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Son muchos los libros que se han escrito sobre el cielo. Recomendar que leas uno más puede ser difícil, sobre todo si te has decepcionado al leer banalidades basadas en experiencias personales muy alejadas de la revelación bíblica.

Eso era precisamente lo que pensé antes de leer El cielo. ¿Será otro viaje astral? ¿Será otra de esas historias llevadas al cine para motivar a las personas a creer que hay algo más allá? ¡Gracias a Dios no fue así!

A lo largo de unas 300 páginas, la autora Joni Eareckson Tada demuestra sus habilidades teológicas y humanas para presentarnos el cielo como un lugar real y como una esperanza firme para todos los creyentes. Lo hace a través de abundantes citas bíblicas, oraciones, y relatos impresionantes.

El cielo
Joni Eareckson Tada
El cielo
Joni Eareckson Tada
Vida. 336 pp.

El cielo no solo es un aliciente espiritual para mirar el cielo desde una perspectiva bíblica, sino también un recordatorio de la persona que hizo posible que nuestras moradas estén siendo preparadas en estos momentos. Lo que hace que el cielo sea relevante es quién está sentando en los lugares celestiales.

Vida. 336 pp.

Si tienes preguntas relacionadas a cómo seremos en el cielo, qué haremos, dónde está ese lugar, y por qué se le llama “hogar”, ¡este libro será de bendición a tu vida! Joni te ayudará a entender que el hogar está más cerca y es más real de lo que jamás imaginaste.

Mirando el cielo con esperanza

En 1967, Joni Eareckson Tada sufrió una fractura cervical que le dejó tetrapléjica; durante casi toda su vida Joni ha sufrido de severas limitaciones en su condición física. Eso hace que escriba desde una perspectiva diferente a otros autores. 

“Un día no habrá más abdómenes protuberantes ni cabezas calvas. No habrá várices ni patas de gallo. No habrá celulitis ni medias elásticas. Olvídese de muslos amplios y anchas caderas. Un rápido salto por encima de la lápida y obtendrá el cuerpo que siempre soñó. Excelente estado físico, terso y esbelto” (p. 53).

Más allá de esto, la autora nos lleva a meditar en nuestra condición espiritual (Ro. 7:21-24). Si eres cristiano, odias el pecado, y sabes que seguirás pecando mientras estés aquí en la tierra; en este libro encontrarás la esperanza de que llegará el día en que no vamos a pecar más. Cuando nuestros corazones sean completamente purificados en el Día de la Resurrección, finalmente podremos gozar de una comunión perfecta con el Padre.

“Lo mejor del cielo es que tendremos un corazón completamente purificado” (p. 62).

Piensa en tus debilidades, defectos, e imperfecciones, y trata de compararlos con lo que llegarás a ser en la morada celestial. 

Mirando el cielo como nuestro verdadero hogar

Durante la lectura de este libro, constantemente venía a mi mente el hecho de que soy un peregrino. Creo que esa es precisamente una de las cosas que Joni quiere trasmitir: ¡Este mundo no es nuestro hogar, el cielo sí (Fil. 3:20)!

Más de una vez nos hemos sentidos decepcionados. Las circunstancias de la vida, las dificultades, los problemas, las limitaciones, los corazones rotos, y la soledad nos recuerdan que este mundo no es nuestro hogar. Somos peregrinos y extranjeros en un mundo caído (1 P. 2:12) y esa es una de las verdades que Joni nos enseña en este libro.

“Una persona que se siente en casa ‘encaja’ en su hábitat, como un pez en el agua, un ave en el cielo, o una lombriz en la tierra. Pero nosotros no ‘encajamos’ aquí. No es nuestro hábitat. No existe armonía, no hay un sentir que nuestro entorno sea el ‘apropiado’” (p. 153).

Aunque la autora nos lleva a poner la mirada en lo celestial y a pensar que no somos de la tierra, también nos exhorta a recordar la misión que tenemos mientras caminamos en este mundo. Debemos establecer relaciones, compartir a otros de Jesús, y ser luz en medio de las tinieblas.

El cielo no solo es un aliciente espiritual para mirar el cielo desde una perspectiva bíblica, sino también un recordatorio de la persona que hizo posible que nuestras moradas estén siendo preparadas en estos momentos (Jn. 14:2). Lo que hace que el cielo sea relevante es quién está sentando en los lugares celestiales.

Conclusión

¿Alguna vez has vivido situaciones hermosas que no quieres que terminen? ¿Una especie de clamor para que el tiempo se detenga? Llegará el día donde el tiempo no será más y los momentos eternos que soñamos serán una realidad. Hoy podemos experimentar ciertas pinceladas por adelantado de lo que un día viviremos en todo su esplendor.

El cielo se trata de Jesús. Eso es lo que lo hace mejor. Si el Hijo de Dios está ahí, ahí es donde yo también quiero estar. El cielo es cielo debido a Él.

Este libro te llenará de esperanza. Te hará meditar en tu condición actual y te dará oportunidad de mirar desde la tierra lo que seremos en el cielo. Ojalá pueda bendecirte como lo hizo conmigo.

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