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Apocalipsis 11 describe a «dos testigos» que ejercen su ministerio durante «1260 días». Estos testigos tienen la autoridad para «[devorar] a sus enemigos» con «fuego» que sale «de su boca». También «tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva», y «sobre las aguas para convertirlas en sangre» y «herir la tierra con toda suerte de plagas» (11:3, 5-6).

La identidad de los dos testigos es una de las partes más cuestionadas del Apocalipsis. Algunos comentaristas creen que se trata de dos personas que ministran durante un período de siete años conocido como la gran tribulación, que precede al milenio. Algunos incluso argumentan que no son otros que Moisés y Elías en carne y hueso, regresados a la tierra desde el cielo. Estas dos personas se visten con cilicio y realizan milagros asombrosos al invocar fuego literal, retener la lluvia y convertir el agua en sangre.

Tal interpretación, aunque atractiva, va en contra del espíritu del Apocalipsis. La clave para interpretar este (o cualquier otro) pasaje del Apocalipsis es leer el texto en su contexto inmediato y a la luz del Antiguo Testamento. En 1:1, Juan informa a su audiencia que el contenido del Apocalipsis le fue comunicado simbólicamente.

Los futuristas suelen interpretar el Apocalipsis de manera «literal» o física, mientras que quienes ven el libro como una recapitulación de visiones (los idealistas de la historia redentora) en su mayoría lo interpretan simbólicamente. La identidad de los dos testigos de Apocalipsis 11 es un excelente caso de prueba para ambos enfoques.

Todos están de acuerdo en que Apocalipsis 11 contiene símbolos; la discrepancia radica en el grado. ¿Qué tan simbólico es Apocalipsis 11? Analicemos la identidad de los dos testigos y veamos por qué debemos interpretarlos simbólicamente como una referencia a la iglesia.

Los dos testigos como candelabros

Juan describe a los dos testigos como «dos olivos» y «dos candelabros» (11:4). Obviamente, no se trata de olivos ni de candelabros literales. Juan utiliza estos símbolos para revelar la identidad de los testigos.

Afortunadamente para nosotros, Juan ya ha interpretado el significado del candelabro. Escuchemos lo que Jesús le dice a Juan en la primera visión del libro: «Los siete candelabros son las siete iglesias» (1:20). Aquí vemos que Jesús explica claramente el significado de un símbolo. Los candelabros simbolizan a las iglesias.

Los dos testigos no son dos personas literales. Representan la identidad de la iglesia como la voz de Dios en la tierra

La conexión entre la iglesia y el candelabro es natural. Recuerda que en el templo había candelabros (Éx 37:17-24). Los sacerdotes mantenían el candelabro encendido en todo momento (Lv 24:4). El candelabro en sí mismo poseía un valor simbólico. Los candelabros no estaban simplemente en el templo para adornarlo o para evitar que el sacerdote tropezara en el Lugar Santo.

El candelabro tenía un valor simbólico: la gloria de Dios morando entre su pueblo (Zac 4:1-10). El Antiguo Testamento a menudo describía la presencia de Dios como un fuego o una luz brillante, por lo que tiene sentido que las siete lámparas del candelabro simbolicen la gloria de Dios.

Los dos testigos de Apocalipsis 11 son, por lo tanto, la iglesia. Lo sabemos porque Jesús le explica a Juan el significado de este símbolo en 1:20 y por el trasfondo del Antiguo Testamento relacionado con los candelabros.

Los dos testigos no son dos personas literales. Representan la identidad de la iglesia como la voz de Dios en la tierra. Por eso son dos. Recordemos lo que dice Deuteronomio 19:15: «Los hechos del caso deben ser establecidos por el testimonio de dos o tres testigos» (NTV).

Juntemos todas las piezas: los dos candelabros de Apocalipsis 11 simbolizan la dimensión profética de la iglesia. Quizá no sea una coincidencia que solo dos de las siete iglesias de Asia Menor estuvieran espiritualmente sanas: Esmirna y Filadelfia (2:8-11; 3:7-13).

Literal vs. simbólico

Ahora estamos en mejores condiciones para apreciar el uso que hace Juan de otras imágenes en 11:3-13 para describir a la iglesia como los dos testigos. A continuación, se encuentran dos tablas que ilustran las diferencias entre las perspectivas de la recapitulación y la futurista.

La primera es la perspectiva de la recapitulación, un enfoque que considera que todo el Apocalipsis recorre, en general, el mismo evento desde diversos puntos de vista. Esta visión interpreta en gran medida el libro como de naturaleza simbólica.

Idealismo de la historia redentora

Verás que el enfoque de la recapitulación interpreta 11:3-13 como algo mordazmente simbólico. Fíjate también en cómo cada símbolo contiene un referente histórico que ocurre en el curso de la historia redentora entre los dos advenimientos de Cristo. El simple hecho de que Juan invoque un símbolo no significa que carezca de una realidad genuina detrás de la figura retórica. He hecho todo lo posible por captar el referente de cada símbolo.

En contraste con una lectura simbólica de Apocalipsis 11, existe una interpretación «literal» o física. Aquí utilizo tres categorías: símbolo, descripción literal y referente. Incluso un futurista admite la presencia de símbolos en 11:3-13. La categoría de descripción literal es precisamente eso: una descripción física. Cuando Juan dice «fuego», se refiere a fuego físico, como argumenta Robert Thomas: «Dios volverá a usar fuego literal para proteger a sus mensajeros».

Futurismo

Según los futuristas, Juan oscila entre descripciones físicas y simbólicas. Cuando Juan dice que los dos testigos son «olivos» y «candelabros», no está describiendo una realidad física, sino simbólica.

Apocalipsis 11 trata acerca del pueblo de Dios que proclama el evangelio a un mundo rebelde entre las dos venidas de Cristo

Así que, en este caso, los futuristas y los idealistas de la historia redentora comparten un punto en común. Incluso la «bestia» que emerge del abismo no es una bestia física, sino simbólica: un gobernante malvado. No obstante, los futuristas suelen argumentar que los dos testigos son dos personas que ministran durante la tribulación de siete años que precede al reino milenario.

Aplicación de Apocalipsis 11

Ambos enfoques tienen fortalezas y debilidades, y ambos pueden compartir una visión elevada de las Escrituras. El desacuerdo radica en la naturaleza apocalíptica de este libro, en cómo Apocalipsis habla de sí mismo y en cómo el Antiguo Testamento da sentido al significado de esta revelación. Considero que una lectura simbólica es la que mejor hace justicia a estos tres aspectos.

Apocalipsis 11:3-13 no describe una aparición literal de Moisés y Elías ejerciendo poderes sobrenaturales durante la tribulación de siete años. Este es un pasaje mucho más relevante para las iglesias de Asia Menor y para la iglesia de hoy.

Apocalipsis 11 trata acerca del pueblo de Dios que proclama el evangelio a un mundo rebelde entre las dos venidas de Cristo. Thomas Schreiner resume acertadamente este pasaje: «La iglesia será perseguida, pero también será protegida y, en última instancia, reivindicada».

Aunque el mundo le hará todo lo peor a la iglesia, podemos estar seguros de que Dios nos preservará y nos levantará al final de los tiempos, y nos llevará a Su gloriosa presencia.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por María del Carmen Atiaga.
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