Chicas sabias en un mundo salvaje

“Una mujer debe ser dos cosas: quien ella quiera y lo que ella quiera” (Coco Chanel).

Quizá no habías escuchado esta frase. Pero las redes, las vidrieras, las revistas, los programas de televisión, otras mujeres, y nuestro propio corazón nos dicen lo mismo. Estamos rodeadas; constantemente escuchamos este mensaje: “Sé como tú quieras”.

Tristemente, puede que las mujeres cristianas nos encontremos abrazando ideas, conductas, y pensamientos que no agradan a Aquel que ve lo íntimo de nuestro ser. Incluso cuando externamente nos ocupemos de lucir modestas. Nuestro corazón es engañoso, así que necesitamos escuchar una y otra vez la verdad que nos hace libres.

Chicas sabias en un mundo salvaje
Mary A. Kassian
Portavoz. 306 pp. US$9.99.

Mary A. Kassian es una autora galardonada, conferencista de renombre internacional, profesora en el Southern Baptist Theological Seminary, mujer, y madre. En Chicas sabias en un mundo salvaje ella nos enseña la manera en que el conocimiento profundo de Dios impacta nuestra forma de ser mujeres en este mundo.

20 puntos de contraste

Como dice el título de su libro, Kassian expone que el mundo en el que nos encontramos es un mundo “salvaje” lleno de gente “salvaje”. ¿Qué significa esto? “Salvaje es lo que somos siempre que ignoramos a Dios y preferimos confiar en el consejo del mundo o en lo que nos parece correcto” (p. 17). En otras palabras, siempre que somos lo que nuestro engañoso corazón quiere.

La chica salvaje es descrita en la Biblia por el sabio Salomón, quien le aconsejó a su hijo que no se acercara a ella. La encontramos principalmente en Proverbios 7, y este es el pasaje que marca la estructura del libro. La autora extrae 20 características de toda mujer salvaje y la describe una por una. Muestra cómo se comporta en diferentes situaciones, explica qué busca con su actitud, cuáles son sus intenciones, y qué provoca en los hombres, entre otras cosas. Luego, Kassian contrasta estas características con lo que la Biblia dice acerca de la chica sabia. La autora dedica un capítulo a cada punto de contraste y, al final de cada apartado, brinda una serie de preguntas para que cada lectora pueda dedicar un tiempo a examinarse a sí misma. Ya seas niña, joven, mujer adulta, o anciana, soltera o casada, este libro puede ser de gran bendición para tu vida.

Todas somos “salvajes”

Kassian intenta mostrarnos, mediante un análisis muy detenido de las Escrituras, que en cada una de nosotras hay una chica salvaje. Las características de la chica salvaje no están limitadas a cierta edad o etapa de la vida; todas las mujeres necesitamos aprender cada día a ser más sabias.

El hilo conector de cada capítulo es la condición del corazón de cada mujer: ama a Dios y sus caminos (sabia) o se ama a sí misma y el camino que lleva a la muerte (salvaje). Siempre seguimos nuestro corazón, pero ¿a quién sigue el corazón? ¿Qué es lo que más ama? ¿Qué busca? ¿Cuál es su mayor tesoro?

Me pregunto cómo se habrán sentido las personas que estaban oyendo el Sermón del Monte cuando Jesús dijo: “Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón” (Mt. 5.28). Desde mi lugar, pienso: ¡Es imposible no pecar! Si se trata de mi corazón, ¡entonces siempre fallo! Chicas sabias en un mundo salvaje hace algo similar. En el primer capítulo, Kassian se enfoca en que todo empieza en el corazón. En un corazón que no ama a Dios por sobre todas las cosas y que muchas veces juzga las bondades de Dios por los límites que nos pone. Este enfoque aclara nuestra visión. Ser una mujer sabia no consiste en cumplir con una lista. Se trata de dar gloria con todo nuestro ser a un Dios santo.

En el resto de los capítulos, la autora nos muestra que aquello que Dios espera de nosotras dice mucho de cómo es Él y de nuestra necesidad del evangelio:

  • Los hábitos pueden cambiar si entendemos la importancia que tiene Cristo en nuestras vidas.
  • La forma de vestir puede cambiar si entendemos que podemos ser un testimonio para el mundo de que Cristo es quien nos reviste.
  • El pacto del matrimonio cobra sentido al comprender que refleja la naturaleza del pacto de Dios con su pueblo.
  • El rol que Dios dispuso para la mujer puede ser obedecido y abrazado si comprendemos que Él lo dispuso así, como parte de su plan, y que respetarlo le da honra y gloria.
  • La sumisión es abrazada si vemos a Cristo sometido a su Padre en todo, para salvarnos.
  • El consejo se busca en las fuentes correctas si comprendemos que nuestra sabiduría es Cristo y que necesitamos personas que nos hablen siempre de Él.

Si comprendemos estas cosas (que son solo algunas de las que menciona el libro), desearemos ser más y más sabias, más cuidadosas, más prudentes. El cambio empezará de adentro hacia afuera.

Tomando una taza de té

El deseo de Mary es que este libro sea una cálida e íntima conversación entre ella y cualquier lectora. Dice que nos serviría “una gran taza humeante de su té favorito y compartiríamos de corazón a corazón” (p. 19). Verdaderamente es una experiencia así. La lectura es atrapante, amena, y muy clara. Al leer el libro sería de mucha ayuda que dispongas de un diccionario cerca; abundan los adjetivos y puede que no conozcas algunos de ellos. Además, sería muy provechoso que te detengas en cada capítulo para meditar en los versículos que cita y orar. Otra idea excelente es que converses sobre lo que vas aprendiendo con mujeres a tu alrededor, para que encuentres aplicaciones aún más cercanas a las que la autora ofrece.

“Por el sacrificio redentor de Jesucristo en la cruz, quienes ponen su fe en Él obtienen el don del Espíritu Santo que mora en ellos y, por consiguiente, una capacidad sobrenatural de discernir y seguir la senda de la sabiduría. La gracia divina supera todos nuestros pecados. El poder de Cristo puede transformar hasta la chica más salvaje, desastrosa y rota, en una chica sabia” (p. 17).

El proceso de ser cada día más sabias comienza a los pies de Cristo, quien nos acerca a Dios. Este es el punto de partida. Él es quien conoce el propósito y plan de nuestra existencia, quien ve lo más íntimo de nuestro corazón y tiene el poder de transformarnos. Solo en su trono hallaremos la gracia necesaria en nuestras dificultades; solo su Espíritu Santo nos convencerá de pecado, nos guiará a toda verdad, y nos dará poder, amor, y dominio propio. Solo en su redención hallamos esperanza.

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