Tristeza | Devocional

“Porque fueron entristecidos conforme a la voluntad de Dios”, 2 Corintios 7:9.

La tristeza es una experiencia difícil para el ser humano. Siempre se siente como algo no natural, inclusive hasta llegando a causar que nos sintamos enfermos físicamente. Es una experiencia inevitable y aun así parece siempre tomarnos por sorpresa.

Hay un sinnúmero de cosas que nos causan tristeza. Algunas veces viene como consecuencia de nuestras decisiones, otras veces es causada por otros; algunas veces es justa mientras que otras veces no. Algunas veces, viene inclusive por cosas imaginarias mientras que otras veces, por cosas bien reales.

Sin embargo, mucha de nuestra tristeza tiene que ver con nuestras expectativas, ilusiones y sueños no cumplidos. Nos da tristeza el pensar en las cosas que “pudieron ser” pero también nos da tristeza el pensar en aquellas que nunca regresarán. Y es que uno pierde cierta “inocencia” al darse cuenta de que vivíamos con ilusión y sueños, pero lamentablemente muchas veces cegados a la realidad. La tristeza nos deja sin fuerza, sin energía, sin pasión, sin esperanza y propósito. 

Sin embargo, la tristeza es también una herramienta que Dios usa para dejarnos ver en qué hemos estado poniendo nuestra confianza.

La tristeza entonces es un regalo de Dios que nos hace parar de la dirección dañina en que nos encontrábamos para evaluar y apretar el botón de “reset”. La tristeza que viene de Dios produce arrepentimiento (v.1) puesto que revela nuestros ídolos, y aunque esto no es fácil y sí doloroso de reconocer; uno llega a estar agradecido con Dios por hacernos pasar por esos momentos.

La tristeza deja huellas que Dios usará para purificar nuestra fe y recordarnos de esa esperanza que tenemos en cuanto al cielo, de esa “eternidad” que Él puso en el corazón del hombre, y de que solo en Él encontramos la satisfacción que tanto añora nuestra alma.   

Piensa en esto y encuentra tu descanso en Él.

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