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¿Alguna vez te has sentido culpable por disfrutar o practicar la predicación a través de la exposición temática? 

El auge de la exposición consecutiva (series de predicaciones a través de secciones o libros de la Biblia) ha traído mucha bendición a la iglesia en Latinoamérica, estableciendo este modelo como la práctica primaria de muchos púlpitos.

A su vez, algunos predicadores influyentes de los círculos reformados enseñan a través de libros y porciones de las Escrituras mientras cuestionan con buenos argumentos a otros modelos de predicación que han dañado a la iglesia por años.

A primera vista, esto puede hacer que otras formas de predicación parezcan ilegítimas o poco provechosas para la vida de la iglesia, incluyendo la predicación temática. Pero debemos preguntarnos: ¿Acaso la exposición secuencial es el único modelo válido de exposición? En este artículo presentaré un argumento a favor de la exposición temática.

¿Qué es la exposición bíblica?

Debemos comenzar aclarando que la exposición bíblica es comunicar lo que la Biblia enseña sin sumar ni restar contenido. Esto no es opcional para el predicador. Siempre que Dios habló sobre la enseñanza en el contexto de la iglesia se refirió a la exposición. Pedro escribió: “El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios” (1 P 4:11). El apóstol Pablo definió al ministro fiel como uno “que maneja con precisión la palabra de verdad” (2 Ti 2:15). Incluso la enseñanza informal entre creyentes debe nacer del reinado de “la palabra de Cristo” en sus corazones (Col 3:16).

Este es el único modelo válido de enseñanza porque Dios condena la práctica de añadir o restar contenido a las Escrituras. Él dijo a Israel: “Ustedes no añadirán nada a la palabra que yo les mando, ni quitarán nada de ella” (Dt 4:2). Jesús también dijo: “Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos… será llamado muy pequeño en el reino de los cielos” (Mt 5:19). Así que, de acuerdo a la definición de las Escrituras, enseñar con fidelidad es exponer y aplicar la Palabra.

La predicación temática como modelo legítimo

Sin embargo, aunque somos llamados a exponer las Escrituras siguiendo el modelo bíblico de enseñanza, no hay mandamientos bíblicos que aten nuestra conciencia a un modelo específico de exposición. En otras palabras, somos llamados a exponer toda la Escritura; en términos del apóstol Pablo, somos llamados a comunicar “todo el propósito de Dios” (Hch 20:27). Pero esto no implica un modelo específico de exposición.

Incluso si argumentamos que la palabra griega para enseñanza demanda una forma sistemática de instrucción, fallaríamos en justificar la exposición secuencial como modelo normativo o el único modelo que honra a Dios. De hecho, podríamos enseñar “todo el propósito de Dios” comunicando sistemáticamente sus enseñanzas mediante predicaciones temáticas, o bien podríamos fracasar en enseñar todo el mensaje bíblico mediante una pobre exposición secuencial.

El modelo temático nos permite ser oportunos para atender las necesidades particulares de la iglesia

Ninguno de los sermones de Jesús o de los apóstoles escritos en el Nuevo Testamento fueron exposiciones secuenciales como solemos entenderlas hoy (predicaciones de casi 45 minutos para explicar una porción de pocos versículos). Incluso es difícil pensar que Pablo enseñara todo el consejo de Dios en Éfeso de esta manera, ya que solo permaneció allí por tres años, lo que a mi entender es tiempo insuficiente para exponer la Biblia versículo a versículo al nivel de detalle de muchos sermones contemporáneos. Solo lo lograríamos si estuviéramos dispuestos a predicar porciones muy extensas y con tan poco nivel de detalle para poder recorrer todo la extensión de las Escrituras en solo tres años. No deberíamos pensar que el tipo de exposición secuencial tan preferida en las iglesias reformadas contemporáneas es una réplica exacta del ministerio de Pablo en Éfeso.

Si bien el discurso de Pablo a los ancianos de la iglesia en Éfeso es revelador en cuanto al deber del predicador (debemos anunciar “todo el propósito de Dios”), no prescribe un modelo específico de predicación expositiva, sino que nos orienta hacia una meta. Por todo esto, debemos ver la exposición temática como un modelo legítimo para la iglesia y debemos también cuidarnos de elevar la exposición consecutiva moderna al lugar de una práctica normativa. Ahora bien, debemos mencionar algunos retos y beneficios generales de la predicación temática.

Seis consideraciones sobre la exposición temática

Dificultad. La predicación temática es más difícil de practicar que la exposición secuencial. Este modelo consiste en interpretar varios pasajes de las Escrituras para relacionar sus enseñanzas y comprender un tema.  Por eso requiere mayor trabajo y cuidado. Debemos interpretar cada texto en su contexto y solo extraer de él conclusiones naturales a su sentido original.

Diversidad. La exposición temática puede estancarse dentro del grupo de temas predilectos del predicador. Es casi imposible que la predicación de sermones temáticos supere en diversidad a la exposición secuencial. La mente de Dios es más amplia que la nuestra y esta es la ventaja de la predicación secuencial: al seguir el discurso inspirado, resulta extraordinariamente amplia y más enriquecedora a largo plazo.

Vulnerabilidad. La predicación temática también nos puede exponer al engaño de nuestro corazón. Al brindarnos libertad para escoger el tema del sermón, puede exponer a la iglesia a intereses egoístas del predicador o también hacer vulnerable al predicador ante señalamientos injustos de la iglesia sobre la elección de temas y su predicación. Por eso debemos buscar constantemente al Señor para discernir cuál es su mensaje para la congregación a través de la exposición temática. No obstante, esta forma de exposición es muy útil, como vemos en los siguiente puntos.

Ya sea en la exposición consecutiva o en la exposición temática, el predicador fiel se limitará a decir y aplicar solo lo que Dios ha dicho

Versatilidad. La predicación temática permite abordar eventualidades pertinentes y necesidades puntuales de la congregación. Ya sea para predicar sobre la resurrección en los días de pascua o sobre Sola Scriptura ante declaraciones alarmantes de falsos maestros influyentes, el modelo temático nos permite ser oportunos para atender las necesidades particulares de la iglesia.

Profundidad. La exposición temática también nos permite descubrir una mayor dimensión de la enseñanza bíblica sobre algún tema en particular. Al enfocarnos en comprender una doctrina específica, podemos considerarla y aplicarla con mayor amplitud.

Utilidad. En mi experiencia como pastor, he podido apreciar que la predicación temática es muy útil para la formación doctrinal sistemática de la iglesia en cortos períodos de tiempo. Las confesiones de fe, catecismos, recursos de discipulado contemporáneos, libros, artículos e incluso conferencias bíblicas que nos han edificado eficazmente por años, son expresiones de exposición temática. Este modelo nos permite enseñar y ser enseñados más rápida y sistemáticamente en temas determinados.

Conclusión

La exposición temática es un modelo legítimo de enseñanza para la iglesia local. Particularmente, recomiendo la exposición secuencial como dieta principal de la iglesia con el complemento de la predicación temática. No obstante, el asunto más importante siempre será la fidelidad del expositor. Ya sea en la exposición consecutiva o en la exposición temática, el predicador fiel se limitará a decir y aplicar solo lo que Dios ha dicho para edificación de su iglesia.

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