×

Una de las grandes necesidades de nuestros días es que los pastores y líderes cristianos piensen teológicamente acerca de los asuntos apremiantes de raza y justicia. Claro, los principios bíblicos generales se discuten y promueven. Sabemos que cada persona de cada raza ha sido hecha a imagen de Dios y que tiene valor y dignidad inherente. Sabemos que la Biblia presenta una bella imagen del cielo en donde gente de cada lengua, pueblo, y tribu rodean el trono para adorar al Cristo resucitado. Sabemos que hemos sido llamados a amar a nuestro prójimo y que el Señor odia la injusticia. Estas son preciosas verdades, y debemos de ser llamados a recordarlas con frecuencia. 

Sin embargo, luego de que estas convicciones son rápidamente afirmadas, ¿después qué? ¿Puede la reflexión teológica, apoyada en la Biblia y en la mejor tradición cristiana, ayudarnos a revisar las preguntas que nos dividen? ¿Tienen algo significativo que decir los pastores entrenados en griego y hebreo, llenos de credos y confesiones de antaño? ¿Deben las personas que han pasado años (en educación formal y estudio diario) aprendiendo dos mil años de doctrina cristiana (y solo unas pocas semanas leyendo artículos sobre la brutalidad policial) tratar de contribuir a la discusión?

Recientemente, serví en una comité de estudio de nuestra denominación tratando con asuntos relacionados a la atracción del mismo sexo y la identidad. Estos son asuntos personales muy cargados, así como la raza. Pero por lo menos al hablar sobre sexualidad, podemos encontrar ayuda inmediata de nuestros documentos confesionales y de la mejor tradición teológica de la iglesia. Por siglos, los cristianos han pensando mucho sobre el matrimonio, sexo, deseo, tentación, pecado original, pecado actual, pecado en nosotros, y la santificación progresiva. Aunque existan nuevas razones para el debate sobre sexualidad, muchas de las categorías de la iglesia y cuidadosos matices, desarrolladas por siglos de reflexión, discusión, y codificación, se sobreponen con las preguntas teológicas más importantes que los cristianos enfrentan. 

Se siente diferente al tratar los asuntos raciales más problemáticos. Y por un lado, es diferente. La Biblia nos puede hablar de injusticia, pero no nos puede decir lo que está sucediendo (justo o injusto) en la policía americana. La Biblia nos dice claramente que el racismo es pecado, pero no nos dice cuáles son las razones de las disparidades raciales que continúan al día de hoy. Esto no quiere decir que los cristianos no deban escribir sobre estos asuntos. Debe importarnos profundamente; debemos leer de ellos ampliamente y exponer nuestros mejores argumentos con un corazón abierto y con una mente abierta.

  • ¿Están siendo los hombres negros asesinados en tasas alarmantes por agentes de policía, muchos de los cuales han sido moldeados por una cultura policial de brutalidad y deshumanización? ¿O es que no hay evidencia de las disparidades anti-negros en los tiroteos, y es falsa la premisa básica de que los policías, de manera desproporcionada, matan a negros estadounidenses? ¿O puede la verdad estar en algún punto medio, que la policía usa una fuerza no letal en contra de los negros con mayor frecuencia, pero que no hay una diferencia racial en los tiroteos que involucran a la policía? Quizás esta es la forma de hacer que las estadísticas y las historias tengan sentido.
  • ¿Y cómo debemos entender las disparidades raciales persistentes en todo, desde los ingresos y la educación hasta la atención médica y la propiedad de una vivienda? ¿Recae la responsabilidad de los resultados disparejos en los sistemas de opresión? ¿O se deben las disparidades en gran manera a la regulación gubernamental excesiva y a las factores culturales moldeados por una política social mal informada? Quizás el racismo sistémico no es una proposición de todo o nada, o aún la mejor manera de describir los sistemas “racializados”.

Estas son preguntas extremadamente importantes. Y aún si se llega a alcanzar un consenso básico de que debemos mejorar en las áreas mencionadas, debemos entonces determinar cómo puede mejorar la vigilancia policial (¿mejor entrenamiento? ¿terminar la inmunidad cualificada? ¿romper los sindicatos de policías? ¿deshacernos de las manzanas podridas? ¿reconstruir de abajo hacia arriba?)  y cómo las disparidades pueden ser mejor reducidas (¿reformar el sistema de justicia criminal? ¿invertir en educación? ¿enseñar responsabilidad personal?). Todo eso para decir que estos son asuntos complicados y difíciles, y no debemos de confundir nuestro video de YouTube explicativo favorito, ya sea de izquierda o de derecha, como la palabra final acerca del tema o la manera en que todo buen cristiano debe pensar. 

La necesidad de una reflexión teológica

Así que, ¿hacia dónde va este argumento? Mi punto no es desalentar a los cristianos de que le importen estas cosas, que se vuelvan expertos en estas cosas, y de trabajar por el cambio donde el cambio es necesario. No estoy haciendo un llamado a un involucramiento menor en los asuntos políticos y cívicos de nuestros días. Estoy haciendo un llamado para que se haga un mayor trabajo teológico en algunos de los asuntos relacionados. Los asuntos que nos rodean no se tratan solo de una data policial en disputa, de lo cual la Biblia no tiene nada que decir. Los asuntos también se tratan del pecado, la culpa, la santidad, y la justicia, temas sobre los cuales la Biblia habla una palabra autoritativa.

En las siguientes semanas espero explorar varios asuntos teológicos relacionados a nuestra tensión racial predominante. Me temo que estamos lidiando con nuestras cosas en el orden incorrecto. Empezamos con los asuntos raciales en los cuales no estamos de acuerdo y luego tratamos de revisar nuestra teología respectivamente, cuando debemos de empezar con nuestra teología y luego ver cómo los asuntos raciales se conectan con las doctrinas que tenemos en común. La buena teología no va a aclarar cada asunto, pero puede sorprendernos ver algunos asuntos espinosos volverse menos complicados y más esperanzadores. 

Dios mediante, y con la advertencia de que esta lista puede cambiar mientras se desarrolla, me gustaría escribir sobre estos tres temas en el curso del próximo mes:

  • la imagen de Dios,
  • el pecado y la culpa,
  • la vida conjunta en la iglesia.

En resumen, quisiera explorar cómo la antropología cristiana, harmatología, y eclesiología pueden animar, confirmar, aclarar, y corregir nuestro pensar. 

Un pensamiento final

Una última nota personal mientras concluyo esta introducción.

Me doy cuenta que no hay tema más difícil para hablar en América como el de la raza. El dolor es profundo, el enojo es con frecuencia justificado, y el miedo por todos lados (de ser malinterpretados, de ser hirientes, de ser lastimados, de ser cancelados) no es irracional. Las últimas semanas mi mente y corazón han estado en una constante confusión. Como muchos pastores (o la mayoría de las personas), he luchado con qué decir y cómo decirlo. Dada las complejidades y los embrollos de estos temas, dudo en decir algo en lo absoluto.  

No hay manera de hablar de estos temas y tocar todos los puntos sensibles. Aún entre aquellos que están de acuerdo en las mismas grandes ideas, todavía hay preguntas sobre qué enfatizar y cuál audiencia estamos tratando de alcanzar.

  • ¿Estamos tratando de reprender a los simpatizantes neo-confederados?
  • ¿Estamos tratando de protegernos en contra de una agenda impía, completamente dominante, e izquierdista que vemos por doquier en los deportes, medios, y entretenimiento?
  • ¿Estamos tratando de corregir a cristianos que ven todo a través del lente político electoral?
  • ¿Estamos tratando de convencer a nuestros hermanos y hermanas negras que nos importan y que los estamos escuchando?
  • ¿Estamos tratando de ayudar a los cristianos honestos que están preocupados por los disturbios y revueltas?
  • ¿Estamos tratando de animar a los policías piadosos que se sienten desalentados y abandonados?
  • ¿Estamos tratando de criticar a pastores “woke” que están dividiendo a sus iglesias?
  • ¿Estamos tratando de expresar tristeza por nuestras obvias injusticias raciales, pasadas y presentes?
  • ¿Estamos tratando de ayudar a los cristianos blancos que se preguntan si son culpables de pecados que ellos no cometieron o si ellos pueden estar en desacuerdo con cualquier parte de la agenda de justicia social sin ser racistas?

Todas estas son preguntas importantes, y estamos bien si podemos contestar cualquiera de ellas. Pero a falta de un libro entero, sería difícil dar una respuesta significativa a todas. Mi objetivo es trillar teológicamente por algunas de estas problemáticas, confiando que muchas de las distintas audiencias pueden ser adecuadamente abordadas en el camino. Como todos, mi lectura de la situación actual depende en un sentido imperfecto de lo que veo en mis círculos, entre mis amigos, y en mis redes sociales. Voy a enfatizar algunos puntos más que otros, resaltando esos puntos que creo que son poco apreciados o malentendidos. Estoy seguro que no diré todo lo que debe de decirse. 

Sin embargo, vale la pena decir algo aunque no puedas decirlo todo. Como cristianos, debemos de siempre estar deseosos de razonar cuidadosamente y de una manera que sea atrayente usando la Palabra de Dios. Aunque no creo que todo asunto controversial alrededor del tema de raza en este país sea teológico en su naturaleza, sí creo que todo conflicto cultural puede tener un número de problemas teológicos en su fundamento. Los problemas en la iglesia primitiva puede que sean vistos como desacuerdos prácticos sobre almuerzos, comidas, y ceremonias, pero el apóstol Pablo vio en ellos los problemas más importantes del evangelio. Pablo siempre trajo su mejor teología para hacerle peso a los problemas más intratables que enfrentaba su pueblo. Nosotros debemos hacer lo mismo.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
Recibe cada día los artículos, podcasts, y vídeos más recientes.
CARGAR MÁS
Cargando