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Existen libros que dejan huellas imborrables. Libros que nos llevan a reevaluar nuestra manera de ver la vida. Libros que contienen frases que cambian algo dentro de nuestro interior. Autoolvido es esa clase de libro. Pocos recursos dicen tanto en tan pocas líneas. En este libro corto pero punzante, el pastor y teólogo Tim Keller pone una lupa sobre nuestros corazones y nos desafía a vernos a la luz del evangelio.

Autoolvido se basa en 1 Corintios 3:21–4:7. En este pasaje, el apóstol Pablo describe a un corazón humilde que ha sido transformado por el evangelio. En la introducción, tras exponer el significado de este pasaje, Keller procede a argumentar que la arrogancia es la raíz de la falta de armonía en el mundo, de las divisiones dentro de la iglesia, y de gran parte de nuestros conflictos personales. 

El estado original del ego humano

El primer capítulo presenta una radiografía del ego humano. El resultado del examen es desesperanzador: nuestro ego está hinchado. El ego humano es presentado como un órgano del cuerpo que se ha inflamado en exceso porque se ha bombeado demasiado aire en su interior. Según Keller, la condición natural del ser humano revela cuatro verdades: nuestro ego está vacío, dolido, ocupado, y es frágil (p. 20-21).

Autoolvido
Timothy Keller
Autoolvido
Timothy Keller
Publicaciones Andamio. 68 pp.
Publicaciones Andamio. 68 pp.

Este capítulo inicial argumenta que el problema del orgullo no es solo de quienes son prepotentes o arrogantes. Keller considera que la baja autoestima nace de la misma semilla. El autor arguye que “el complejo de superioridad y el complejo de inferioridad son básicamente lo mismo. Ambos son el resultado de estar demasiado hinchados. La persona con un complejo de superioridad está demasiado hinchada y corre el peligro de deshincharse; la persona con un complejo de inferioridad ya está deshinchada” (p. 29). Ambos estados demuestran nuestra pecaminosa inclinación de preocuparnos excesivamente en nosotros mismos.

Pablo, un ejemplo de humildad

Tras dejar clara la realidad del corazón humano, el segundo capítulo se enfoca en el apóstol Pablo y su visión transformada de sí mismo. El autor presenta a Pablo como ejemplo de humildad, como un individuo que fue capaz de encontrar el balance adecuado en su visión de sí mismo. Pablo fue consciente de sus pecados pero no dejó que estos definieran su identidad. Por otro lado, tampoco permitió que sus logros se le subieran a la cabeza.

La identidad de Pablo no se basaba en la fluctuante opinión de los demás, pero tampoco se fundamentaba en la distorsionada y engañosa opinión que como seres humanos podemos tener de nosotros mismos. Es así como Pablo nos presenta el modelo de lo que es la verdadera humildad: “Esta es la humildad según el evangelio, el bendito autoolvido. No pensar mejor de mí mismo, a lo que se nos anima en las culturas modernas, o peor de mí mismo, como se inculca en las culturas tradicionales. Simplemente pensar menos en mí” (p. 48).

Viviendo el evangelio a diario

Finalmente, el tercer capítulo nos muestra cómo conseguir esa visión transformada de nosotros mismos. En esta porción del libro, el autor nos recuerda que como cristianos la justicia y vida perfecta de Cristo ya nos ha sido atribuida. El veredicto final ya fue dado. El juicio terminó. Hemos sido justificados. No tenemos nada que ganar ni demostrar. Al estar en Cristo somos aceptados por el Padre.

Antes de finalizar el libro, Tim Keller nos invita a vivir el evangelio a diario. Todos, aun aquellos que somos cristianos desde hace muchos años, necesitamos meditar en las verdades del evangelio y sus implicaciones para nuestras vidas. El evangelio nos encamina al autoolvido. Este es el único camino al descanso y la verdadera libertad.

Un llamado al autoolvido

Este libro confrontó mi orgullo y hambre por aceptación. Sin duda el orgullo es un problema real que destruye nuestras almas, arruina relaciones interpersonales y aflige a nuestras iglesias locales. Contrario a lo que nos dice la cultura de este mundo, el antídoto a esta problemática no se halla en mejorar nuestra autoestima o en menospreciarnos a nosotros mismos. La solución se encuentra únicamente en el evangelio. 

Considero que todo discípulo de Jesucristo ha sido llamado a una vida de autoolvido. Recomiendo este libro a todo aquel que desea ser desafiado como discípulo de Jesús.

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