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Al escritor italiano Giovanni Papini se le atribuye la siguiente frase:

“La mitad de los libros que se escriben no se venden; la mitad de los que se venden no se leen; la mitad de los que se leen no se entienden; y la mitad de los que se entienden se entienden mal”.[1]

Esta frase, pesimista y realista a la vez, nos debe llevar a reflexionar en las consecuencias de incluir la Biblia entre esos libros malentendidos. Sin duda, los resultados de comprender mal la Biblia serán evidentes en nuestro estilo de vida. A fin de cuentas, si no comprendemos las implicaciones de una sana y correcta relación con Dios, eso será también visible en la relación con nuestro prójimo. Sobre el amor a Dios y el amor al prójimo es de lo que te hablaré en esta reseña.

Probablemente, la mejor idea del mundo

Probablemente, la mejor idea del mundo

Andamio. 164.

En su libro Probablemente, la mejor idea del mundo, Mark Green nos lleva por una serie de ejemplos cotidianos para explicar que necesitamos del amor en nuestras comunidades y que es en ellas donde se inicia todo lo que compartiremos de Dios a la humanidad. Debido a que Cristo delegó a la iglesia esparcir el mensaje del evangelio, este no será evidenciado si no existe un amor genuino que coincida con las características del amor de Dios (Jn 13:35).

Andamio. 164.

Historias cotidianas con lecciones eternas

En su libro Probablemente, la mejor idea del mundo, Mark Green —Director Ejecutivo del Instituto Londres para el Cristianismo Contemporáneo— nos presenta una explicación de por qué afirma en su libro cuál es la mejor idea del mundo. Sin temor a hacerte un spoiler, te quiero revelar de entrada a qué se refiere el autor con el nombre de su libro y aún así lo disfrutarás:

“La orden de Jesús de amar a Dios y amar a nuestro prójimo no es solo la mejor idea del mundo, sino la mejor idea para el mundo. Únicamente un amor que fluye más allá de las fronteras tiene la capacidad de vencer las rivalidades de un mundo desgarrado” (p. 100).

Como podrás haber notado, esta frase la revela el autor en la página 100, después de más de la mitad del libro. Pero esto no arruinará tu lectura puesto que conocer de entrada que el libro habla sobre el amor te ayudará a tener un acercamiento y comprensión más plenas desde el principio. El libro está escrito en 154 páginas y está dividido en ocho capítulos que nos llevan a comprender que “Amar a Dios, amar a tu prójimo” refleja el núcleo del corazón de todo lo que de verdad importa.

Si eres amante de la lectura de novelas, podrás disfrutar el estilo del autor que hace uso de una redacción amigable, fluida y amena. Con historias de la vida cotidiana, el autor conecta los principios bíblicos sobre el amor a Dios y al prójimo con la vida del creyente.

Lecciones eternas que transforman el mundo

Yo no comprendía lo que significaba la frase: “Dios es amor, pero el amor no es Dios”. La diferencia radica en que Dios es la fuente del amor verdadero pues Él, en su esencia, es amor (1 Jn 4:8). Sin embargo, el amor desde la perspectiva humana no es Dios, porque el ser humano tiende a confundir el amor genuino con cualquier concepto errado que tengamos del mismo. La falta de una comprensión bíblica del amor puede llevarnos —incluso si somos creyentes— por senderos equivocados.

Aun cuando la Biblia nos revela lo que es el amor, la tendencia de la humanidad es eludir el amor de Dios tanto para aceptarlo como para darlo. La razón es bien sencilla: la egolatría humana evita que el amor de Dios sea el centro de nuestra vida.

Mark Green nos lleva por una serie de ejemplos cotidianos para explicar que necesitamos del amor en nuestras comunidades y que es en ellas donde se inicia todo lo que compartiremos de Dios a la humanidad. Debido a que Cristo delegó a la iglesia esparcir el mensaje del evangelio, este no será evidenciado si no existe un amor genuino que coincida con las características del amor de Dios (Jn 13:35). Por eso Green afirma:

“Una comunidad sin propósito es algo muerto y entumecido, mientras que el propósito compartido construye comunidad y libera la creatividad. Cuanto mejor sea la relación, más crecerá la confianza y el entendimiento mutuos” (p. 70).

Algunas observaciones

Este libro está pensado para todo creyente nuevo en la fe, para jóvenes y también para aquellos que desean una visión más amplia sobre las implicaciones prácticas del amor a Dios y al prójimo.

Una de las características más evidentes del libro es que contiene muchas historias cotidianas del autor, hasta el punto que pareciera que la mitad del libro está basado en ellas. Debido a que mi género favorito no son las novelas (y me avergüenza decirlo), sentí que hubo abuso en el uso de las historias que antecedían los principios que el autor quería exponer. Pienso que en algunos casos bien pudo prescindir de ellas. Pero debo reconocer que ese es problema mío, no del libro.

Una desventaja que noté a lo largo del libro fue que hizo muchas bromas basadas en la cultura inglesa y que solo quienes tienen dominio del inglés británico y conocen la cultura podrían comprender plenamente. Algo comprensible en los libros traducidos. Sin embargo, lo anterior no desvirtúa las habilidades de comunicación del autor.

Por otro lado, su uso de los pasajes bíblicos fue bastante moderado, pero a la vez planteó preguntas incisivas que me llevaron a una reflexión mucho más profunda sobre lo que implica amar al prójimo. De hecho, en un mundo aislado, fue refrescante el punto de vista que explica por qué conocer a las mismas personas en diferentes contextos es de inestimable valor para las relaciones interpersonales:

“Quienes se ven en más de un tipo de contexto (en una multiplicidad de contextos) tienen más probabilidades de desarrollar y mantener relaciones más profundas, lo cual tiene sentido a nivel intuitivo” (p. 80).

Un libro que vale la pena leer

Probablemente, la mejor idea es un regalo adecuado para jóvenes y nuevos creyentes. Nuestras nuevas generaciones necesitan tener claro el concepto del amor a la luz de la Biblia. Mark Green nos lleva a comprender que “Jesús nos aclara no solo que ‘ama a Dios y ama al prójimo’ son los dos mandamientos más importantes, sino que todas las enseñanzas [del Antiguo Testamento] brotan de ellos” (p. 97).


[1] Antonio Cruz, Sociología, una desmitificación (Barcelona: Editorial Clie, 2001) p. 13.

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