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3 maneras para tener una feliz Navidad

¿Sabes cuál es una de las mejores maneras de arruinar tu Navidad este año? Esperar demasiado. Piensa en ello. Siempre esperamos demasiado de los días de fiesta. Creemos que la estrella encajará perfectamente en el árbol de Navidad, que no habrá drama familiar, que todos los niños se comportarán, que nuestros corazones serán felices y contentos. En realidad, eso dificilmente sucede. Y cuando no pasa, nos quejamos y nos ponemos de mal humor y terminamos el año con un vacío. Sin darnos cuenta, estamos esperando que las festividades nos den lo que solo podemos encontrar en Cristo.

Pero Dios tiene noticias para ti.

puedes tener una feliz Navidad. Puedes asegurarte de que esta temporada de vacaciones no te deje vacío. Puedes experimentar la alegría, aun cuando nada sale según lo planeado.

¿Cómo? Hay un montón de maneras, pero aquí van tres:

1. No dejes de hacer tus devocionales durante la época de Navidad

Uno de los mayores errores que los cristianos cometen durante las vacaciones es saltarse el tiempo a solas con Dios. Creemos que nuestros regalos, nuestra familia y nuestro tiempo fuera del trabajo será suficiente para alegrarnos. Tristemente, estamos equivocados.

Lee las palabras de Jesús: “…el que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer… Estas cosas les he hablado, para que Mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea perfecto”, Juan 15:5;11.

¿Quieres tener alegría durante los días de fiesta? Permanece en la vid. Si no lo haces, podrás experimentar gratificación, pero no satisfacción. Solo Jesús satisface.

Haz el esfuerzo de despertar temprano y estar con Dios antes de estar con los demás. Como dijo Spurgeon, “Cuando estás en casa para la Navidad, que nadie vea tu cara hasta que Dios la haya visto”.

2. Sé intencional en ser agradecido

La Biblia habla muy seriamente sobre la gratitud. En Romanos 1, tres veces Pablo nos dice que a los gentiles impenitentes “Dios los entregó”. En todos los casos, las razones últimas son la idolatría. Y una de las causas subrayadas es la falta de gratitud.

Si perteneces a Jesús, no necesitas preocuparte de que Dios se dará por vencido contigo, porque en Él estás eternamente seguro. Pero una y otra vez en las Escrituras vemos un tema común: Dios quiere que Su pueblo esté agradecido. No porque Él necesita que lo estés. Sino debido a que tú lo necesitas: un corazón agradecido te traería mucha alegría.

John Piper dice, “La Biblia ordena gratitud a Dios como uno de nuestros deberes más altos. Nos olvidamos fácilmente de que existe esa gratitud, porque a veces las cosas vienen a nosotros ‘gratis’ —sin precio o pago—”. Nos olvidamos rápidamente, por lo que necesitamos que se nos recuerde a menudo: no merecemos nada, y todo lo que tenemos es un regalo inmerecido de Dios. Cuanto más reflexionamos sobre esto, más gratitud fluirá espontáneamente de nuestro corazón.

Los cristianos más felices que conozco son generalmente los más agradecidos, incluso en las peores circunstancias. Así que sé intencional sobre la gratitud durante los días de fiesta. Si no puedes ver la mano de Dios, confía en Su corazón. Recuerda: incluso si todo se siente como que está saliendo mal, todo en realidad está trabajando para tu bien.

3. Comparte con tus amigos y familia lo mucho que el Señor ha hecho por ti en este año

Una historia que siempre me sorprende es el relato dramático de cuando Jesús sanó al endemoniado gadareno en el Evangelio de Marcos. La Escritura nos dice que nadie tenía la fuerza para someterlo. Pero eso cambiaría cuando conoció a Jesús. Jesús lo sana, permitiendo al demonio entrar en una piara de cerdos cercanos.

Pero luego, el hombre sanado planteó una solicitud. Le pidió a Jesús poder viajar con él y sus discípulos. Pero Jesús tenía otros planes:

Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho por ti, y cómo tuvo misericordia de ti”, Marcos 5:19.

El Señor tiene el mismo mandato para ti: durante la Navidad, ve a casa y dile a tu familia y amigos lo que el Señor ha hecho por ti en este año.

Tal vez Dios te salvó recientemente. Tal vez has experimentado la fidelidad del Señor a través de un duro semestre de universidad. O tal vez una respuesta a la oración finalmente llegó después de años de espera. Sea lo que sea, dile a la gente alrededor de ti acerca de la bondad de Dios en tu vida.

En la manera que no esperaban

Sí, haz estas tres cosas, pero por encima de todo, debemos poner nuestros ojos en Aquel que vino en forma inesperada a superar nuestras expectativas:

Jesús, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito: “No temas, mira, Sion; he aqui, tu Rey viene, montado en un pollino de asna”, Juan 12: 14-15.

Esta es la entrada triunfal. El Rey de Reyes viene. Durante años, la gente sabía que este día llegaría, y esperaron con ansiosa anticipación. ¡Y finalmente llegó el día! Ellos pensaban que el Mesías derrocaría un imperio, vendría en gloria, y llegaría en esplendor.

Pero no lo hizo. Él vino en un burro.

Esto es lo que aprendemos: las promesas de Dios vienen a menudo de formas inesperadas.

Este hombre perfecto montando en burro finalmente moriría de una manera inesperada: en una cruz manchada de sangre, en nuestro lugar, y por nuestros pecados. Si tus expectativas no se cumplen en la Navidad, recuerda la cruz. Dios trabaja de maneras inesperadas, y sus planes y nuestras expectativas rara vez son los mismos.

El objetivo de Dios es hacer que te sientas más como el hombre montado en el burro. Y durante el lío de los días de fiesta, esto va a pasar, aunque no te sientas así. Como dice John Piper, “Dios siempre está haciendo 10,000 cosas en tu vida, y es posible que estés consciente de quizás tres de ellas”.

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