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10 mentiras comunes en el liderazgo de jóvenes

Todo cristiano es susceptible de creer mentiras, porque todos somos imperfectos aún y dependemos de la sabiduría de Dios en cada ámbito de la vida. Todos podemos equivocarnos, pero en el ministerio juvenil se da una situación particular: suele pasar que los líderes son otros jóvenes con un poco más de edad, y están en su primera experiencia de un ministerio con personas. Por nuestra juventud, estamos más expuestos a creer engaños. 

El ministerio de jóvenes es un buen espacio para aprender; un buen lugar para formar nuestro carácter y servicio. Si reconocemos que no lo sabemos todo y tenemos mucho que aprender, estaremos dispuestos a enriquecernos de las experiencias de otros. Por eso quiero compartir 10 mentiras comunes en el liderazgo de jóvenes que deberías evitar. Seguramente se podrían enumerar muchas más, pero estas son las que yo viví.

1) “La oración no es tan urgente”

En el ministerio juvenil siempre hay algo para hacer. Los jóvenes tienen muchas ganas, pocas responsabilidades, y están disponibles para cualquier plan.

No gastes tiempo tratando de estar ‘en la onda’, sino enfócate en tener un corazón humilde, capaz de empatizar con las personas

Por ese dinamismo, los líderes usualmente separan poco tiempo para orar, como si fuese una pausa innecesaria que cumplimos porque somos cristianos. Oramos rápidamente y seguimos con el programa. Pero la oración es una disciplina crucial y urgente que nutre nuestra dependencia de Dios, no un mero accesorio. Haz que la oración sea esencial en tu ministerio y ruega a Dios por aquellos a quienes lideras (Fil. 1:3-5).

2) “Necesito un perfil moderno y juvenil”

Muchos suponen que los líderes deberían estar a la moda, presentes en cada red social y al tanto de toda novedad; que deberían tener una supuesta “mística juvenil”. Pero esto no es necesario. Si Dios te llamó y trabajas con compromiso bíblico, serás muy útil.

No gastes tiempo tratando de estar “en la onda”, sino enfócate en tener un corazón humilde, capaz de empatizar con las personas. Ser más como tus jóvenes no es un requisito, sino una consecuencia de pasar tiempo con ellos. No busques parecer juvenil, busca parecerte a Cristo.

3) “Yo soy el experto en jóvenes”

No creas que los pastores no saben qué hacer con los jóvenes inquietos de la iglesia y que por eso te pusieron en el liderazgo de jóvenes. Los pastores son responsables ante Dios por toda la congregación. Si te encargan servir con los jóvenes, seguramente vieron aptitudes en ti. Sé agradecido y humilde. Eres un siervo, no un experto. Apóyate en el consejo de tus pastores y sigue sus ejemplos.

4) “Hay que enseñar teología profunda rápidamente”

Cuando somos jóvenes, nos entusiasmamos demasiado rápido. Leemos los cinco puntos del calvinismo, más un blog y un libro, y ya estamos seguros de que se necesita una revolución teológica.

Una sola verdad dicha en amor es más edificante que disparar munición teológica a quemarropas

Estoy de acuerdo con que necesitamos más teología en el ministerio de jóvenes, pero debes introducirla gradualmente. No te dejes llevar por el entusiasmo de lo que lees, pues no todos van a tu ritmo. Una sola verdad dicha en amor es más edificante que disparar munición teológica a quemarropas. Y asegúrate de que la Biblia sea tu libro principal. Ella es más eficaz que cualquier teología sistemática. 

5) “Yo enseño, los demás aprenden”

En los primeros años de ministerio es común sentir un ímpetu por decir todo lo que sabemos, aunque sepamos poco. Si no nos medimos, estaremos diciendo mucho y escuchando poco. Ser un discípulo significa que seguimos aprendiendo, incluso de quienes lideramos. Es mejor verte a ti mismo como hermano, antes que como líder. Crecer a la estatura de Cristo se logra en comunidad (Ef. 4:13). 

6) “Necesitamos una buena banda de música”

Hubo un tiempo en que era impensable tener un ministerio de jóvenes sin una buena banda de música. No es algo malo si tienes la oportunidad de hacerlo con excelencia y vocación de servicio. Pero esto no es esencial para ministrar las vidas de los jóvenes.

Si te preocupa darle más vida al tiempo de canto, enfoca más el ministerio hacia Dios, busca exponer más de Cristo y evangelio. Verás cómo fluye la alabanza de corazones transformados por la verdad (Jn. 4:23-24). La calidad musical es secundaria. 

7) “Necesitamos satisfacer los gustos de los jóvenes”

No trates de satisfacer gustos individuales o grupales. Sería una locura intentarlo. Por un lado, porque hay tantos gustos como personas, y cambian muy rápidamente. Pero principalmente, porque es a Dios a quien buscamos agradar. Nos interesa saber lo que Él desea y su voluntad para el ministerio.

Si te preocupa darle más vida al tiempo de canto, enfoca más el ministerio hacia Dios, busca exponer más de Cristo y evangelio

Los jóvenes necesitan la verdad en amor, tal como Dios lo pensó para su iglesia. Siempre habrá críticas de jóvenes que quieren más de esto o aquello, que no les gusta lo que hay, o desean algo nuevo. Claro que debes escucharlos con amor y paciencia, pero recuerda que la iglesia es de Cristo. Él sabe lo que ella necesita y nosotros debemos seguir sus instrucciones. 

8) “Las reuniones son para que los jóvenes no salgan a bailar”

Esta mentira estuvo instalada en muchas iglesias en nuestros países. El ministerio existía “para que los jóvenes no salgan a bailar”, y con ese fin cualquier cosa era válida. Sin embargo, competir contra la industria del entretenimiento no solo es imposible, sino que también desvirtúa nuestro propósito. Si ese es tu objetivo, es una guerra perdida.

Es mejor enfocarnos en aquello que solo la Iglesia puede dar: el evangelio y el amor que fluye de su mensaje. En eso, no hay nada en este mundo que pueda competir contra la Iglesia, columna y baluarte de la verdad (1 Ti. 3:15).

9) “Debemos copiar la forma de otros”

Otra gran mentira es creer que debemos copiar estilos y modos de otras iglesias. Seguramente hay cosas que podamos imitar y adaptar, pero no necesitas correr tras la novedad. Comparar tu grupo con otros, porque son más grandes, mejor establecidos, o con mayor presupuesto, solo servirá para desanimarte. También harás daño a otras personas si intentas forzar tu grupo al ideal que tienes en tu mente de cómo “debería verse”.

El Dios que entregó a Su hijo por nosotros hace todo a Su tiempo. Descansa en su control, sea cual sea la etapa del ministerio

Debes permitir que la reunión de jóvenes sea una expresión de la cultura de tu grupo. El ministerio tendrá una apariencia distinta si trabajas con jóvenes no escolarizados, o si se trata de estudiantes universitarios de una ciudad grande. No apliques recetas de libro, no copies y pegues el ministerio. 

10) “El éxito depende finalmente de mí”

Cuando las cosas no salen como deseamos a pesar de nuestra fidelidad, es tentador pensar que algo en nosotros está frenando el crecimiento. La sensación de fracaso pesa en nuestro corazón y sentimos que la solución vendrá con cambiar nuestra personalidad o estilo de liderazgo. Esto no es más que una forma “piadosa” de egocentrismo.

El Dios que entregó a Su hijo por nosotros hace todo a Su tiempo. Descansa en su control, sea cual sea la etapa del ministerio. No te atormentes porque se hayan ido muchos jóvenes, o porque aún no muestran señales de madurez. Sé fiel a Dios, confía en Él, y Él hará.

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