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Cuando Cristóbal Cerón tenía 14 años, invitaron a sus padres a un retiro matrimonial en una iglesia anglicana cerca de donde vivían en Chile.

Los Cerón eran católicos, pero solo nominalmente, así que fueron. Ellos “llegaron a saber qué era el cristianismo”, dijo Cerón. “La iglesia anglicana me sirvió de puente para llegar al evangelio… El pastor expuso la Biblia de una manera que yo la pude entender”.

Al nuevo pastor de Cerón le entusiasmaba el evangelismo. “Fui muy influenciado por ese pastor en aquellos días”, dijo Cerón. “Comencé a dirigir a los jóvenes en evangelismo y viajes misioneros a corto plazo a diferentes partes del país”.

En el 2003, Cerón y algunos amigos lideraron a unos 60 jóvenes por una semana de misión en Santiago. Daban juntos lecciones bíblicas por la mañana, luego se dispersaban por la tarde para predicar en las calles, actuaban en sketches, y repartían folletos a personas en las estaciones del metro y en los semáforos.

Cerón lo llamó Misión Operación Urbana (MOU). Durante los próximos siete años, este ministerio se expandió rápidamente.

“Otras iglesias se unieron a nosotros”, dijo Alfred Cooper, el pastor de Cerón. “Gente de otros lugares quería participar. Comenzó a adquirir proporciones nacionales”.

El crecimiento fue rápido, especialmente en un país donde menos del 20% de las personas son protestantes. Para el 2010, casi 2,200 jóvenes misioneros estaban evangelizando en 21 ciudades y suburbios.

“Fue increíble para nosotros”, dijo Cerón. “Fue un milagro”.

Le dio a sus evangelistas llamativas camisas de color amarillo brillante, una alusión a la luz de Cristo, y salpicó las ciudades con ellos. Aparecían en las calles durante una semana cada julio, conectando con tanta gente como podían.

La gente comenzó a reconocer las camisas y el movimiento. El MOU atraía la atención nacional e incluso algo de la internacional.

Pero al año siguiente, Cerón casi lo suspende todo.

“No había mucho control teológico”, dijo Sebastián Altimira, presidente de la Fundación para el Renacimiento de la Pasión, la organización que ahora alberga al MOU.

La teología en Chile es primordialmente católica, pero cada vez menos: en 2014, el 77% de los adultos se crió como católico, pero solo el 64% se sigue identificando como tal, combinado con un número cada vez mayor de personas no religiosas y pentecostales. “Las denominaciones anglicana y presbiteriana han disminuido en número, y muchos también se han apartado de las confesiones de fe históricas”, dijo Steven Morales, director de operaciones para Coalición por el Evangelio.

“Encuentras una creciente ortodoxia reformada particularmente entre los presbiterianos, y algunos grupos muy pequeños de anglicanos y bautistas que están haciendo un buen trabajo”, dijo el pastor presbiteriano chileno Jonathan Muñoz Vásquez.

Por lo tanto, no es de extrañar que la teología de la prosperidad comenzara a introducirse en el MOU.

Sin embargo, la respuesta de los líderes fue sorprendente. Leyeron libros de C. S. Lewis, Tim Keller, y Tom Nelson. Luego hicieron algunos cambios significativos.

Cristocéntrico

En 2010, casi el 90% de la población de Chile era cristiana, según el Pew Research Center. Pero eso no hizo que el evangelismo cesara.

Un número creciente de la población era sin afiliación religiosa (16%), y aproximadamente la mitad había sido criada como católica. De los que permanecieron católicos (64%), muchos eran nominales. Solo el 8% de los católicos rezaban diariamente, asistían a los servicios semanales, y consideraban que la religión era muy importante en sus vidas, en comparación con el 37% de los protestantes.

Del 17% de los chilenos que eran protestantes, la mayoría creía un evangelio de prosperidad. Casi el 60% de los protestantes en Chile, y el 48% de los católicos, le dijeron al Pew Research Center que Dios otorga riquezas y buena salud a los creyentes que tienen suficiente fe.

En este contexto, MOU “creció explosivamente”, dijo Altimira.

Pudo haber seguido creciendo. Pero Cerón había pasado tres años en el George Whitefield College en Sudáfrica, y mientras estuvo allí, “creció en el entendimiento” de la teología reformada que originalmente le había enseñado su predicador anglicano.

Todavía puede recordar un sermón de Tim Keller sobre “la filosofía del ministerio del evangelio”.

“Tuvo un gran impacto en mi vida”, dijo Cerón. “Fue la primera vez que llegué a ver el evangelio como la base para comprender la vida y el ministerio de una manera que tenía sentido para mí”.

Estaba acostumbrado a escuchar que el evangelio es el centro de todo, pero de una manera que implicaba: “Este es nuestro dogma contra todos: el evangelio, el evangelio, el evangelio”.

Keller le mostró que “el evangelio no solo era el poder para salvar a alguien del infierno, sino también el poder para llevarlo al cielo”. No es solo “la puerta de entrada al evangelio, sino también el camino angosto hacia la gloria”.

Entonces, cuando el lenguaje de la salud y la riqueza comenzó a entrar en MOU, Cerón lo reconoció.

Reduciendo

Cerón recuerda una conversación con un pastor que primero lo alertó de que “los [líderes del la MOU] en algunas ciudades pensaban que eran neo-profetas o neo-apóstoles”. Si te sometías a esas personas que escuchan directamente de Dios (según decían), serías rico en bendiciones.

Cerón y su equipo estaban lo suficientemente alarmados como para hacer grandes cambios. “Decidimos no seguir haciendo algo que no pudiéramos manejar correctamente”.

No detuvo el MOU por completo, sino que lo redujo: de 2,000 misioneros a 500, y de una docena de ciudades a dos. Pidió a los involucrados que se inscribieran en el “Compromiso Capetown” del movimiento de Lausana, y les pidió a los líderes que se comprometieran a entrenarse.

“Algunos líderes evangélicos legalistas y algunas iglesias del evangelio de la prosperidad estaban bastante enojados con nosotros, porque pensaban que estábamos en un movimiento herético”, dijo Cerón. Los objetores redactaron un documento y lo enviaron a cientos de líderes evangélicos en Chile.

“La acusación era principalmente sobre nuestro enfoque supuestamente ‘calvinista’ al evangelismo y nuestra relación con personas como John Stott o Billy Graham, a quienes consideraban líderes heréticos”, dijo. “Fue un momento bastante difícil. Pero [el equipo] se unió para decir: ‘Si realmente queremos servir a la iglesia y hacerlo bien, tenemos que trabajar duro para capacitar a la próxima generación y establecer una base sólida’”.

Así que lo hicieron.

Base sólida

Buscando más control y estabilidad, Cerón estableció en 2015 la Fundación por el Renacer de la Pasión, y el MOU quedó bajo su paraguas.

Ya en el año 2012, viendo una oportunidad de servicio a la nueva generación y a las
iglesias locales, los organizadores de MOU diseñaronSemillero. Esta es una instancia de
entrenamiento que
 lleva a los jóvenes cristianos a través de dos años de estudio bíblico y lectura de libros. Discuten ¿Es razonable creer en Dios? y Gálatas para ti de Tim Keller, The Universe Next Door de James Sire, y El trabajo importa de Tom Nelson. También estudian God’s Big Picture de Vaughan Roberts, y el libro de Marcos.

“Estamos preparando nuestros propios estudios bíblicos”, dijo Cerón. “Aquellos de nosotros que escribimos el material hemos sido influenciados por personas como Miguel Núñez, John Piper, Tim Keller, Colin Marshall, y gente de Acts 29 como Steve Timmis y Tim Chester. Todos han tenido un gran impacto en mi generación”.

Durante cuatro fines de semana cada año, los participantes se reúnen para analizar sus lecturas y estudiar la Biblia. Un fin de semana se centra en las herramientas básicas para la evangelización, otro establece cómo el evangelio de Marcos se puede utilizar como una herramienta para presentar el evangelio, y un tercero da herramientas para leer y enseñar la Biblia. Semillero también incluye un fin de semana estudiando una visión general de la Biblia, de Gálatas, de la cosmovisión cristiana, de apologética, y de fe y trabajo.

“Después de esos dos años, hemos cubierto los aspectos básicos de lo que es ser un discípulo que hace discípulos”, dijo Cerón. “Sean pastores o sean laicos muy bien entrenados para el ministerio del evangelio en su lugar de trabajo, de cualquier manera ganamos”.

La primera generación en 2012 tuvo 25 estudiantes; la segunda se duplicó a alrededor de 50 o 60. La tercera clase se elevó a 85 estudiantes en dos ciudades. (Algunos graduados de esa primera generación están matriculados en el colegio bíblico para el próximo año, y están pensando en plantar iglesias).

Los líderes de Semillero son cuidadosos con el crecimiento. “Tiene que hacerse de una manera que lleve tiempo y genere confianza”, dijo Cerón. “No queremos cometer los mismos errores que cometimos en el pasado”.

Semillero está arreglando el error de la falta de profundidad teológica. Pero Cerón y su equipo también están reparando otro problema.

Una vez al año para evangelizar todos los días

“Al comienzo de nuestro movimiento [MOU], nos enfocábamos en tener una gran cantidad de números telefónicos, e incluso pusimos mucho énfasis en cuántas personas se convertían cada día”, dijo Cerón. “Recuerdo las noches en que volvíamos al lugar principal de reunión, y les pedía que dieran sus testimonios. Si un hombre decía: ‘Ocho personas oraron la oración del pecador’, todos estaban sorprendidos y alegres. Pero el tipo que solo había tenido dos o tres oraciones, ni abría la boca”.

Esa celebración pública ejercía mucha presión sobre los jóvenes evangelistas.

“Los empujamos muchas veces para que [las personas] declararan con la boca: ‘Jesús es el Señor. Necesito al Salvador. Me arrepiento de mis pecados, y necesito ser cristiano ahora’”, dijo Altimira, quien tenía 17 años cuando fue a su primer MOU. “Pero a medida que pasaban los años, nos dimos cuenta de que la misión no es solo la cosecha. Muchas veces la misión es [sembrar] la semilla”.

Ahora el énfasis está en la profundidad, dijo. En lugar de pedirles a los jóvenes que pasen las tardes de MOU acumulando conversiones, los líderes les piden que busquen a alguien con quien puedan hacerse amigos.

“Les decimos, ‘sal y trata de encontrar a alguien que sea tu amigo durante los próximos 40 años’”, dijo Cerón. “Intenta buscar una conversación significativa con alguien, proporcionada por Dios, para que termines con su número de teléfono o con un contacto de Facebook o Instagram”.

Esa instrucción “cambió el carácter de lo que estábamos haciendo en la calle”, dijo Cerón. “No vas por los números. Buscas personas, escuchas sus historias, y te involucras en sus vidas. Esa antigua ansiedad que tenía al principio se ha desvanecido”.

Eso significa que hay menos “oraciones del pecador”. Pero también significa más discipulado y, quizá, conversiones más auténticas cuando estas suceden.

En julio de este año, unos 400 misioneros de MOU salieron a las calles, hablando con personas que estaban ansiosas debido a exámenes médicos, preocupadas por su vida hogareña, incluso suicidas. Una y otra vez, “establecieron amistades desafiantes”.

Eso era exactamente lo que Cerón quería. Y esto los llevó a otro beneficio.

La iglesia local

Cuando le pides a los jóvenes que escuchen la historia de alguien y se involucren en la vida de esa persona, alivias la presión del desempeño, dijo Cerón. Al mismo tiempo, estás agregando presión a la iglesia local.

“Cuando ofreces una amistad de 40 años, no puedes ofrecerla por ti mismo”, dijo Cerón. “Necesitas una congregación que te ayude a ser ese tipo de persona”.

Los evangelizadores de MOU a menudo vuelven a casa “motivados” y “dispuestos a servir a sus congregaciones de una manera comprometida y entusiasta”, informó la Fundación Por el Renacer de la Pasión.

Algunas veces el cambio es aun más pronunciado.

“[Los jóvenes acuden a MOU] para predicar el evangelio, pero muchas veces ocurre que descubren que en realidad no son salvos”, dijo Cerón. “Terminan convirtiéndose ellos mismos”.

Descubrir, disfrutar, declarar

Desde el principio “teníamos mucho entusiasmo y pasión, pero no éramos realmente profundos”, dijo Cerón. “Ahora estamos tratando de traer la enseñanza correcta de la Biblia a la vida diaria”.

Su sueño es que “la iglesia chilena renueve su compromiso con el Evangelio en tres áreas: descubrir el evangelio, disfrutarlo, y declararlo”. Esto es lo que llaman “el evangelio en 3D”.

Eso es lo que está enseñando a los estudiantes de Semillero, quienes a su vez enseñan a los misioneros en el MOU.

A Altimira le encantaría ver a MOU dispersarse por Chile y hacia el resto de Sudamérica. Está soñando con formas de ingresar a las escuelas, y le preocupa cómo formar el personal de la creciente organización.

“Hay mucho que hacer”, dijo.

“Un día estaba orando y dije: ‘Dios, eres el Dios de la misión. ¿Por qué estoy preocupado? No tengo que estarlo. Adelante, solo haznos crecer, Dios. Este es tu movimiento’”.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Emanuel Elizondo.
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