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Toma tu decisión sobre la escolaridad de tus hijos. Luego, confía en Dios.

Nunca pensé que agregaría “mascarillas” a nuestra lista de útiles escolares. Nunca pensé que tendría que decidir si era seguro mandar a mis hijos al colegio. Jamás pensé que tendría que considerar enseñar matemática de séptimo grado o aprender cómo llevar a cabo las técnicas terapéuticas enviadas por correo por la especialista del habla del colegio.

Nunca pensé que mi decisión de enviar a mis hijos al colegio, mantenerlos en casa, o hacer algún tipo de aprendizaje híbrido haría que otros padres se sintieran culpables de su propia decisión. En resumen, nunca pensé que una pandemia sería un factor en mis decisiones educativas para mis hijos. 

Pero aquí estoy, como todos los padres en todas partes, tratando de decidir qué hacer con este año escolar. 

Cuando nuestro distrito compartió sus planes de reapertura, me tomó un tiempo leer el documento de 20 páginas. Al escribir este artículo, aún no estoy segura de qué haré. ¿Escoger la ruta virtual desde el principio? ¿Empezar con la reapertura regular para que mis hijos puedan obtener los servicios que necesitan de los consejeros escolares y terapeutas del habla?

Dirige con gracia

En Misuri, donde vivo, cada distrito tiene sus propios protocolos de reapertura. Un distrito en el área del gran San Luis anunció un plan de reapertura híbrido que fue cambiado a un plan únicamente virtual la semana siguiente. En mi distrito, escoger un plan virtual ahora significa tomar una ruta académica diferente al aprendizaje virtual que será provisto más adelante si (o cuando) los colegios cierran sus puertas otra vez. En otro distrito cercano, solo hay dos opciones: ir o escoger en plan virtual.

Dependiendo de dónde vivas, tus opciones educativas probablemente serán diferentes de aquellas de tus amigos o de los miembros de tu iglesia. Hay otros múltiples factores a considerar también. Algunos padres no pueden escoger un aprendizaje en casa por sus responsabilidades laborales. Igualmente, muchas familias necesitan lidiar con temas de salud y de programas individualizados de educación (IEP). Algunos niños tienen un sistema inmunológico comprometido; para ellos, ir al colegio no es una opción en lo absoluto. Algunos niños, como los míos, dependen de terapias y servicios que el sistema escolar provee. 

‘Dirigir con gracia’ quiere decir amar a los miembros de nuestra iglesia, vecinos, y amigos que tomen decisiones educativas diferentes a las nuestras

No todos estamos tomando nuestras decisiones con el mismo conjunto de opciones. Así que, vamos a tomar decisiones diferentes. Somos libres para tomar decisiones diferentes y libres para ser amables con los demás. 

Uno de los valores principales de mi iglesia es una frase con la cual sazonamos nuestras conversaciones: “dirige con gracia”. Como creyentes en Cristo, Dios nos ha mostrado gracia inconmensurable al salvarnos de nuestros pecados a través de la fe en Cristo. Nunca podremos sobrepasar la dádiva de Dios en lo que respecta a su gracia. Pero sí podemos imitar su favor y bondad. 

“Dirigir con gracia” quiere decir amar a los miembros de nuestra iglesia, vecinos, y amigos que tomen decisiones educativas diferentes a las nuestras. Dirigir con gracia quiere decir considerar a los otros como superiores a nosotros mismos, y no condenar la decisión de alguien para justificar la nuestra. Y, si está dentro de nuestras posibilidades, quiere decir ir más allá para ayudar. 

Pide sabiduría y confía en Dios

El día después de que los planes de reapertura de nuestro distrito fueran revelados, fui a caminar para calmarme. No podía decidir qué opción era mejor para mis hijos. Me daba temor enviarlos al colegio y me daba temor enseñarles en casa. Más que nada, me daba temor tomar una decisión incorrecta. 

Mientras caminaba por el vecindario, hablaba por teléfono con otra madre que también estaba lidiando con su decisión. Mientras compartía mis temores de tomar una mala decisión este año escolar, mi amiga me ofreció un consejo muy sabio. “Dios no está esperando para ver si vas a tomar la decisión equivocada”, me dijo. “Él está esperando que tú confíes en Él con la decisión que tomes”.

Sus palabras me dieron libertad. No de tomar una decisión difícil, sino de preocuparme y angustiarme sobre mi decisión. Sus palabras me dieron libertad porque me recordaron las palabras de nuestro Señor en el libro de Santiago. Memoricé este pasaje hace unos meses atrás, sin saber cómo estos versículos me servirían hoy:

“Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero que pida con fe, sin dudar. Porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos”, Santiago 1:5-8.

Cuando oramos y le pedimos a Dios sabiduría, somos libres para renunciar al temor y a la preocupación que llevamos a nuestro proceso de toma de decisiones.

Pedir sabiduría a Dios mientras nos aferramos a la impaciencia revela que nosotros no creemos que Dios nos dará lo que promete

Pedir sabiduría a Dios mientras nos aferramos a la impaciencia revela que nosotros no creemos que Dios nos dará lo que promete. Pedir ayuda a Dios mientras dudamos de su fidelidad, ofrece tanta seguridad como pararse sobre una ola del mar en medio de una tormenta. Pero, pedirle a Dios sabiduría con la confianza de que Él la suplirá generosamente, provee un terreno firme para tomar una decisión y confiarle a Él los resultados. 

Mientras estás considerando tus opciones sobre el colegio, recuerda que Dios da generosamente su sabiduría a aquellos que la pidan. Ora. Habla con personas sabias que Dios ha puesto en tu vida. Haz tu investigación. 

Pero, al final, toma tu decisión confiando que Dios cuidará fielmente de tu familia. Él ama hacerlo. Como nos recuerda Job: “Ningún propósito de Dios puede ser frustrado”. No puedes arruinar sus planes, y Él no está esperando que lo hagas. Él está esperando que confíes en Él.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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