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Límites es el primer tomo dentro de una extensa serie de libros de consejería escrita por los psicólogos cristianos Henry Cloud y John Townsend. Este libro ha alcanzado bastante popularidad no solo en círculos cristianos sino también dentro del campo de la psicología contemporánea. Es usual encontrar este libro tanto en la biblioteca de pastores como en la oficina de psicólogos no cristianos. En este texto los autores recurren a la Biblia y a la psicológica para presentar al lector un modelo que promete transformar su vida y sus relaciones interpersonales.

La premisa del libro es simple: En la vida, algunas cosas son nuestra responsabilidad y otras son responsabilidad de otras personas. Necesitamos tener límites claros en nuestras vidas para asegurarnos de no confundir estas dos categorías. Según los autores, los límites definen a una persona. Estos muestran donde termina mi persona y donde comienza otra persona. Los límites, además de mostrarnos nuestras responsabilidades, también nos ayudan a definir con claridad lo que no corresponde a nuestra propiedad y de lo que no somos responsables (p. 34).

Cloud y Townsend consideran que este libro es esencial para todo cristiano. Ellos entienden que “la iglesia y la familia han enseñado a muchos que los límites no son bíblicos sino egoístas y mezquinos” (p. 43). Por este motivo, según los autores, “hay muchos creyentes, sinceros y consagrados, en extremo confundidos porque no entienden cuando es apropiado bíblicamente establecer límites” (p. 28). Cloud y Townsend profesan que establecer límites no solo es bueno, sino que también es cien por ciento bíblico. A través del uso de abundantes referencias bíblicas buscan defender su argumento y enseñar al lector a establecer límites.

Límites
Henry Cloud y John Townsend
Límites
Henry Cloud y John Townsend
Vida. 360 pp.

Si lees este libro, te motivo a no llevar estos conceptos a un extremo que justifique el egoísmo y que alimente la tendencia pecaminosa de no asumir las responsabilidades y obligaciones interpersonales establecidas por Dios en Su Palabra (Mt. 5:43-45, 22:39). También te invito a leerlo con Biblia abierta para estudiar el contexto de los versículos que se mencionan y poder determinar cuán fieles a la Escritura son los argumentos presentados por Cloud y Townsend.

Vida. 360 pp.

Los límites pueden dividirse en tres amplias categorías. Primero, los límites relacionales. Esto implica aspectos como limitar nuestra exposición a quienes no se comportan correctamente con nosotros, ser capaces de decir la verdad a las personas con quienes entablamos una relación, no asumir responsabilidades ajenas por motivos errados, entre otros. En segundo lugar están los límites interiores. Esta área abarca el aprender a decir “no” a nosotros mismos y desarrollar dominio propio. Por último, los autores identifican los límites funcionales, que se refieren a la capacidad de una persona para terminar una tarea, proyecto o trabajo. Estos tienen que ver con el desempeño, la disciplina, y la planificación.

Límites está compuesto de 16 capítulos y su contenido puede agruparse en dos amplias secciones. La primera porción busca explicar qué son los límites, su importancia, y sus beneficios. La segunda sección se esfuerza por mostrar la aplicación de límites en diferentes contextos. En esta segunda parte se enseña sobre el establecimiento de límites en la familia, entre amigos, en la relación matrimonial, con los hijos, en el trabajo, consigo mismo… y con Dios.

¿Enseña la Biblia sobre los límites?

Los autores, en su intento de integrar las Escrituras con conceptos psicológicos, fuerzan la interpretación de varios versículos para que encajen dentro del paradigma del libro. Con frecuencia utilizan las palabras “la Biblia dice” para dar validez a sus argumentos. Aunque en ocasiones los autores usan adecuadamente las palabras de la Biblia, en la mayoría de los casos citan versículos sin considerar el contexto del texto bíblico. La hermenéutica utilizada por los autores es bastante inadecuada. Los argumentos de Cloud y Townsend no son del todo incorrectos y algunos de sus consejos pueden ser beneficiosos, pero es equivocado pensar que su libro está cimentado en las Escrituras.

El mal manejo de las Escrituras no solo lleva a la distorsión de principios bíblicos sino que además distorsiona el carácter del Señor. En su capítulo titulado “Los límites y Dios”, los autores presentan una imagen de Dios distante del Dios revelado en la Biblia. Este capítulo presenta al Señor como alguien que respeta nuestros límites y que constituye un buen modelo de cómo respetar nuestra propiedad. En esta porción del libro hallamos una frase preocupante: “Cuando Dios decide que ‘ya ha sido suficiente’ y que él ya ha sufrido bastante tiempo, respeta su propiedad, su corazón, lo suficiente para hacer algo para sentirse mejor. Asume la responsabilidad de su pena y da los pasos para cambiar su vida. Deja libres a las personas que lo rechazan y busca nuevos amigos” (p. 276). Esta versión humanizada de Dios no hace justicia al carácter soberano y perfecto de nuestro Señor.

Además de tratar de usar la Biblia a su favor, los autores se esmeran en idealizar la vida con límites para dar peso a su argumento. El primer capítulo nos introduce a un personaje llamado Sherrie. Su vida es un caos. Tiene problemas con su esposo, hijos, madre, hermanas de la iglesia, compañeros de trabajo, y consigo misma. Al final del libro, la vida de Sherrie ha sido transformada, todo en su vida ha cambiado para bien. ¿La clave? La aplicación de límites. Este ejemplo y otros promueven la idea de que quien siga los pasos descritos por los autores alcanzará una vida libre de conflictos. Los ejemplos también comunican que nuestro problema central es un problema de límites, cuando bien sabemos que nuestra problemática radica en el corazón (Mc. 7:21-23). Establecer ciertos límites puede ser apropiado y necesario pero jamás podemos pensar que esta es la clave de la transformación de nuestras vidas.

Conceptos útiles

Más allá de sus falencias, el libro contiene información que puede ser de gran utilidad. Por ejemplo, el libro acierta al afirmar que a causa de la caída como humanos tenemos la tendencia a no reconocer nuestra responsabilidad y culpar a otros por nuestros problemas. Los autores lo explican de esta manera: “Un problema de límites muy común es no reconocer nuestras propias elecciones e intentar atribuir la responsabilidad a otro” (p. 48).

A pesar de ser un libro que promueve ideas enraizadas en la psicología contemporánea, los autores no caen en el error prevalente de la cultura terapéutica de hoy que nos invita a vernos como víctimas de nuestro entorno. Los autores reconocen que el problema somos nosotros y nuestras decisiones, y que no debemos atribuir a otros nuestro fracaso o dolor.

“No podemos cambiar a otras personas. Debe entender que el problema es usted, no la otra persona… el verdadero problema radica en cómo se relaciona usted con la persona con quien tiene problemas” (p. 238).

Otro ejemplo de la utilidad de este libro se encuentra en el capítulo 12. Este enseña sobre la mayordomía de nuestro ser y la importancia de los límites en áreas como la alimentación, finanzas, el tiempo, las palabras, el área sexual, y el consumo de sustancias adictivas. Los autores atinan al precisar que nuestro mayor problema de límites se halla en nuestro interior: “Somos nuestro peor enemigo. Un problema externo es más fácil de enfrentar que uno interno” (p. 254).  

Examinar conceptos con Biblia abierta

Más allá de que los argumentos de los autores no son autoritativos —pues no se basan en una sana interpretación de la Biblia—, algunos lectores hallarán en las páginas de este libro consejos prácticos que pueden ser de ayuda. Límites quizá puede apelar de manera especial a quienes les cuesta establecer límites personales o a individuos que están experimentando problemas interpersonales.

Si lees este libro, te motivo a no llevar estos conceptos a un extremo que justifique el egoísmo y que alimente la tendencia pecaminosa de no asumir las responsabilidades y obligaciones interpersonales establecidas por Dios en Su Palabra (Mt. 5:43-45, 22:39). También te invito a leerlo con Biblia abierta para estudiar el contexto de los versículos que se mencionan y poder determinar cuán fieles a la Escritura son los argumentos presentados por Cloud y Townsend.

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