Los hechos: La devastación climática en el Perú

Las noticias nos están inundando de imágenes de devastación en el Perú producto del problema climático de los últimos días.

Los científicos atribuyen la crisis climática al fenómeno del Niño costero, el cual empezó a mediados de enero en la costa de Perú y Ecuador. El Niño ha causado que el agua del mar alcance temperaturas de hasta 29 grados celsius, siete grados más de lo que debía registrarse en esta época del año. Las altas temperaturas generan mucha evaporación de las aguas del mar, lo que luego produce gran cantidad de lluvias. En algunos lugares del norte del país las lluvias han superado el 1.000% de lo habitual. Se prevé que el fenómeno perdurará hasta el abril.

Aunque no todo el Perú ha sido declarado en emergencia, hay 760 puntos que sí lo han sido. La crisis ha llegado hasta Lima, la capital, en donde 16 de sus 49 distritos han sido declarados en emergencia. Varios ríos que cruzan por diversas ciudades y por la capital se han desbordado, generando destrucción a su paso.

El norte del país ha sufrido de los estragos climáticos por varias semanas, dejando una estela de devastación por los desbordamientos e inundaciones de los ríos y también por los “huaicos” (deslizamientos de agua, barro, piedras, y escombros).

El gobierno ha declarado que hay miles viviendas colapsadas, más de 1.000 kilómetros de carreteras destruidas, puentes derrumbados, sectores de la línea del ferrocarril llevadas por los ríos, y grandes extensiones de tierras agrícolas completamente dañadas.

La Carretera Central, una de las primeras arterias de transporte y comercio del Perú, está dislocada en varias partes debido a los derrumbes. El 36% del comercio de alimentos que se transporta del centro del país hacia la capital se hace por esa vía. Al bloquearse, los mercados mayoristas de la capital, donde viven más de 10 millones de habitantes, empieza a sufrir un serio desabastecimiento. El servicio de agua tuvo que ser cortado en varios sectores de la capital y largas colas en los supermercados muestran que ya empieza a faltar el agua embotellada.

Una cantidad enorme de familias lo han perdido todo y se han contabilizado hasta el momento 62 personas fallecidas producto del fenómeno. Las imágenes de Evangelina Chamorro Díaz tratando de salvar su vida de entre el lodo y el escombro son una representación dolorosa de la magnitud del problema.

¿Qué podemos hacer?

Toda buena acción y toda intervención cristiana empieza en la presencia de Dios. Toda situación crítica que enfrentemos la presentamos primero al Rey de reyes y Señor de Señores, a quien “aun el viento y el mar le obedecen” (Mt. 8:27). Invocamos a todos los cristianos de la región que puedan elevar oraciones a favor del pueblo peruano.

En segundo lugar, los cristianos siempre nos movilizamos y nos ponemos en acción. Recordemos a Nehemías, quien luego de informarse de la situación lamentable de Jerusalén, expuso la situación en oración y luego se dispuso a la acción. Así también le recomendaba el apóstol Pablo a su discípulo Timoteo para que en la iglesia les enseñe “que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir” (1 Tim. 6:18). Los cristianos de toda la región estamos vinculados como miembros de un mismo cuerpo en donde “si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él” (1 Cor. 12:26a).

Mientras oramos, pensemos en formas creativas de sumarnos a la ayuda. Si estás fuera del Perú, puedes comunicarte con iglesias hermanas en el Perú y te puedes sumar a sus esfuerzos de ayuda.

A mis hermanos en Perú, quisiera exhortarlos a mostrar el amor y la gracia abundante del Señor generosamente en estos momentos de dificultad y dolor. Hace algunas semanas realizaron una gran demostración a favor de la familia; pues ahora es el momento de hacer una demostración práctica de su disposición a poner juntos manos a la obra para ayudar los muchos compatriotas caídos que hoy enfrentan grandes dificultad.

Como no me encuentro en el Perú, quisiera agradecer a Ricardo Castro, quien me ayudó con mucha de la información vertida en este artículo.


Crédito de imagen: Andrés Valle/EPA.

CARGAR MÁS
Cargando