el proyecto de “Interrupción Voluntaria del Embarazo” (IVE) con 131 votos a favor, 117 en contra, y 6 abstenciones. El mismo fue enviado al Congreso el pasado 17 de noviembre por el presidente Alberto Fernández, a fin de ser tratado con urgencia.

La jornada reciente duró alrededor de 20 horas, y más allá de la media sanción, todavía no es ley si no se confirma en la Cámara Alta (Senado). Recordemos que en el 2018, en la Cámara de Diputados se aprobó un proyecto similar, pero en la de Senadores se rechazó por 38 votos contra 31. 

De aprobarse finalmente el nuevo proyecto, el aborto sería legal hasta la semana 14 del embarazo y, fuera de ese plazo, estaría permitido si la mujer alude haber sido violada y presenta la “declaración jurada pertinente” según la ley en disputa. La IVE también apunta a neutralizar la objeción de conciencia al anteponer los “derechos sexuales” de las mujeres sobre los médicos y, además, hace fuerte hincapié en la Educación Sexual Integral (ESI) con perspectiva de género.

Posiciones a favor y en contra

Mientras la ley se debatía y decidía en el Congreso, una multitud de manifestantes se congregaron alrededor a favor (verdes) y en contra del aborto (celestes). Pero más allá de la votación, la aprobación no reflejaría la posición de los argentinos. Según la Consultora Giacobbe y Asociados, seis de cada diez argentinos no quieren que la ley del aborto sea aprobada, mientras solo un 26,7% afirmó estar a favor de ella.

Por su parte, el discurso que esgrimieron los que están a favor del aborto durante el debate giró en torno a la autorealización de la mujer, el derecho a “decidir sobre su propio cuerpo”, y la idea de que las mujeres ricas abortan en lugares seguros pero las pobres lo hacen en la clandestinidad y por ende, “muchas mujeres mueren por abortos clandestinos”.

Sin embargo, quienes nos oponemos al aborto estamos en defensa de las dos vidas, tanto de la madre como del niño por nacer. Los postulados de los diputados en contra del aborto se basaron en el reconocimiento que hace la medicina moderna respecto a que la vida humana comienza desde la concepción, y, por lo tanto, debe defenderse desde la misma concepción. Además, también se consideró el hecho de que la Constitución Nacional defiende a los niños por nacer.

Una respuesta bíblica

Ante este panorama, los hijos de Dios se encuentran ante la responsabilidad de alzar su voz “por los mudos, por los derechos de todos los desdichados” (Pr 31:8). Este es un llamado que el pueblo cristiano está asumiendo en Argentina.

En esta línea, el pastor de la Iglesia del Barrio Gastronómico (IBG) en Ituzaingó (Buenos Aires) y médico, Anibal Laguzzi, nos recuerda: “Dios nos insta a estar preparados para presentar una defensa mansa y reverente de aquello que constituye nuestra esperanza (1 P 3:15). También nos enseña a orar sin cesar (1 Ts 5:17), a interceder por las autoridades (1 Ti 2:1-4), y nos instruye por sobre toda otra tarea a predicar el evangelio (Mateo 28:18-20), las Buenas Nuevas, que son poder de Dios para salvación (Ro 1:16)”.

Para los creyentes, la defensa de la vida no es un tema menor y comienza desde la proclamación del evangelio, pues las Escrituras declaran que Cristo es la fuente y el dador de la vida. Él dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14:6). Pero en contraste, explicó que el diablo “fue un asesino desde el principio” (Jn 8:44).  

Dios nos creó a su imagen. Él nos formó en el seno materno: “¿Acaso Aquel que me hizo en el seno materno, no lo hizo también a él? ¿No fue uno mismo el que nos formó en la matriz?” (Job 31:15). Por lo tanto, tenemos la más firme convicción de que la vida comienza desde la concepción.

El pastor Randy Alcorn en su libro ¿Por qué sí en favor de la vida?, destaca que hay solo cuatro diferencias entre un niño aún no nacido y un recién nacido:  

  • “Tamaño: ¿Determina su tamaño quién es usted?
  • Nivel de desarrollo: Dado que una persona a los veinte años es más lista y más fuerte que una de diez, ¿debemos considerar que es también más humana?
  • Entorno: ¿Estar dentro de una casa lo hace a usted más o menos persona que estar fuera? ¿Que un niño esté dentro del cuerpo de su madre lo hace menos humano que hallarse fuera?
  • Grado de dependencia: ¿Determina quién es usted el ser dependiente de otro? ¿Es menos persona alguien con Alzheimer o en diálisis renal? ¿O soy hoy menos persona que ayer por haberme convertido en dependiente de la insulina?” (p 29).

Ante esta realidad, oremos para que tanto en Argentina como en el resto de países de la región, no se instale una cultura de la muerte, sino una cultura de la vida al florecer el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. ¡Que el Señor tenga misericordia!

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