¿Por qué importa ver a Jesús en toda la Biblia? | Preguntas bíblicas

¿Por qué importa ver a Jesús en toda la Biblia? | Preguntas bíblicas

Toda la Biblia cuenta una historia en la que Jesús es el protagonista.

Una de las cosas más emocionantes que Dios hace hoy en nuestros países es despertar a multitudes de creyentes a la importancia de ver a Jesús en toda la Biblia. La predicación y enseñanza centrada en Cristo está tomando impulso como nunca antes en Latinoamérica, ¡y damos gracias al Señor por ese mover de su Espíritu Santo!

Sin embargo, quizá que seas de las personas que se preguntan: ¿por qué es tan importante ver a Jesús en toda la Biblia? Si te preguntas eso, déjame presentarte al menos dos razones por las que es vital que todo cristiano pueda ver a Cristo en toda la Escritura.

Es la única forma de entender correctamente la Biblia

En primer lugar, ver que Jesús es el protagonista de la Escritura transforma nuestra lectura de la Biblia. Es la única forma de entenderla correctamente.

Imagina que estás en el cine viendo una versión de Avengers: Endgame en la que todas las escenas de Iron Man fueron eliminadas excepto su último momento frente al villano Thanos. El resultado: difícilmente entenderás la película y de qué se trató en verdad el sacrificio que hizo el protagonista en el clímax de la historia. No comprenderías la trama, al menos no en la medida en que el autor quiere que la entiendas.

Algo similar ocurre con la Biblia cuando no entendemos que toda ella se trata sobre Jesús y que Él está de alguna manera presente a lo largo de la Escritura. Puedes entender algunas cosas del evangelio y ser salvo incluso si no entiendes muy bien cómo Jesús está presente en el Antiguo Testamento, pero te será imposible entender correctamente el evangelio y la Biblia, al menos en la medida en que Dios quiere que lo entiendas.

Obviamente, Jesús no es mencionado en cada versículo bíblico. Así que ver a Jesús en toda la Biblia no se trata simplemente de ver dónde aparece su nombre. En cambio, se trata de entender que toda la Escritura revela una trama en la que Él es el protagonista. Todo gira entorno a Él y tiene el propósito de guiarte a conocer su gloria. Así que debemos procurar ver cómo cada elemento en el gran relato se conecta de alguna manera con Jesús como el protagonista.

Toda la Biblia cuenta una historia en la que Jesús es el protagonista. Todo gira entorno a Él y tiene el propósito de guiarte a conocer su gloria.

Jesús habló de esto a dos de sus discípulos luego de resucitar, en el camino a Emaús:

“Entonces Jesús les dijo: ‘Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en Su gloria?’. Comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras”, Lucas 24:25-27.

Y también habló de esto cuando dijo: “Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de mí!” (Jn. 5:39).

Más adelante, Pedro anunció que en la muerte y resurrección de Cristo, “Dios ha cumplido así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que su Cristo debía padecer” (Hch. 3:17, énfasis añadido). En otros pasajes, Pablo escribió que Jesús murió y resucitó conforme a las Escrituras (1 Co. 15:3-4), y que “las Sagradas Escrituras […] pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).

Cuando no vemos a Jesús en toda la Biblia solemos pensar que ella se trata de una serie de historias desconectadas, una colección de ejemplos morales, y un mero catálogo de mandamientos. En realidad, ella se trata de una historia en la que Dios despliega su gloria, nos muestra su amor por nosotros, y nos llama a caminar en adoración a Él.

Lo cual nos lleva a nuestro siguiente punto.

Nuestros corazones necesitan conocer la gloria de Dios

La otra razón principal por la que importa ver a Jesús en toda la Biblia es que Dios revela su gloria en Cristo, y nuestros corazones necesitan verla para ser transformados y movidos a vivir para Él.

Recientemente leía a C. S. Lewis y, a lo largo de sus libros, siento que llegué a conocer (al menos un poco) a ese célebre autor. Pude conocerlo al conocer sus pensamientos, la forma en que orquesta situaciones en sus novelas, y las ideas que promueve o critica en sus escritos.

Algo parecido ocurre con la Biblia. Cuando conocemos lo revelado en ella, conocemos al autor de ella (2 Ti. 3:16-17). De hecho, el propósito mismo de la Biblia es que conozcamos sobre su carácter, atributos, y voluntad a lo largo de cada página. Puedes pensar en la Biblia como la autobiografía exclusiva de Dios para nosotros, en donde Él nos habla quién es Él, qué ha hecho y hará, y cuál es su plan para todas las cosas en el universo.

Si quieres conocer la gloria de Dios, mira a Cristo desde cada pasaje de las Escrituras.

De manera sorprendente, en la Biblia vemos cómo en el momento más emocionante de la historia Dios se introduce a sí mismo como el personaje de quien se trata todo: “El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn. 1:14). Jesús mismo dice: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn. 14:9). Más adelante, Pablo afirma que Jesús “es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (Col 1:15).

Dios revela su gloria —las excelencias de sus atributos y quién es Él— en su Hijo como no lo hace de ninguna otra manera. Por eso Pablo habla del evangelio como el “evangelio de la gloria de Cristo”, en donde se ve la gloria de Dios en el rostro de Cristo (2 Co. 4:4-6). Por lo tanto, si quieres conocer la gloria de Dios, mira a Cristo desde cada pasaje de las Escrituras.

Somos transformados cuando contemplamos esa gloria (2 Co. 3:18). Profundizar en el evangelio revoluciona nuestras vidas y nos lleva a adorar a Dios en agradecimiento y alabanza por la tan grandiosa salvación que nos ha dado (Ro. 12:1-2). Ser cautivados por la gloria de Dios es entonces la clave para vencer el pecado en nuestras vidas, estar dispuestos en verdad a darlo todo en adoración a Dios, y tener gozo en Él en medio de toda circunstancia.

Leer la Biblia y no ver a Cristo en ella es trágico, como tener una visión espectacular de las estrellas, una visión que te robaría el aliento, y perderla tontamente por apuntar tu telescopio a la tierra y distraerte allí. Así que aprendamos a ver a Cristo en toda la Escritura. Apunta tu telescopio a Él, la estrella radiante y central que le da sentido y brillo a todo lo demás.


Imagen: Lightstock.
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