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Hace algún tiempo comencé a notar que mis padres están envejeciendo. Sin darme cuenta, los padres joviales y llenos de energía que me criaron con tanto amor, han comenzado a mostrar más evidencia de los años transcurridos. Aunque el cambio ha sido sutil y progresivo, mi percepción es que están envejeciendo con cierta rapidez.

A veces vivimos tan sumergidos en los días acelerados de nuestras vidas que olvidamos que el tiempo no se detiene. Algunos no consideramos a quienes han llegado a la ancianidad y olvidamos que, probablemente, antes de encontrarnos plenamente y para siempre con Cristo, nosotros mismos llegaremos a ser ancianos. Es precisamente la razón por la que documentales como El agente topo (disponible en Netflix Latinoamérica) me parecen tan enriquecedores: nos recuerdan realidades en las que no solemos reflexionar.

El agente topo es un hermoso documental chileno que combina magistralmente rasgos documentales y de ficción. El documental, dirigido por Maite Alberdi, fue estrenado a principios del 2020 y nominado a diferentes premios. La película logra mantener un equilibrio entre el drama y el humor, teniendo como resultado una obra profundamente reflexiva y amena.

La historia tiene como protagonista a Sergio Chamy, un anciano que es contratado por una agencia de investigación privada. Sergio ingresa como agente encubierto al hogar para ancianos San Francisco en El Monte, Chile. Su trabajo consiste en observar y enviar informes sobre el estado de una anciana interna y el trato que recibe por parte del personal del asilo. Durante la investigación, Sergio toma conciencia de que la vejez trae consigo una carga pesada.

El peso de envejecer

Las limitaciones que se adquieren con la edad cambian las circunstancias en las que solíamos vivir. Esta es probablemente una de las razones por las que muchos ancianos se sienten desamparados.

A lo largo de la película, Alberdi se esfuerza por dejar clara la percepción de los adultos mayores respecto a su condición actual. Sufren porque ya no son quienes eran antes. Al responder ante la preocupación de su hija respecto a su nuevo puesto como agente encubierto, Sergio expresa: “…encuentro que esto verdaderamente ha sido como liberador para mí mentalmente… porque como que ya me estoy sintiendo más el que era yo”. A pesar de todo, la investigación de Sergio tuvo un efecto opuesto y terminó recordando la realidad de ser anciano.

La vejez es una etapa que antecede a una vida mejor y perfecta

La Biblia tiene muchas referencias a los efectos de envejecer y a la pérdida de lo que solíamos tener en la juventud. En el salmo 71, el salmista reconoce la pérdida de su fuerza y los cambios físicos que ha sufrido a causa de la vejez: “No me rechaces en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas” (v 9, cp. 18). Admite ante Dios lo vulnerable que se encuentra, ahora aún más a causa de sus limitaciones.

En la vejez prevalece la incapacidad de sentirse como la persona que se solía ser. Nuestros cuerpos pierden la belleza y fuerza que tenían. Nuestro cerebro se deteriora y nuestros procesos mentales ya no son tan efectivos como en nuestros años de juventud. Las capacidades básicas comienzan a requerir de ayuda especial. Los cambios físicos nos van transformando y, por ende, las circunstancias y las relaciones que nos rodean.

Los informes de Sergio y los reclamos de sus compañeras dentro del hogar San Francisco son un relato explícito de lo que implica envejecer. Todos estamos envejeciendo y con cierta renuencia recuerdo que mis padres también. Sus años joviales tuvieron grandes implicaciones en mi vida y siento la responsabilidad de entender lo que su ancianidad significará para ellos.

El salmista nos deja un ejemplo activo de lo que nuestros corazones afligidos necesitan ante el abandono y el desamparo en la vejez: clamar y exaltar al Señor. Él es el único que siempre ha podido restaurar y completar lo que el pecado ha causado en nosotros (Fil 3:21). Clamar al Señor levantará nuestra mirada a Dios para contemplar cada vez más cerca nuestra eternidad junto a Cristo.

Más cerca de estar con Él

Envejecer trae consigo la lejanía de los que antes eran muy cercanos. Esta es una realidad que la operación encubierta de Sergio deja en evidencia a lo largo del documental. Marta, Sonia, Petita y otros ancianos internados en el hogar constantemente lamentan la ausencia de sus relaciones, especialmente la de sus hijos. El argumento de la película queda reflejado en el contraste entre la profunda soledad de la vejez y el sacrificio dado a los hijos en la juventud. Aunque las circunstancias nos alejen de nuestros padres y la separación sea parte del proceso natural de nuestras vidas (Gn 2:24), nuestra lejanía no debería implicar abandono físico ni emocional. Mostrar piedad y recompensar a nuestros padres es agradable al Señor (1 Ti 5:4).

El final de la vida humana nos recuerda de forma consistente las promesas de Cristo

No podemos solventar el peso que envejecer traerá sobre nuestros padres. Únicamente Cristo puede hacerlo. Él venció al pecado y, por lo tanto, las horribles consecuencias que trajo al mundo. Pero lo que sí podemos hacer es mostrar compasión ante el sufrimiento que trae envejecer y animarlos en la verdad del evangelio. Estar presentes y escuchar. Pronunciar con sabiduría palabras que los lleven a recordar que, aunque sientan lejos a quienes aman, cada día están más cerca de estar con quien los amo a pesar de su pecado: Jesús.

Pablo afirmó que morir era aún mejor porque significaba estar con Cristo: encontrarse finalmente con su Salvador (Fil 1:21,23). Pedro nos recuerda que después del sufrimiento de esta vida viene una alegría inmensa junto a Jesucristo (1 P 1: 6-7). Mostrar piedad a nuestros padres ancianos es mostrar compasión por ellos ante su sufrimiento y realidad; es animarlos a pensar en lo que les espera en Cristo.

La estadía y misión de Sergio en el hogar San Francisco culminan con una solicitud desesperada. El informe final resulta ser una declaración precisa de un anciano familiarizado con el sufrimiento que conlleva envejecer y la falta de hijos conscientes de esta realidad.

El agente topo es una película enternecedora que seguramente te hará reflexionar en el inminente envejecimiento de tus padres o ser consciente de la etapa que están viviendo. Probablemente te hará meditar en la brevedad de la vida. El final de la vida humana nos recuerda de forma consistente las promesas de Cristo. La vejez es una etapa que antecede a una vida mejor y perfecta. Que el Señor, en Su gracia, nos ayude a extender misericordia a nuestros padres mientras se acercan al final de sus días, que para Sus hijos, será el principio de la eternidad junto a Él. 

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