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“Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.” Isaias 54:8

Es una realidad que en temporadas de nuestra vida el Señor parece esconder Su rostro de nosotros. Esto al principio es un shock que nos causa bastante incertidumbre. Llegamos inclusive a cuestionarnos la validez de nuestra experiencia de fe y especialmente al no sentir Su dirección y Su Espíritu guiando nuestra vida.
Además pareciera esto venir muchas veces junto con otras circunstancias externas que todavía agregan a esta condición también un sentir de que Dios está en contra nuestra.
En cierto sentido lo es, pues es una intervención divina al ver que le hemos reemplazado por otras cosas. Sin embargo, es una disciplina para restauración, y no para condenación. Es un “poco de ira”, como dice el versículo, pero que no representa el peso completo de la justicia de Dios cayendo sobre nosotros y dándonos lo que en verdad nos merecemos.
Las Buenas Noticias para ti y para mí, son precisamente que no solo Él ha tenido compasión de nosotros, pero que ésta condición de sequedad espiritual es temporal y para nada gravosa en comparación a Su misericordia eterna que ya ha mostrado para con nosotros y en la obra de Jesucristo en la cruz del calvario en nuestro favor.
El peso de la realidad de Su restauración completa venidera nos ayuda cuando nos encontramos espiritualmente “en el desierto”. Además “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”, y, “su justificación procede de Mí,” declara el SEÑOR.” (Vs. 17).  
Es entonces una evidencia de Su gracia el encontrarse en estos momentos y una oportunidad para examinar nuestro corazón y arrepentirnos de buscar nuestras propias soluciones, esperanzas, y gozo en este mundo. 
Piensa en esto y encuentra tu descanso en Él.

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