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Un amigo me envió un mensaje ayer con la siguiente pregunta: “¿Cómo podemos pastorear eficazmente durante este tiempo?”. ¿Cómo pueden los pastores mantener sus deberes con el rebaño en esta extraña temporada de cuarentena, distanciamiento social, y de suspensión de los servicios religiosos?

En algunos contextos, quizás la labor de pastoreo pueda continuar con bastante normalidad. Sin embargo, para muchos otros, la abrumadora perspectiva del ministerio en esta temporada del COVID-19 implica más que simplemente averiguar cómo llevar a cabo la transmisión en vivo de un servicio. Si no puedes estar cerca de gran parte de tu congregación, ¿cómo la pastoreas? Algunas sugerencias:

1. Sigue predicando.

Obviamente, la conciencia y la convicción dictarán si quieres predicar a través del Internet. Sin embargo, es importante poner el Evangelio delante de tu rebaño de todas las maneras posibles. Si eso significa transmitir un sermón completo cada domingo, hazlo. También puede significar la publicación de podcasts, videos, entradas de blog, tweets, o actualizaciones de Facebook que contengan pensamientos devocionales. Tu gente está recibiendo todo tipo de mensajes en estos momentos: algunos útiles, otros no, otros simplemente son distrayentes. No dejes que otras voces los tienten en su soledad o ansiedad llevándolos a apartar sus ojos de Jesús. Descubre las maneras que van acorde con tus convicciones y funcionan mejor en tu contexto para “mostrarles a Cristo”. Esta es tu principal directriz.

2. Dales recursos.

Recomienda buenos libros, podcasts, entradas de blog, o artículos. Muchas familias encerradas en casa pueden estar intentando hacer un servicio de adoración familiar por primera vez. Tal vez esta sea una oportunidad para ayudarles con bosquejos simples o “planes de adoración” para trabajar con sus hijos. Provee ayudas devocionales u otros recursos que le asistan en su adoración privada en el ínterin. Muéstrales oportunidades misioneras: ayúdalos a usar el tiempo sabiamente viendo si hay formas de financiar, o incluso participar, en ayudar a otros. Mucha gente no está trabajando ni está en la escuela y puede que tenga dificultades para pagar las facturas o encontrar comida. Lleva a tu gente a resolver los problemas de cómo servir aunque sea a distancia.

3. Comunica, comunica, comunica.

Mantenlos al día con las decisiones de la iglesia. ¿Te reúnes con el personal? Publica actualizaciones. Explícales cómo estás trabajando en esta extraña temporada. Los medios sociales pueden ser una bendición en estos días ya que pueden ayudar a la gente a sentirse conectada a la vida de la iglesia y al corazón de sus pastores. Contacta a tu gente por correo electrónico o por teléfono y hazles saber que estás disponible para aconsejar o para tomar peticiones de oración. No dejes que las interrupciones del domingo justifique el dicho: “ojos que no ven, corazón que no siente”. Quizás puedes enviar un correo electrónico diario o publicar una actualización diaria de Facebook en la página de tu iglesia con algunos versículos y un recordatorio de que te preocupas por ellos. Pocos pastores corren el riesgo de excederse en la comunicación en tiempos normales; en esta temporada, ciertamente, la necesidad de comunicación es mayor.

4. Sigue orando.

Además de la predicación, la oración es la tarea principal del anciano de la iglesia en cada época. Confía en el aspecto sobrenatural del acceso que tienes al Padre para interceder por tu pueblo. Esto no es un pretexto. Orar por tu pueblo es un ministerio necesario. Durante esta temporada es especialmente vital llevar al trono de la gracia a los ovejas que no puedes ver en persona. Llévalos en tu corazón.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Ricardo Daglio.
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