Joselo Mercado sobre cómo prepara sus sermones

La predicación domingo tras domingo de la Palabra de Dios es un gran privilegio. También es una gran responsabilidad y una labor muy ardua. Pensando en esto, en Coalición por el Evangelio hemos desarrollado una serie de entrevistas breves a pastores experimentados en la labor de exponer lo que Dios ha hablado a su iglesia.

A continuación, el pastor José Mercado (Joselo) nos explica cómo prepara sus sermones. Él es oriundo de Puerto Rico, miembro del consejo pastoral de Coalición por el Evangelio, y el pastor principal de la Iglesia Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland (Estados Unidos). Actualmente está completando su Maestría en Divinidades en el Southern Baptists Theological Seminary.


¿Cómo luce su preparación para el sermón dominical?

Usualmente comienzo el domingo en la noche leyendo el pasaje que voy a predicar el próximo domingo. Tomo de cinco a diez minutos para atar el pasaje con el sermón anterior y tener en mi mente lo que comenzaré a preparar.

El martes dedico como tres horas a leer el pasaje en varias versiones de la Biblia y comenzar mi trabajo exegético. Trato de tener el comienzo de un bosquejo gramatical del texto y un entendimiento de cuál es la idea central del pasaje y sus puntos principales.

El miércoles trabajo tres horas adicionales. Continúo trabajando en la exégesis y termino mi bosquejo exegético. Para ese día, mi deseo es tener un borrador del mensaje y haber identificado nuestra condición de seres caídos a la que el pasaje desea que respondamos. En este día miro algunos comentarios. Trato de usar más de dos para cada prédica.

El jueves dedico tres horas para comenzar a organizar mis ideas homiléticas. Cambio el bosquejo exegético a uno homilético. Comienzo a pensar en formas claras de poder comunicar el pasaje. Busco hacer una exégesis de las emociones del texto. ¿El texto comunica alegría, pasión, preocupación, o algo más? Pienso que, cuando predicamos, es importante que nuestro tono y nuestros gestos al hablar comuniquen la emoción del pasaje. Por ejemplo, para mí es irónico hablar del gozo del Señor con una cara muy triste.

El viernes dedico tres horas más para terminar de escribir el mensaje. Trabajo en la introducción y las aplicaciones del sermón. Mi meta este día es tener algo que pueda predicar. Lo que quiero hacer es un sermón, no una clase. Busco mover la información de estudio a una proclamación del evangelio que llame a la iglesia a responder a la misma. Me enfoco en buscar entender cómo el evangelio es proclamado en el pasaje, ya que sin el evangelio la predicación no es cristiana.

El sábado no toco el sermón. Dedico el dia a reunirme con personas o compartir con mi familia. Durante el día, si surgen ideas que puedan servir al sermón, me las envío a mí mismo en correos electrónicos.

El domingo, el servicio en nuestra iglesia es a las 3:00 p.m. Usualmente me levanto temprano en las mañanas y salgo a correr como por hora y media. En ese tiempo oro y medito. Le pido a Dios que el sermón cobre vida en mi vida. Cuando regreso a casa, dedico tres horas a orar por el sermón, trabajar en transiciones, y meditar en lo que predicaré.

El Espíritu Santo es quien transforma a las personas, así que siempre debemos predicar dependiendo completamente de Él.

Antes de subir al púlpito para predicar, le pido al Señor que use la proclamación de su Palabra para que podamos ver a Cristo. Algo importante para mí es que constantemente, en mi proceso de preparación, estoy orando y pidiéndole ayuda al Espíritu Santo. Sin la dependencia del Espíritu, somos simplemente motivadores. Él es quien transforma a las personas, así que siempre debemos predicar dependiendo completamente de Él.

En total, creo que tardo alrededor de 15 horas en preparar un sermón.

¿Cómo escoge el pasaje o el tema que abordará en su sermón?

En nuestra iglesia predicamos la Biblia expositivamente. Por lo tanto, el sermón del domingo suele abordar el pasaje siguiente al texto que se habló el domingo pasado.

Escogemos los libros que predicaremos basados en las necesidades de la congregación. En estos momentos, estamos predicando las epístolas a los Tesalonicenses porque entendemos que necesitamos un mayor compromiso por el Reino al ver que lo que más importa es el futuro que tenemos con Cristo.

¿Alguna diferencia con la preparación para charlas o invitaciones fuera de su congregación?

Si voy a predicar un sermón nuevo, la preparación sería similar a la descrita arriba. Si se trata de predicar un sermón que ya he predicado, entonces busco trabajar nuevamente en las aplicaciones del mensaje para que sean relevantes al contexto donde predicaré.

Algo importante es que, cuando predico fuera de la iglesia donde soy pastor, busco evitar hablar con tanta autoridad como lo hago en mi propia iglesia. Solo los pastores locales pueden hablar con un nivel de autoridad a sus congregaciones.

¿Quién le ha influenciado más en su forma de predicar?

Yo diría que Jeff Purswell, el decano del colegio de pastores de Sovereign Grace Churches. Sus sermones son una combinación de profundidad teológica con un mensaje aplicable al día a día. Su pasión es predicar la cruz de forma que el creyente pueda aplicar el evangelio a su vida. En cierto modo, esa es mi pasión también.

¿Dónde aprendió su método para preparación de sermones?

Aprendí principalmente en la iglesia local a la cual pertenecía antes de ser pastor, Grace Community Church en Ashburn Virginia, con el pastor Bob Donohue. También aprendí mucho en el colegio de pastores de Sovereign Grace Churches.

¿Cuáles considera que fueron sus errores en la preparación de sermones al comienzo de su ministerio y qué ha aprendido de ellos?

Pienso que mi mayor error fue querer dar en un sermón toda la información que había aprendido en mi estudio del texto. Al principio, mis prédicas eran muy teológicas y no aplicables. Además, eran más clases que proclamación de la Palabra.

El momento de la prédica es uno en el que somos heraldos del evangelio.

Con el tiempo, he visto que el momento de la prédica es uno en el que somos heraldos del evangelio. No debe ser una mera transferencia de información. Es un llamado a ver a Cristo y seguirle por su gracia.

¿Usa un manuscrito o bosquejo? ¿Imprime sus sermones o usa un iPad?

Lo que llevo al púlpito es una combinación de bosquejo y manuscrito. Son ocho páginas con tamaño de letra 16. Allí escribo textualmente las cosas que deseo comunicar con mucha precisión. Para acordarme de lo demás, escribo frases u oraciones.

Al predicar, uso un iPad. Pienso que es más fácil perderme entre mis notas usando papel. El iPad me ayuda a que el sermón esté más organizado, y es fácil llevarlo a todas partes. Eso sí, siempre subo una Biblia al púlpito.

En su opinión, ¿cuál es el sermón más difícil que haya predicado y por qué?

La ocasión en la que prediqué basado en el salmo 46, luego del paso del huracán María por Puerto Rico. Muchos de los miembros de nuestra iglesia estaban sufriendo al no tener noticias de sus familiares en la isla. Fue una prédica donde mis emociones estaban a flor de piel y necesité la ayuda de Dios para estar compuesto al momento de predicar.

¿Alguna recomendación para nuevos predicadores?

Creo que en el mundo reformado, la tendencia en muchos púlpitos es la de dar clases en vez de predicar. Además, en el mundo hispano está la tentación de imitar a predicadores anglos. Mi consejo para un nuevo predicador es que busque desarrollar su voz y siempre predicar la verdad del evangelio de forma accesible y relevante al contexto en el que esté.

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