5 mitos sobre los ángeles y los demonios

No hay indicios de que la fascinación de nuestro mundo por los ángeles y los demonios esté en decadencia. Rara vez pasa un día sin que nos enteremos del presunto encuentro de alguien con un ángel santo o un demonio caído, junto con noticias de que un nuevo programa de televisión o película en Netflix presentará una o ambas especies de seres espirituales. Lamentablemente, sin embargo, hay mucha confusión acerca de los ángeles y los demonios, y ciertos mitos que simplemente no morirán. Aquí hay cinco de ellos.[1]

Mito #1: Los ángeles y los demonios, como Dios, son eternos e increados.

Esto va en contra de numerosos textos bíblicos. El salmista incluye a todos los “ángeles” de Dios y a las “huestes” celestiales entre los seres que Él “creó” (Sal. 148:2-5). El apóstol Pablo afirma claramente que los “tronos” y “dominios” y “gobernantes” y “autoridades” —lenguaje estándar para los seres angélicos y demoníacos— fueron creados por el Hijo de Dios (Col. 1:16).

Satanás no es un poder igual y opuesto a Dios. Su poder no es infinito. Él no posee atributos divinos.

Además, cada ángel es una creación directa; es decir, no descendieron de una pareja original como lo hicimos nosotros. Por lo tanto, no procrean como nosotros (Mt. 22:28-30). No sabemos cuándo se crearon los ángeles, pero es probable que esto haya ocurrido antes de los eventos de Génesis 1:1 en adelante (ver Job 38:4-7). Satanás, siendo él mismo un ángel caído, no es eterno. Él es una criatura finita. Él es, por lo tanto, el diablo, criatura de Dios. Satanás no es un poder igual y opuesto a Dios (en contra de lo que enseña el dualismo). Su poder no es infinito. Él no posee atributos divinos. En resumen, ¡no es rival para Dios! A lo sumo, Satanás es el poder igual y opuesto del arcángel Miguel.

Mito #2: Los ángeles y los demonios son todopoderosos.

¡Ellos son poderosos! Pero solo Dios es omnipotente. Todo poder angélico está sujeto al poder y propósito de Dios (Sal. 103:20; 2 Pe. 2:11). En Génesis 19:12-16, Dios usó ángeles para destruir a Sodoma y Gomorra. En 2 Reyes 19:35, a un ángel se le dio poder para matar a 185,000 asirios. Según Mateo 28:2, un ángel movió la piedra de la tumba de Cristo. En Hechos 12, un ángel entró en una prisión cerrada y liberó a Pedro. En Hechos 12:23 leemos que un ángel mató a Herodes de la manera más espantosa. Los ángeles aparecen en el libro de Apocalipsis (ver especialmente Ap. 7:2-3) para influir en los fenómenos de la naturaleza.

También vemos que los demonios pueden darle a sus víctimas fuerza sobrehumana (Hch. 19:16; Mr. 5:3) y, como los santos ángeles, pueden moverse rápidamente a través del espacio (Dn. 9:21-23; 10:10-14). Las barreras físicas normales no restringen su actividad (una “legión” [unos 6,000] de demonios habita un hombre y luego 2,000 cerdos). Los demonios también pueden atacar físicamente a alguien o causar alguna aflicción física. Lucas 9:39 (y Mt. 17:15) habla de un demonio que se apodera de un niño, el cual es arrojado al suelo o al fuego o al agua, junto con otros síntomas violentos. En Mateo 9:32-34, la incapacidad de un hombre para hablar se le atribuye a un demonio (cf. 12:22-24; Lc. 11:14-15). Debe notarse, sin embargo, que hay varios casos en los Evangelios en donde hay ceguera o incapacidad de hablar que Jesús sana y no se atribuyen a la influencia demoníaca (Mt. 9:27-31; 20:29-34; Mr. 7:31-37; 8:22-26; 10:46-52; Lc. 18:35-43; Jn. 9:1-7).

Mito #3: Los ángeles y los demonios son omnipresentes.

Sabemos que los ángeles son seres espirituales porque son inmateriales o incorpóreos. No tienen carne ni sangre ni huesos. Son, como lo declara Hebreos 1:14, “espíritus ministradores”. Sin embargo, aunque son espíritus, tienen limitaciones espaciales. En otras palabras, los ángeles no son omnipresentes (ver Dn. 9:21-23 y 10:10-14, donde encontramos tanto el movimiento espacial como las limitaciones temporales). Siempre están en un solo lugar a la vez.

Hay un sentido en el que, como seres espirituales, también tienen forma. Es decir, están limitados espacialmente (su ser no está distribuido en todo el espacio). Tienen localización. ¿Tienen los ángeles “alas” literales? Los serafines se describen con alas en Isaías 6:2, 6 (véase también Ez. 1:5-8). A Gabriel se le representa como volando al lado de Daniel (Dn. 9:21; cf. Ap. 14:6-7). Es imposible decir si todos los ángeles tienen alas o no. Me inclino a pensar que los ángeles no tienen género (ver Mt. 22:28-30); por eso no se procrean. Sin embargo, debo señalar que siempre se describen en el género masculino (sin embargo, vea Zac. 5:9).

Es importante recordar que, aunque es poderoso e ingenioso, Satanás solo puede estar en un lugar a la vez. Bien puede enviar a sus anfitriones demoníacos a hacer su voluntad, pero Satanás no puede tentar a un creyente en Bangladesh y simultáneamente atacar a otro en Berlín. Satanás seguramente está activo en la tierra, pero siempre está en un lugar en el espacio a la vez.

Mito #4: Los ángeles guardianes no son necesariamente bíblicos.

¿Es la noción de ángeles guardianes un “mito”, o es verdadera? Esa es una pregunta difícil de responder. Algunos argumentan que el “ángel” de cada una de las siete iglesias en Apocalipsis 2-3 es el ángel guardián de esa congregación local. Se describe a los ángeles como “ministros” (leitourgos), una palabra que sugiere un servicio sacerdotal (Heb. 1:7, 14; cf. Sal. 103:19-21). Ellos orientan y dirigen al pueblo de Dios (Gn. 24:7,40; Éx. 14:19; véase también Éx. 23:20; Nm. 20:16; Hch. 5:17-20; 8:26; 10:3-7, 22; 16:9), también ofrecen confort y ánimos (Mt. 4:11; Lc. 22:43; Hch. 27:22-24). Los ángeles también guardan y protegen a los hijos de Dios, como se ve claramente en Salmos 34:7; 78:23-25; 91:11; 1 Reyes 19:5-7; y Daniel 6:20-23; 12:1.

Leemos en Hechos 12:15 de los creyentes que confundieron a Pedro con “su ángel”. Es posible que Lucas solo esté describiendo su creencia sin que él mismo la respalde. Otros argumentan que aquí se pretende enseñar que cada uno de nosotros no solo tiene un ángel guardián, sino que este último puede asumir nuestras características físicas. Sí, parece extraño, pero ¿por qué más habrían llegado a la conclusión de que la “persona” en la puerta era el ángel de Pedro y no alguien o algo más?

En Mateo 18:10, Jesús habla en contra de abandonar a los niños pequeños, y les recuerda a sus discípulos que “sus ángeles siempre ven el rostro de mi Padre que está en el cielo”. Una antigua costumbre prevalecía en los entornos de las cortes orientales, según los cuales los que estaban “ante el rey” o podían “ver su rostro” eran oficiales que disfrutaban del favor especial del rey y tenían el privilegio de disfrutar de la más cercana hermandad posible. La implicación puede ser que los ángeles de más alto rango son asignados y comisionados por Dios para cuidar con mucho cariño a sus “pequeños”. Así, Jesús está diciendo: “No desprecien a mis ‘pequeños’, porque son tan bien considerados que Dios ha designado a sus más ilustres ángeles para que los vigilen”. Su presencia constante ante Él puede ser para que respondan rápidamente a cualquier tarea que Dios les asigne en su ministerio.

Mito #5: Isaías 14:12-15 y Ezequiel 28:12-19 describen la caída original de Satanás.

Como señala Sydney Page, cada uno de estos pasajes “es parte de un luto funerario que lamenta la muerte de un rey pagano. En ambos, se retrata al rey como si se hubiera arruinado porque se exaltó a sí mismo más allá de lo apropiado. Aunque la forma de los dos textos es la de un lamento funerario, la pena por el fallecimiento del monarca no es genuina. Ambos pasajes están saturados de sarcasmo. En realidad, la muerte del tirano es bienvenida”.[2] La pregunta es: “¿Aluden estos lamentos a Satanás y su rebelión primordial?”.

Isaías 14:12-15 aparece en un pasaje que se identifica específicamente como una burla del juicio contra el rey de Babilonia (vv. 3-4). La burla puede estar dirigida a un rey en particular (probablemente Senaquerib) o quizá “a toda la monarquía babilónica personificada como un solo individuo”.[3] Claramente, sin embargo, el lamento burlón retrata (de hecho, celebra) la desaparición de un poder terrenal que se opone y oprime al pueblo de Dios. El lenguaje que se utiliza en los vv. 12-14 es ciertamente compatible con lo que sabemos del carácter de Satanás, pero bien puede ser un uso del lenguaje poético para describir a un rey terrenal. Muchos de los términos que se usan aquí (“estrella de la mañana”, “amanecer”, y “montaña sagrada”) se han encontrado en textos de la mitología pagana antigua.

Sidney Page señala que “la mitología probablemente estaba arraigada en haber visto el brillante surgimiento del planeta Venus (la ‘estrella de la mañana’) en el cielo de la madrugada y su rápido desvanecimiento con la salida del sol”.[4] Si esto es cierto, Isaías estaría utilizando (sin creerlo él mismo) temas comunes en la mitología pagana para describir la caída de un gobernante terrenal.

Otros han argumentado que, si bien todo esto puede ser cierto, aun así podemos ver en esta descripción de un oponente terrenal de Dios (el rey de Babilonia) su modelo e inspiración celestial (Satanás). ¿Pero es eso lo que Isaías tenía en mente cuando lo escribió? A “Lucifer”, que literalmente significa “el que brilla” o “estrella de la mañana” (v. 12), se le llama “hombre” en el v. 16, y se le compara con otros reyes terrenales en el v. 18. “Lucifer” se usó por primera vez en la Vulgata latina para traducir la palabra hebrea helel y, finalmente, se popularizó en la versión King James. Según Boyd: “Isaías simplemente está comparando al rey de Babilonia con el planeta Venus, la estrella de la mañana. Se eleva brillante al amanecer y sube al punto más alto del cielo, solo para extinguirse rápidamente por el brillo del sol naciente. Así será, dice Isaías, la carrera del brillante rey de Babilonia. Aparece en el escenario de la historia del mundo como la estrella más brillante, ascendiendo más y más alto. Pero al final desaparecerá rápidamente a la luz del sol”.[5]

Entonces ¿qué hay de Ezequiel 28:11-19? De nuevo, los vv. 1-11 se refieren al “príncipe” o “gobernante” de Tiro (una ciudad portuaria fenicia a 125 millas al noroeste de Jerusalén). Los vv. 2, 9-10 indican claramente que es un ser humano, no angelical. El escenario histórico es el sitio de Tiro por Nabucodonosor, desde 587 hasta el 574 a. C. El rey de Tiro durante este período fue Itobaal II.

Los vv. 12-19 se refieren al “rey” de Tiro, por lo que algunos sugieren que los vv. 12-19 se refieren a un poder sobrenatural detrás del gobernante humano de los vv. 1-11. Sin embargo, esta palabra (“rey”) se usa en otros lugares en Ezequiel para hablar de los gobernantes terrenales (17:12; 19:9; 21:19; 24:2; 26:7; 29:2-3, 18; 30:10, 21; 31:2; 32:2, 11), lo que parece indicar que el “príncipe” de los vv. 1-11 y el “rey” de los vv. 12-19 son el mismo (“príncipe” y “rey” son sinónimos). Por otro lado, el “rey” de los vv. 12-19 parece representarse en términos que van más allá de lo que es cierto de algún rey terrenal (por ejemplo: “perfección”, “en Edén”, “creado”, “querubín”, “montaña sagrada de Dios”, “sin culpa”).

Tendremos que conformarnos con una medida de incertidumbre en cuanto a si alguno de estos textos realmente describe la caída de Satanás.

La evidencia más sólida de que la referencia es a Satanás se encuentra en la identificación de este rey como un “querubín protector de alas desplegadas” en el v. 14. Otros han señalado, sin embargo, que el texto hebreo se puede traducir fácilmente como “con un querubín”. Además, es difícil entender cómo el comercio deshonesto o injusto y la profanación de los santuarios (v. 18) podrían haber estado involucrados en la caída de Satanás. ¿Cómo, entonces, debemos entender la referencia al jardín de “Edén” en el v. 13? La mayoría cree que el rey de Tiro está siendo comparado con Adán. Supongo que tendremos que conformarnos con una medida de incertidumbre en cuanto a si alguno de estos textos realmente describe la caída de Satanás.


(1) Gran parte de lo que sigue se adaptó de tres capítulos sobre ángeles, Satanás y demonios en mi libro, Tough Topics: Biblical Answers to 25 Challenging Questions (Temas difíciles: Respuestas bíblicas a 25 preguntas desafiantes, Wheaton: Crossway, 2013).

(2) Sydney H. T. Page, Powers of Evil (Grand Rapids: Baker Books, 1995), 37.

(3) Ibid., 38.

(4) Ibid., 39.

(5) Gregory A. Boyd, God at War: The Bible & Spiritual Conflict (Downers Grove: InterVarsity Press, 1997), 158.


Publicado originalmente por Sam Storms. Traducido por Emanuel Elizondo.
Imagen: Lightstock.
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