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Me encanta tener la oportunidad de asistir a buenas conferencias. Lo que más disfruto de estos eventos es la comunión entre hermanos, muchos quienes veo solamente en momentos así. Parte de esa comunión es escuchar enseñanzas y aprender juntos, o en el caso de esta semana, juntas. Es así como pasé este fin de semana pasado con cuaderno en mano, tomando notas de todo lo que fue #TGCW16, la conferencia para mujeres de The Gospel Coalition. Tengo hermanas en la fe en países latinoamericanos quienes quisieran haber estado en Indianapolis con nosotras, pero que no pudieron venir. Entonces, les quisiera compartir un par de verdades que marcaron mi vida en este evento. Les quisiera compartir mi cuaderno de notas, pero espero que esto les dé una idea de lo que vimos.

1. “Podemos estar consumidas en el ministerio y no estar cerca de Dios. Debemos considerar cuánto de lo que hacemos lo hacemos motivadas por gracia”. – Kathy Keller

Al ser la esposa de un pastor, he tenido la tentación de pensar que ya lo tengo todo resuelto cuando se trata de Dios. Si no fuera así, las hermanas no se me acercarían a pedirme consejo. ¿No es así? ¡Para nada! Hermanas: todas somos llamadas al discipulado: a ser discipuladas y a discipular, sin importar si tienen un rol de liderazgo entre mujeres o no. Dios nos da la oportunidad de servir formalmente en el ministerio a todas, pero debemos servir con una postura definida por el evangelio, recordando que todo lo que somos y todo lo que hacemos es afectado por el hecho de Cristo murió en la cruz por nosotras. No nos dejemos engañar pensando que estar activas en la obra del Señor es equivalente a tener una buena relación con Dios.

2. “El propósito de nuestra productividad, sea en casa o en el trabajo, es el avance del reino de Dios y no de nosotras”. – Carolyn McCulley

Las personas que me conocen saben de mis sueños y planes para reformar el sistema de salud en Guatemala (soy estudiante de medicina). Y siempre he justificado esos planes sobre la base que es un sistema corrupto y quebrantado, por lo tanto quiero proveer un mejor cuidado para mis compatriotas. Aunque mis motivaciones para una reforma del sistema de salud no son malas, ciertamente mi motivación no ha sido avanzar el reino de Dios. Llevar a cabo mis planes, aunque no sea para mi propio avance, si no para mi gente, no es para el avance del reino de Dios. No sé si ustedes se pueden identificar, pero mi metodología apartaba esa parte de mi vida con lo que yo pondría bajo la categoría de “iglesia”. Pero no amadas: todo lo que hacemos debe ser para la gloria de Dios.

3. “Uno hace tiempo para las cosas que uno piensa que debe tener. Si no lo haces, no crees que de verdad lo necesitas”. – Tim Keller

Esto simplemente fue una bofetada en la cara. Al ser estudiante, y de una carrera demandante, me he dado cuenta que le he echado la culpa a mis estudios de mi rechazo a pasar tiempo en las Escrituras. Aunque no fue algo novedoso, sí fue un buen recordatorio de mi tendencia a poner otras cosas por encima de la oración y de mi lectura bíblica. Por lo tanto, examinemos nuestros corazones: ¿de verdad hemos considerado la importancia de la oración y lectura para nuestra salud espiritual? ¿De verdad hemos meditado sobre el hecho que tenemos una comunicación abierta, de dos vías con el Alfa y Omega? ¿De verdad nos hemos detenido a deleitarnos en esa comunión con Dios? Yo sé que me falta crecer en este área y llegar a un punto donde atesoro mi tiempo en oración y en la lectura. Aun más, si todo lo que debemos hacer es para la gloria de Dios, si toda mi productividad es para la gloria de Dios, debemos entender que nuestra productividad debe ser moldeada por nuestro entendimiento de Dios, a través de la Palabra y la oración.

4. “Debemos buscar la santidad como que si estuviéramos entrando a la batalla, tomando cautivo cualquier obstáculo”. – Jen Wilkin

Tendemos a pensar que nuestra santificación es un proceso pasivo: lo que Dios está haciendo en nuestros corazones para hacernos más y más a la semejanza de Cristo. Pero también está la parte activa. A veces se nos hace difícil pensar cómo es que podemos parar de pecar. Pero en realidad uno no niega ese pecado sin odiarlo, y uno no puede odiarlo sin saber qué es. Entonces, es importante poder identificar cuáles son los pecados con los que luchamos y no solamente proponernos parar de hacerlo, sino entender bien cuales son y cuál es su impacto en nuestras vidas.

5. “Dios dijo que no, y ese “no” trajo la mayor bendición en la historia de la humanidad.” -Patricia Namnún

Creo que varias de las que hemos estado en la iglesia hemos oído de cómo debemos encontrar gozo en tiempos de adversidad. Muchas veces yo he interpretado eso como tener paz en que Dios está en control. Esto es bueno y bíblico, pero nunca me había puesto a pensar que también debo estar agradecida por la adversidad, que la adversidad también puede traer bendición para mi vida. Por nuestra propia inhabilidad de no poder ver muy lejos, de no entender el gran panorama, nos atascamos y nos quedamos inconformes de por qué Dios deja que pase esto, como que lo tenemos que aguantar. Pero no es así: ¡es de bendición! Qué mejor ejemplo que el de Jesús mismo, que en Mateo 26 él le pide a Dios que deje pasar de Él esta copa, pero, “Dios dijo que no, y ese “no” trajo la mayor bendición en la historia de la humanidad”. Pensemos en circunstancias en las que Dios nos ha dicho que no a nosotras, y en lugar de lamentar o de ser indiferentes, pensemos en cómo Dios –en su sabiduría fuera del tiempo y el espacio– trae adversidad para nuestra bendición.

Hermanas, ¡cómo quisiera que todas pudieran venir a estos eventos conmigo para darle gloria a nuestro Señor juntas! Lo bueno es que tenemos esperanza para el futuro, donde en realidad podremos estar todas juntas delante de Él.

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