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Costa Rica se convirtió este martes en la primera nación de Centroamérica en permitir el así llamado “matrimonio igualitario”.

El día anterior, Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica, declaró: “En unas horas, las parejas del mismo sexo, y sus familias, tendrán los mismos derechos que cualquier otra pareja o familia de este país. En unión, bajo una misma bandera, construyamos una mejor nación”.

“La aceptación del matrimonio igualitario surgió a partir de un fallo de la sala constitucional de la Corte Suprema de Justicia de 2018, que declaró inconstitucional una disposición del Código de Familia que prohibía los matrimonios entre personas del mismo sexo. En el fallo, la sala constitucional dio a la Asamblea Legislativa (parlamento) un plazo de 18 meses para legislar al respecto y, en caso de no hacerlo, la disposición sería anulada el 26 de mayo, como ocurrió” (Fuente).

La primera “boda” homosexual del país —entre dos mujeres y realizada ante una notaria con cubreboca (por medida contra el COVID-19)— fue transmitida en televisión pública y redes sociales. “Este cambio provocará una transformación social y cultural significativa”, comentó el presidente en la transmisión.

¿Cómo responder a esta situación?

Como afirmó en redes sociales Nidia Céspedes, diputada evangélica en Costa Rica: “La entrada en vigencia del matrimonio igualitario golpea el alma de generaciones de costarricenses, que cimentaron las bases de un gran país apegado a la familia y la vida”.

¿Cómo podemos responder ante esto? Es importante que oremos por la iglesia en Costa Rica, por sabiduría y valentía en estos tiempos en los que los gobiernos aprueban medidas que atentan contra la familia y la Palabra de Dios. La legalización del “matrimonio igualitario” puede sentar precedentes para posteriores ataques a la libertad religiosa en el país, como ha ocurrido en otros lugares del mundo.

Esta noticia triste nos recuerda que las ideologías que se oponen a la Palabra de Dios no están en cuarentena ni se detienen en tiempos de pandemia. Es vital que sigamos orando por nuestros países y predicando el evangelio con compasión y amor hacia nuestro prójimo. 

“Todo esto que pasa en el país es una oportunidad para que la iglesia sea más determinante en hablar en amor, pero con autoridad, de lo que creemos. También es un reto a nivel de familias y matrimonios de mostrar el diseño divino con parejas sólidas y plenas de la mano de Jesucristo”, comparte el pastor Esteban Obando, de la iglesia Cristo Viene, en la ciudad de Cartago (Costa Rica).

Al mismo tiempo, los creyentes somos llamados a confiar en el Dios soberano que gobierna toda la historia para el bien de Su pueblo y la manifestación de su gloria. El Señor ha hecho florecer a su Iglesia en medio de circunstancias morales incluso más adversas que las actuales. Vivimos en medio de una revolución sexual, pero el Dios que levantó a su Hijo de entre los muertos no será frustrado en sus planes.

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