¡Ayuda! Soy madre soltera

“¡Ayuda! Soy madre soltera” es un grito cada vez más común. Nos recuerda que vivimos en un mundo caído lleno de muerte, pecado, divorcios, uno donde el diseño de Dios para la familia se ha fracturado.

Aunque ya no estoy criando, el título de este libro atrajo mi atención. Me identifico con la realidad que plantea, que fue la mía. ¡Ayuda! Soy madre soltera, de Carol Trahan, es parte de una serie de minilibros que se presentan como “excelentes recursos de consejería bíblica” que puedes “usar en tu propia vida”, “para aconsejar a otros”, o “para regalar” (p. 61).

El material puede leerse de una sola sentada ya que se lee fácilmente, y (especialmente) porque te sentirás cautivada por la manera en que la autora narra su testimonio. Carol sustenta su historia con los pasajes bíblicos que le sirvieron de apoyo en los 16 años que transcurrieron desde su primer día como madre viuda hasta el momento en que escribió el libro. Una vez que empiezas a leer, no podrás soltar este libro.

¡Ayuda! Soy madre soltera
Carol Trahan
Poiema Publicaciones. 60 pp. US$3.99.

En la introducción, Trahan nos lleva con ella al altar el día de su boda, compartiéndonos los sueños que la acompañaban… o más bien, el guión que tenía en mente para su vida. Por supuesto, quedar viuda y ser madre soltera después de ocho años de matrimonio no estaba entre sus planes. La acompañamos en su último “día normal” como esposa y madre, y recorreremos junto a ella los difíciles días del primer año después de la muerte de su esposo. Vemos cómo Carol acepta la misión de Dios de ser viuda y madre soltera con la tarea de guiar, proteger, proveer para sus hijos, cubrir sus necesidades diarias, y encargarse de las ocupaciones del hogar… ¡todo esto con un corazón destrozado!

Si eres madre divorciada o nunca te has casado, no pienses que el hecho de que la autora sea viuda es un obstáculo para identificarte con ella. En este libro encontrarás luchas similares a las tuyas, y también el aliento que Dios brinda a sus hijas a través de Cristo.

Fácil de entender, difícil de vivir

A pesar de que ¡Ayuda! Soy madre soltera es un libro muy breve, su contenido no es superficial o ligero, ¡para nada! Desde la introducción, pasando por cada uno de los cuatro capítulos (“Devastada pero no destrozada”, “Viendo con los ojos de la fe”, “Abrazando una mentalidad centrada en Dios”, y “Viviendo como un soldado”), hasta llegar a la conclusión y a los ejercicios prácticos de aplicación personal, encontrarás cada página saturada de la Escritura.

Y es que la Biblia jugó un papel primordial en enseñarle a Carol a confiar más en Dios, anclar la vida en Su verdad, y aconsejar su alma con ella. Como ella escribe: Aunque eran conceptos sencillos de entender no siempre eran fáciles de vivir” (p. 6). La Escritura la ayudó a navegar a través del solitario y largo trecho que le tocó recorrer, haciéndola hoy concluir que “sí, el mal, la pena y el dolor existen en el mundo, pero el evangelio lo cambia todo. Ahora hay una gran esperanza porque el dolor y la pena no están sin un propósito” (pp. 22-23).

La autora nos exhorta a no dejarnos dominar por las emociones ni centrarnos en nosotras mismas, sino en Dios. Trahan también nos invita a conocer más profundamente el carácter del Señor, para que confiemos más en Él. La autora no solo nos dice qué es lo que debemos hacer, también nos ofrece herramientas prácticas para lograrlo, como la memorización de las Escrituras en las áreas donde somos más propensas a dudar.

No somos víctimas, somos vasos escogidos

A manera de adelanto del bocado espiritual que degustarás en estas páginas, disfruta estas breves reflexiones de la autora:

  1. Nunca es fácil aprender a aceptar y abrazar cada una de las tareas de Dios, sobre todo las que rompen mi corazón (p. 6).
  2. No somos víctimas de la suerte; somos los vasos escogidos por Dios para manifestar su poder, misericordia, suficiencia, gracia, y amor a un mundo que está perdido y que sufre (p. 25).
  3. Debemos entender que el sufrimiento es parte del currículum de Dios, pero también debemos darnos cuenta que Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir una vida que le agrade a Él (p. 35).
  4. Todos los días y todas las noches debo usar la Palabra de Dios para aconsejar a mi corazón y pasar de la locura (necedad) a la verdad; del temor y la duda a la fe; y de la desesperación a la esperanza (p. 37).
  5. El Señor camina contigo en cada paso del camino, es el Dios de la esperanza, de todo consuelo y de toda gracia, y terminará su obra en ti (p. 54).

¡Ayuda! Soy madre soltera puede ser tu grito hoy. Pero si, al igual que el salmista, diriges tu clamor al Señor —¡Escúchame, Señor, y tenme compasión! ¡Nunca dejes, Señor, de ayudarme! (Sal. 30:10)—, ten la certeza de que podrás decir con toda confianza: “El Señor es quien me ayuda; no temeré lo que pueda hacerme el hombre” (He. 13:6).

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