¿Qué hago si no tengo deseo de leer la Biblia?

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La Biblia es un libro maravilloso e incomparablemente superior a toda otra obra humana. Es la revelación del Dios de los cielos, la lámpara a los pies de los hombres, y la verdad que nos apunta al evangelio de salvación eterna. Ya que es la Palabra de Dios, exhalada por Él, es un libro santo, hermoso, digno, majestuoso, justo, bueno, sabio, y muy superior a nuestro entendimiento. Nuestro acercamiento a la Biblia debe ser en humildad y fe, entendiendo que es mayor que nosotros: que lo que ahí dice es verdad, y merece nuestra total obediencia.

Pero no siempre se siente así. Los cristianos somos el pueblo del Libro, pero muchas veces no sentimos deseos de acercarnos a ese Libro, ¿no es cierto? Si nos descuidamos, pueden pasar semanas sin que hayamos pasado un período extendido en la Palabra de Dios. Aunque –gracias a Dios– no puedo recordar el último día que haya pasado sin yo leer la Biblia, sé que no siempre ha sido así en mi vida. Y en conversaciones con tantos hermanos, sé que muchos tienen dificultad al acercarse a la Biblia, pues no sienten deseo de hacerlo. Si este es tu caso, quiero ofrecerte 5 cosas que puedes hacer pra desarrollar un mayor deseo por la Biblia.

1. Ve al Señor en arrepentimiento

A lo largo de la Palabra de Dios, vemos la tendencia del corazón del hombre a ignorar la voz de Dios e ir en busca de otras voces más similares a las nuestras. Este era un clamor constante de los profetas (cp. Jer. 7:27; Amos 8:11; Ez. 2:7). Nosotros, los cristianos, tenemos el Espíritu Santo que nos lleva a anhelar las cosas de Dios. Y somos ovejas del Señor, que oímos su voz. Pero el pecado nos envuelve fácilmente y nos resta velocidad en nuestra carrera a obedecer la voz de Dios. Es por esto que necesitamos ir delante de Él y reconocer nuestra falta de deseo por escuchar y obedecer Su voz revelada en Su Palabra. Si deseamos amar más la Biblia, antes que cualquier otra cosa debemos ir donde Dios y pedirle perdón por no amarle a Él lo suficiente (honestamente, por amar a otras cosas más que a Él), lo que nos lleva a no buscarle constantemente. Los seres humanos estamos siempre buscando sabiduría y consejo: si no lo buscamos en la Biblia, debemos pedirle perdón a Dios por estar buscándolo en otro lugar.

2. Pídele a Dios que abra tus ojos

Bien oraba el salmista “Abre mis ojos, para que vea Las maravillas de Tu ley” (Sal. 119:18). Como decíamos al principio, la Biblia es maravillosa. Pero no siempre tenemos los ojos abiertos a ella. Por tanto, necesitamos pedirle a Dios que abra nuestros ojos a mostrarnos las maravillas de Su Palabra. Por Su gran amor por nosotros, Él es el más interesado en que amemos la Biblia, y Él conoce perfectamente nuestra condición y sabe que somos polvo. Por tanto, no dudes en ir constantemente donde Dios y pedirle que te muestre dónde debes leer y qué debes ver en el texto. Que te proporcione de una persona que te ayude a entender más o con quien leer juntos (más de eso en el punto 5). Hazlo con fe, pues “Esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, El nos oye” (1 Jn. 5:14).

3. Empieza despacio

De muy poco sirve durar años sin hacer ejercicios, luego correr hasta desmayarnos, para luego pasar otros años más sin actividad física. Es en la constancia que está el progreso, y esa constancia debe empezar a un nivel adecuado. Si no tienes deseo de leer la Biblia, entiendo que es muy beneficioso el que agregues un par de minutos de lectura bíblica a tu rutina. Por un lado, te recomendaría algo más extenso que solo uno o dos versículos que alguien te envíe por Whatsapp o que estén en la portada de YouVersion. Tal vez puedes iniciar leyendo el “Proverbio del día” (el número que corresponda a la fecha), y ahí tienes al menos un capítulo diario de la Biblia. En mi caso, antes de leer cualquier notificación, lo primero que hago con mi iPhone cada mañana es leer ese capítulo de Proverbios.

4. Prueba otras formas

El tránsito en mi amado Santo Domingo está en el borde de lo caótico y lo increíble, y esta semana me tocó hacer varias diligencias en momentos de gran entaponamiento (en horas pico). Yo aproveché la incomodidad del tráfico para escuchar gran parte del Nuevo Testamento. Verás, en ciertas versiones (como LBLA), el app de YouVersion te permite “escuchar” la Biblia, y es algo que yo aprovecho con mucha frecuencia. Me ha servido mucho en mi deseo de memorizar la Biblia, y también me es útil mientras estoy manejando. Si no tienes la aplicación, solo tienes que poner en Youtube “Biblia hablada” y encontrarás diversas versiones. Aunque es diferente a la lectura per se, es una muy buena forma de familiarizarnos con el Texto Bíblico, aprovechar el tiempo, y pasar tiempo en la Palabra.

5. Haz el compromiso

Ya que la Biblia es lo que es, es digna de que tú y yo nos comprometamos a leerla constantemente y consistentemente. Te pediría que hagas el compromiso de que no pase un día sin que hayas pasado tiempo en la Escritura. Tan pronto tengas el hábito, será más fácil continuarlo aun cuando no tienes deseo. Y nuestro Dios es tan bueno que él ve nuestros débiles esfuerzos y los recompensa con Su gracia y favor que nos lleva capacita para esforzarnos más. Tal vez sería buenísimo que puedas compartir con alguien este compromiso, tal vez tu esposo o esposa o algún amigo, y que puedan leer juntos o comentar sobre lo que están leyendo. Después de todo, escuchar y leer la Biblia juntos ha sido parte del pueblo de Dios desde hace miles de años.

Como puedes ver, no hay un truco mágico para desarrollar deseo por la Biblia. Pero sí está el mandato del Señor de desear, conocer, manejar y apreciar Su Palabra. Por tanto, mientras llega el deseo, ¡lee la Biblia!

“Pero a éste miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra”, Isaías 66:2

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