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¿Por qué necesitas escuchar sermones que no se aplican directamente a ti?

¿Cómo escuchas un sermón que no se trata de ti? ¿Cómo puedes beneficiarte de un sermón sobre la ansiedad si no estás preocupado, sobre el matrimonio si no estás casado, o sobre la depresión si no estás deprimido? Estoy predicando a través de 1 Pedro y encuentro algunos pasajes para audiencias específicas —como esposas cristianas, muchas con esposos no cristianos (1 P. 3:1-6)—, temas vitales para los cristianos en estas situaciones.

Pero, ¿pueden todos los miembros de nuestras iglesias beneficiarse de estos pasajes? ¿Deberíamos intentarlo?

La predicación expositiva nos obliga a abordar cada pasaje contenido en el flujo de un libro bíblico. Podría estar dirigido a esclavos del primer siglo. Podría ser sobre padres o madres. Podría ser para aquellos activamente perseguidos por su fe.

Asumo que los pastores no deberían saltarse estos pasajes y que los oyentes no deberían ignorarlos. Pero, ¿hay razones específicas por las que deberíamos escuchar y aprender, incluso cuando parece que no somos la audiencia a la cual estaba destinado? Sí. Aquí hay seis buenas razones.

1. Cada pasaje es parte del ecosistema de la verdad.

Cada pasaje de la Escritura es parte del ecosistema más amplio de la verdad. Está relacionado con cualquier otro pasaje, ya sea que las conexiones estén en la superficie o sean sutiles y subterráneas.

Las Escrituras proporcionan el único marco infalible para vivir, la única cosmovisión en el mundo que usa unos lentes autoritativos para ver el mundo con precisión. Pero si ignoras o minimizas ciertas secciones, distorsionarás el resto.

Si ignoras o minimizas ciertas partes de la Escritura, distorsionarás el resto.

Entonces, ya sea que estés leyendo un manual sacerdotal llamado Levítico, notas de amor entre un rey y su novia, las confrontaciones y consuelos de un profeta, o las dos cartas pastorales de Pablo a su hijo en el ministerio Timoteo, Dios está usando su Palabra para sumergirte en su ecosistema de verdad, independientemente de tu situación personal.

2. Cada pasaje nos ayuda a entender el evangelio.

La Biblia culmina con la buena noticia de que Dios ha entrado en la historia humana en Cristo, cumpliendo las promesas que hizo a Adán y Eva, Abraham e Israel, David y los profetas.

Pero esta buena noticia es anticipada, explicada, simbolizada, aplicada, y difundida a través de una gran diversidad de géneros y verdades bíblicas. Por ejemplo, en un salmo de la realeza que lamenta la calumnia política, tenemos un anticipo de lo que Cristo soportaría (Sal. 41); a través de las instrucciones específicas de Dios para los esposos, aprendemos sobre la relación de Cristo con su iglesia (Ef. 5:22-33); a través de instrucciones sobre cómo la iglesia debe cuidar a las viudas, podemos vislumbrar la nueva familia de Dios creada por el Espíritu (1 Ti. 5:3-16).

En otras palabras, debido a que toda la Escritura anuncia a Cristo, o señala a Cristo, o extiende su reino a algún ámbito de la vida, cada pasaje (entendido correctamente) ayuda a explicar el evangelio.

3. Cada pasaje refleja principios eternos para tu vida.

Aunque las Escrituras fueron escritas desde una época, los principios son eternos. A veces el puente que une el tiempo y la cultura es sólido; otras veces, sentimos que estamos mirando hacia una isla sin un puente sobre el cual traer la relevancia contemporánea.

Sin embargo, cuanto mejor aprendamos la progresión de la revelación bíblica, mejor entenderemos cómo cada texto refleja la verdad eterna sobre Dios, el mundo, la condición humana, y la redención que aún ahora está siendo completada a través de Cristo.

4. Cada discípulo es responsable de alentar a los demás.

En Romanos 15:14, Pablo les dice a los cristianos romanos: “En cuanto a ustedes, hermanos míos, yo mismo estoy también convencido de que ustedes están llenos de bondad, llenos de todo conocimiento y capaces también de amonestarse los unos a los otros”. 

Cuanto mejor conozcamos todas las Escrituras, mejor equipados estaremos para ayudar a nuestros hermanos creyentes a caminar con Dios.

En Efesios 4:15, él le enseña a otra iglesia que crecerán juntos al “hablar la verdad en amor”. A pesar de la clara distinción entre el clero y los laicos que continúa afectando a las iglesias, cada cristiano pertenece al santo sacerdocio de Dios (1 P. 2:5). Todos estamos llamados a servirnos unos a otros, hablarnos unos a otros, animarnos unos a otros, e incluso instruirnos unos a otros.

Cuanto mejor conozcamos las Escrituras, todas las Escrituras, no solo las que obviamente se aplican a nuestro género, vocación, o etapa de la vida, mejor equipados estaremos para ayudar a nuestros hermanos creyentes a caminar con Dios.

5. Todo cristiano está llamado a representar la fe.

Los cristianos son embajadores de Cristo. Vivimos entre las naciones de la tierra, pero nuestra ciudadanía está en el cielo. Pertenecemos a un reino diferente, y el Cristo resucitado nos encargó representar las enseñanzas y los valores de ese reino, así como el camino hacia la ciudadanía para todos los que huyen del reino de las tinieblas y se refugian en el Rey de la luz.

No solo estamos llamados a representar la forma más simple del mensaje del evangelio, que Jesús murió por nuestros pecados, sino a todo el cuerpo de la verdad cristiana. Ya sea que el tema sea la creación o la sexualidad, la inmigración o el entretenimiento, el género o el gobierno, el trabajo o el ocio, los cristianos y las iglesias siempre deberían convertirse en embajadores y embajadas más efectivas para Cristo y su reino. Por lo tanto, no importa qué tema surja en nuestra lectura de la Biblia, en nuestro grupo pequeño, o en el sermón dominical, debemos enfocarnos en este material de capacitación para nuestra vocación final como embajadores de Cristo con entusiasmo.

6. Todo cristiano experimentará cambios en la vida.

Una constante en la vida es el cambio. Nuestra edad cambia, nuestras situaciones cambian, nuestras comodidades cambian, nuestros trabajos cambian, nuestro estado cambia.

Podríamos estar casados ahora, pero quedar viudos en una década. Es posible que tengamos un jefe comprensivo ahora, pero uno muy dominante el próximo mes. Puede que tengamos poca necesidad de paciencia hoy en día, pero mañana los vientos podrían cambiar. Podríamos trabajar en un ambiente cristiano cómodo, pero las preguntas de un escéptico en un vuelo de avión nos podrían desafiar la próxima semana. Podríamos pensar que un pasaje específico de la Escritura no es aplicable a nosotros hoy, pero podría serlo el próximo mes o el próximo año. Aprender constantemente la Palabra de Dios, en su totalidad, nos prepara para esos momentos cambiantes mucho antes de que lleguen.

Escucha

Cuando Dios habla, somos sabios al escuchar. No porque todo lo que ha revelado se sienta inmediatamente relevante, sino porque todo lo que dice es cierto, todo lo que dice es útil: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” (2 Ti. 3:16–17).

Si quieres ser entrenado, madurado, y estar listo para las buenas obras que Dios ha preparado para que realices cada día, aprende bien su Palabra, incluso cuando sientas que Él está hablando con alguien más.


PUBLICADO ORIGINALMENTE EN THE GOSPEL COALITION. TRADUCIDO POR SAM ORTÍZ. 
Imagen: Lightstock.
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