¡Ayuda! Un amigo lucha con la pornografía

La pornografía es uno de los problemas más terribles que pueden enfrentar los seres humanos. Muchos hombres y mujeres por años han tratado de vencer la adicción a este pecado, pero al poco tiempo caen nuevamente en la trampa mortal que afecta la vida de millones de personas en todo el mundo, incluyendo en la iglesia.

La buena noticia es que la Biblia promete libertad para aquellos que vienen a Cristo en arrepentimiento y fe. Y también hay esperanza para los muchos creyentes que hoy en día se encuentran luchando.

Un pequeño libro para un gran problema

El autor ha escrito un libro muy corto pero que aborda un problema gigantesco. La industria de la pornografía, en donde se invierten miles de millones de dólares, está ahí para destrozar las vidas de las personas: de los jóvenes, de los ministros, y especialmente de los matrimonios, que cada vez son más vulnerables debido al permanente ataque desde todos los flancos.

¡Ayuda! Un amigo lucha con la pornografía
Brian Croft
Poiema Publicaciones. 64 pp. US$2.99.

El autor escribe este libro para mostrar la realidad de este pecado, pero también para que estemos equipados para saber cómo hacerle frente a la pornografía, y de esa manera tratar con su influencia con el fin de caminar en la libertad y santidad en la que hemos sido llamados (1 Tes. 4:7).

Brian Croft nos lleva a reflexionar sobre el asunto fundamental de la pornografía, para que se diagnostique con claridad y de forma bíblica, con el fin de presentar una salida que le dé esperanza a todos aquellos que están inmersos en la inmoralidad sexual. Es un libro que debe leerse en oración y con una disposición total para vencer este pecado.

Un problema del corazón

Croft presenta como tesis principal que la pornografía es un asunto mucho más serio de lo que pensamos: es un problema que tiene que ver con la naturaleza pecaminosa de los seres humanos. Un problema de un corazón contaminado por el pecado (Mt. 15:18-19).

“El problema fundamental es que nuestros corazones no están bien, una condición que viene desde el Jardín del Edén. Por lo tanto, toda la gente que nace en este mundo pecaminoso nace con corazones contaminados que tienen una disposición natural a rebelarse contra Dios y a buscar los placeres del pecado” (p .14).

En este breve libro podemos entender cómo el pecado ha afectado la manera de ver, pensar, y actuar de las personas, así como la realidad de que nuestros corazones están contaminados y no podemos reparar el daño nosotros mismos. ¡Necesitamos nuevos corazones (Ez. 36:26)!

El autor no comienza explicando el problema de la pornografía como tal, sino que nos lleva a ver el problema más grave. Es probable que mientras lees este libro, el Espíritu Santo traiga convicción de pecado no solo de la inmoralidad sexual, sino de una vida separada de Dios. Muchos hombres y mujeres que están atados a la pornografía necesitan nacer de nuevo, y eso solo se puede encontrar cuando el evangelio es predicado (Ef. 1:13).

“No te dejes engañar pensando que el pecado de la pornografía se puede vencer por métodos externos, como si necesitaras otro programa de los Doce Pasos de los Alcohólicos Anónimos. Para destruir los efectos que la pornografía ha tenido en una vida, debemos llegar a la raíz del problema: el corazón contaminado y pecador” (p.33).

Un problema que trae destrucción

Para nadie es un secreto que la pornografía no solo afecta a quien la consume, sino que destroza cual onda expansiva a todos aquellos que le rodean. El autor nos lleva a meditar en las terribles consecuencias de la inmoralidad sexual como un problema que le hace daño a los solteros y los casados. Los pastores tampoco son inmunes a este pecado. ¡Sí! La pornografía también es una triste realidad para muchos ministros que necesitan urgentemente ser confrontados y restaurados.

“Las consecuencias del pecado sexual a lo largo de la historia han tenido un efecto profundo y destructivo que ha alterado la vida de todos los que han caído en sus garras. Hasta el rey David, descrito como un hombre conforme al corazón de Dios, no fue inmune a esta tentación y cosechó sus consecuencias desastrosas” (p. 20).

El autor pone de manifiesto que la pornografía destruye a quien la consume, separa a la familia, puede dividir una iglesia, y daña a la sociedad. Sin duda alguna, un problema que trae destrucción, pero que con la ayuda del Señor se puede revertir.

La iglesia local en acción

Me parece estupendo el concepto que el autor tiene de la iglesia local como un lugar de transformación, cuidado, y de ayuda para los pecadores. Por eso Croft afirma que es imposible salir airosos de la pornografía en solitario. ¡Necesitamos que otras personas nos ayuden a pelear contra el pecado y contra los ataques del enemigo! La iglesia local es fundamental para esto. Dios tiene un ejército de hombres y mujeres dispuestos a ayudarte a salir adelante (Ec. 4:9-12).

“Así como un bebé recién nacido necesita constantemente que otras personas lo cuiden para crecer de una manera saludable y madura, así el nuevo corazón de un cristiano tiene que ser alimentado y cuidado para que se desarrolle y crezca de la manera bíblica y saludable que Dios ha diseñado” (p.35).

Croft nos llama a desechar la mentira de que podemos salir victoriosos solos. Este individualismo sin sentido solo trae frustración y un vacío que es muy difícil de llenar. Debes estar dispuesto a ganar la batalla, vivir en pureza, en santidad, y ser libre de la pornografía; pero necesitarás de ayuda. Este libro puede ser el comienzo de tu libertad, pero es en la iglesia local donde encontrarás la ayuda que necesitas para tu restauración.

Conclusión

Los consejos que Brian Croft comparte al final del libro me parecen muy buenos. Recomiendo que lo leas una y otra vez, pidiéndole a Dios sabiduría para que puedas ponerlo en práctica. Recuerda que se trata de un asunto muy serio y no debemos bajar la guardia.

Croft no solo llama al pecador a reconocer su problema, sino que convoca a la iglesia local para que cuide, dé el consejo adecuado, ministre la Palabra de Dios, y ayude a las personas a confiar en el poder del Señor, para el bien de Su pueblo y para la gloria de Su gran nombre.

Espero que este libro te bendiga tanto como me bendijo a mí, y te ayude a ser libre de toda atadura que tenga que ver con la inmoralidad sexual, especialmente de la pornografía.

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