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A lo largo de los años, los lectores me han preguntado si la restauración de la creación que Dios realizará en el futuro implicará que animales “indeseables” y “desagradables” como los roedores (por ejemplo, las ratas) y los insectos (tales como mosquitos y arañas) estarán presentes en el Cielo. Como uno de los lectores escribió con sinceridad: “¡Eso definitivamente no sería Cielo para mí!”.

Pero preguntarse cómo es posible que las ratas, arañas, e insectos estén en la Nueva Tierra, es similar a preguntarse cómo es posible que hayan estado en el Edén. El punto es que estaban allí, y eso no hacía que el paraíso fuera un peor lugar, sino que, de alguna forma, lo mejoraba. Nunca hemos visto a los insectos y roedores como fueron una vez, ni como serán. (He conocido personas bastante desagradables, y de vez en cuando yo mismo lo he sido, pero eso no significa que la gente no habitará la Nueva Tierra. Solo que necesitarán cambiar).

Las Escrituras nos dicen:

“El leopardo se echará con el cabrito. El becerro, el leoncillo y el animal doméstico andarán juntos, y un niño los conducirá. La vaca con la osa pastará, sus crías se echarán juntas, y el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho jugará junto a la cueva de la cobra, y el niño destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora. No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:6-9).

¿Mosquitos en la Nueva Tierra? ¿Por qué no? Si los leones ya no serán carnívoros (que es lo que se nos dice en Isaías 11 y 65), ¿implica esto que no eran carnívoros al principio? Si es así, ¿por qué los mosquitos no pueden haberse nutrido de la vegetación en lugar de las criaturas vivientes? Y, ¿por qué no podrían hacerlo en la Nueva Tierra? No debemos confundir todo el comportamiento actual de los animales con el de su diseño original. Piensa en lo engañoso que sería si lo aplicáramos a los seres humanos.

No debemos confundir todo el comportamiento actual de los animales con el de su diseño original. Piensa en lo engañoso que sería si lo aplicáramos a los seres humanos.

Hay quien piensa de otra forma, pero creo que cuando las Escrituras dicen que la muerte vino por medio de Adán, eso significa que las criaturas de Dios no morían antes de que la gente hubiera pecado. El sufrimiento de los animales llegó como resultado inmediato de la caída de la humanidad. (Ver el argumento de Pablo en Romanos 8). Antes de eso, no se hacían daño ni se devoraban o comían unos a otros. Puede que existiera “muerte” vegetal, ya que podría haber sido parte del diseño de Dios para el ecosistema, pero pienso que el sufrimiento y la muerte de seres vivos, incluyendo los animales, no existía. (De nuevo, sé que algunos piensan de otra forma). Tendemos a tener posturas del uniformismo, observando el mundo tal y como es ahora, y proyectándolo hacia atrás y mirando hacia delante, sin lograr ver cuán radicalmente diferente fue una vez y volverá a ser algún día.

Solemos proyectar nuestra repulsión actual por ciertas criaturas (por ejemplo, las arañas grandes y peludas me producen muchos escalofríos) hacia nuestro estado eterno. Sin embargo, esto ignora dos cosas de vital importancia: estas criaturas serán cambiadas, y nosotros también lo seremos. No serán dignas de repulsión, y nosotros no nos veremos asaltados por esa sensación.

La gente responde de la misma forma a los versículos que muestran que existirá cultura en la Nueva Tierra. Cuando acudo a ciertos textos y continúo diciendo que existen todos los motivos para creer que habrá arte, artesanías, ciencia, investigación, tecnología, deportes, etc., siempre hay alguien que dice: “Pero no pueden existir deportes, porque la competición es pecado”. ¿En serio? ¿Lo es? ¿No habrían existido deportes si no hubiéramos caído? ¿Disfrutamos de los deportes porque somos pecadores o porque somos humanos y así es como Dios nos diseñó? ¿Fueron los seres humanos quienes inventaron el jugar, o fue Dios quien lo hizo y lo incrustó en nosotros y en los animales como las nutrias y los perros?

Argumentar en contra de los deportes en la Nueva Tierra porque ahora algunos se enfadan, o son hostiles, arrogantes, e inseguros cuando se involucran en los deportes, es como argumentar contra el arte en el Cielo porque parte de él es lascivo, o contra la música porque algunas canciones tienen letras inmorales. El punto es este: el pecado no existirá y la maldición será levantada, incluyendo la maldición sobre la gente, animales, el ecosistema, y la cultura.

Cuando contemplemos por primera vez un reino animal sin corrupción por la maldición, quedaremos con la boca abierta por lo que veremos.

Nunca hemos conocido un mundo sin pecado (y, por tanto, vemos el nuevo mundo que vendrá a través de lentes manchados por el pecado). Nunca hemos probado con papilas gustativas sin pecado ni un solo bocado de fruta totalmente limpia de corrupción. Cuando lo hagamos, ¡Quedaremos maravillados por lo bien que sabe! Cuando contemplemos por primera vez un reino animal sin corrupción por la maldición, quedaremos con la boca abierta por lo que veremos. ¿Piensas que las flores son hermosas ahora? Espera hasta que veas flores no afectadas por la maldición, con un sentido de la vista que tampoco tiene defectos por la misma.

Si pudiéramos ver cómo eran Adán y Eva en el jardín del Edén, quedaríamos impactados de cuánto se ha deteriorado la humanidad bajo el peso del pecado y la maldición. Cuando nos veamos unos a los otros en la resurrección, estaremos viendo seres humanos sin mancha ni maldición, tal y como Dios tenía la intención que fueran desde el inicio. No es de maravillarse que se nos diga: “los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre” (Mt. 13:43). “Los entendidos brillarán como el resplandor del firmamento, y los que guiaron a muchos a la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad” (Dn. 12:3) ¡Qué insípidos y sin vida somos nosotros los pecadores moribundos! ¡Qué brillantes y magníficos seremos un día los portadores sin mancha de la imagen de Dios!

¡Qué insípidos y sin vida somos nosotros los pecadores moribundos! ¡Qué brillantes y magníficos seremos un día los portadores sin mancha de la imagen de Dios!

Nunca hemos conocido otra cosa más que la maldición, y por tanto, solo hemos visto destellos y un resplandor de lo que Dios creó por primera vez. Sentimos nostalgia por el Edén y anhelo por la Nueva Tierra, pero vivimos ahora, en este breve estado antinatural de pecado y maldición. No ha de asombrarnos que encontremos difícil mirar hacia atrás al Edén y hacia delante a la Nueva Tierra sin imponer nuestra perspectiva y expectativas, manchadas por la maldición.

Que Dios nos libere para ver el mundo tal y como lo creó originalmente, según su diseño, y nos ayude a comprender cómo recreará al mundo como el clímax de la obra redentora de Cristo, para su eterna gloria. Apenas podemos comenzar a imaginar las formas en que las personas, los animales, las maravillas naturales, el arte, la ciencia, los planetas, y las galaxias serán transformados… Pero, ¡es divertido (y saludable) intentarlo!


Publicado originalmente en Eternal Perspective Ministries. Traducido por Manuel Bento Falcón
Imagen: Lighstock.
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