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La oficina europea de la Organización Mundial de la Salud afirmó este jueves, por medio de su director general, Henri Kluge, que “Todas las variantes del virus que produce el COVID-19 que han surgido hasta ahora responden a las vacunas aprobadas y que están disponibles”.

Asimismo, Kluge recalcó que es necesario “ser prudentes” debido a que las mutaciones que pueda experimentar el SARS-CoV-2 son una “amenaza persistente”. “Las vacunas pueden ser la luz al final del túnel, pero no podemos cegarnos por esa luz”, afirmó.

¿Cómo podemos responder los cristianos?

Ante esto, quisiera reflexionar brevemente en tres cosas que los creyentes podemos hacer en respuesta a esta noticia tan importante en el contexto actual.

Nuestro Dios soberano reina por encima de toda ciencia humana

Primero que nada, podemos responder en agradecimiento. Nuestro Dios soberano reina por encima de toda ciencia humana, y en su gracia común se complace en usar avances científicos para el bien de su creación. Como hemos compartido antes, no tenemos razón para pensar que la vacuna actual contra el COVID-19 se trata de la “marca de la bestia” y apoyar teorías de conspiración sin fundamentos.

El pastor Miguel Núñez, quien posee una amplia carrera como infectólogo, nos ha compartido cómo funcionan las nuevas vacunas ARNm contra el COVID-19 y por qué son tan seguras. Todo creyente puede alabar a Dios por este hecho, pues toda buena dádiva en este mundo (como las vacunas) en última instancia procede de su mano (Stg 1:17). Aunque es debatible la efectividad de la OMS en abordar esta pandemia desde el primer día, podemos decir que no hay razón para dudar hoy de esta nueva noticia.

En segundo lugar, podemos y debemos orar por nuestros países (1 Ti 2:1-4). La pandemia ha marcado a nuestra generación y aún se cuentan miles de muertos todos los días. La iglesia sigue enfrentando grandes retos y nuestros gobernantes también. Es importante que no dejemos de clamar a nuestro buen Padre, descansando en Él e intercediendo por nuestro prójimo. La pandemia parece lejos de terminar, pero nuestro Señor está cerca de nosotros para escuchar nuestras oraciones.

Es importante que no dejemos de clamar a nuestro buen Padre, descansando en Él e intercediendo por nuestro prójimo

Pero en tercer lugar, ante esta noticia que puede hacer resurgir en la iglesia debates sobre las vacunas, podemos recordar que este asunto no debería dividir a los creyentes. Estemos a favor de las vacunas (como muchos cristianos, entre los cuales me incluyo) o no, esto no es tan importante como estar juntos en Cristo a favor del evangelio. Jesús dijo que las personas en el mundo llegarían a creer en el evangelio por nuestra unidad en Él (Jn 17:20-21). Cultivemos esta unidad en medio de la pandemia. El mundo necesita a Cristo. Él es la luz verdadera que acaba con la oscuridad que ninguna vacuna puede vencer.

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