Es fácil evitar los extremos tecnológicos; lo difícil es practicar la sabiduría.
Todo el mundo sabe que no hay que estar pegado a la pantalla las veinticuatro horas del día, y todo el mundo sabe que no podemos rechazar toda la tecnología moderna. Sin embargo, para la mayoría de nosotros, practicar la sabiduría en nuestra era tecnológica es más una aspiración que algo alcanzable.
No se trata simplemente de «encontrar el equilibrio adecuado», como si existiera un punto medio entre el desplazamiento infinito y la desconexión total. Más bien, la sabiduría es la conciencia de la verdad de Dios demostrada en la virtud. La sabiduría aprecia la bondad de la tecnología, restringe sus aspectos más condenables y, sobre todo, imita a Jesús.
¿Qué haría Jesús con la tecnología?
¿Cómo debemos navegar por la tecnología como cristianos? El internet proporciona mucha información, al igual que los grandes modelos de lenguaje construidos en el internet. Esta información viene acompañada de una transformación, ya que nos adaptamos a lo que Samuel James llama liturgias digitales. Jason Thacker llega a decir que la tecnología nos discipula. Tenemos que contrarrestar esto, no con simple información para contrarrestar la transformación, sino con sabiduría e imitación de Cristo. Los cristianos estamos llamados a reflejar el modelo de Cristo en toda nuestra vida, con todas las tecnologías.
En el básquetbol, la información es saber que tres puntos valen más que dos. Pero la sabiduría es lanzar una pelota como Steph Curry. Como dijo Jesús, la sabiduría se justifica por sus obras; nuestras acciones demuestran nuestra sabiduría (¡o nuestra falta de ella!). ¿Y cómo se convirtió Steph en uno de los mejores tiradores de tres puntos de la historia? Podríamos decir que fue por su pasión por el juego, su diligencia en los entrenamientos o sus excelentes entrenadores, todo lo cual es importante. Pero su sabiduría provino de la imaginación, ya que trataba de ser como su padre.
No sabremos cómo navegar por la tecnología hasta que primero conozcamos a Jesús
Steph Curry veía regularmente a su padre, Dell Curry, uno de los pocos especialistas en lanzamientos de tres puntos de la década de 1990, encestar uno tras otro. Steph soñaba con ser como su papá. Acudía a los entrenamientos y calentamientos previos a los partidos de su padre y lanzaba tiros de siete metros con solo cinco años. Steph dijo una vez en una entrevista: «Mi padre ha sido mi estándar».
Durante los últimos años, he dedicado cientos de horas a leer, pensar y hablar sobre tecnología. Eso no me convierte en un experto en tecnología. De hecho, no creo que haya expertos en tecnología o expertos en inteligencia artificial. Estos campos son tan amplios y variados que, en mi opinión, me parece imposible alcanzar un conocimiento exhaustivo.
A lo que he regresado es a un ideal subyacente, un modelo. ¿Por qué? Porque según lo que más imaginamos es la imagen que mejor proyectamos. Para crecer en sabiduría, debemos conocer a quien debemos imitar. No hay mejor modelo o mentor tecnológico que Jesús. Él es la imagen perfecta del Dios invisible. Debemos crecer para ser como Él.
Vivir como Jesús
En Jesús, tenemos el cumplimiento de los estándares morales y una muestra subjetiva de la moralidad objetiva de Dios. Digo que la vida de Jesús es subjetiva porque se puede imitar el camino de Jesús sin lavar los pies de Pedro, volcar mesas en Jerusalén o morir en una cruz. Debemos esforzarnos por ser como la sabiduría encarnada de Jesús, siguiendo los principios que Él representaba en lugar de imitar cada una de Sus acciones literales. No necesitas mudarte a Galilea, pero aun así deberías ser como Jesús.
Jesús no es solo un modelo subjetivo entre muchos, sino el modelo perfecto. Cuando nos preguntamos: «¿Qué haría Jesús?», nuestra imaginación se eleva al más alto grado de pureza moral. Tomando prestado el análisis de Jay Y. Kim sobre el fruto del Espíritu (Gá 5:22-26), en Jesús vemos:
- el amor por encima del egoísmo,
- el gozo por encima de la comparación ansiosa,
- la paz por encima de la depresión,
- la paciencia por encima de la inquietud,
- la benignidad por encima de la soledad,
- la bondad por encima de la inmoralidad sexual,
- la fidelidad por encima de las noticias falsas,
- la mansedumbre por encima de la indignación y
- el dominio propio por encima de la distracción.
No sabremos cómo navegar por la tecnología hasta que primero conozcamos a Jesús. Aunque nuestro contexto cultural es diferente al Suyo, el mismo Espíritu que le dio poder nos da poder a nosotros, y la misma ley moral que se aplicaba a Él se aplica a nosotros. Cornelis Bennema dice que la imitación en la iglesia primitiva era un «proceso dinámico, participativo, creativo y cognitivo». En la imitación, los cristianos deben contemplar, no copiar.
¿Deberías usar esa tecnología?
Para responder a preguntas específicas, como si debes descargar la última actualización de TikTok o Gmail (ya que cada actualización debe provocar una nueva reflexión), debemos contemplar a Jesús como nuestro ejemplo sin pecado.
Pregúntate esto con cada herramienta tecnológica: ¿me ayuda a ser más como Jesús? Si no es así, elimínala
En mi caso, considero que TikTok y otros videos de formato corto (Reels, cortos de YouTube, etc.) son perjudiciales para mi alma. Me entrenan en la gratificación instantánea, me arrastran a debates sin sentido y normalizan la búsqueda de atención. No es bueno para mí, subjetivamente hablando.
Pero cuando veo cómo otros utilizan TikTok y los métodos reflexivos con los que se protegen y persiguen la virtud, admito que puede ser apropiado. Por ejemplo, los evangelistas digitales pueden hacer mucho bien en ese mundo (pero no ser de ese mundo).
Mientras navegaba por TikTok, absorbí los vicios mencionados anteriormente y ninguna de las virtudes, así que borré la aplicación. Esto es un ejemplo de cómo preguntarnos «¿Qué haría Jesús?» nos ayuda con nuestra tecnología. Pregúntate esto con cada herramienta tecnológica: ¿me ayuda a ser más como Jesús? Si no es así, elimínala.
¿Usaría Jesús TikTok si estuviera en la tierra hoy en día? Creo que hay buenas razones para decir que no. El apóstol Pablo sin duda aprovechó las tecnologías de escritura de su época. Y Pablo es un modelo de cómo debemos imitar a Cristo (1 Co 11:1). Las respuestas a nuestras preguntas relacionadas con la tecnología nunca son tan claras como las de una clase de álgebra o geografía. ¿Crees que Jesús usaría la tecnología, teniendo en cuenta todo lo que sabes sobre Su carácter y Su ley?
A la luz de los desafíos morales actuales, no debemos ceder ante una aceptación simplista de la tecnología ni ante un rechazo total. Más bien, debemos hacernos las preguntas correctas. Y la primera de ellas es: ¿qué haría Jesús?


