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¿Contratar ayuda para el hogar equivale a subcontratar mis responsabilidades?

Soy una madre que trabaja; disfruto lo que hago y aporta ingresos esenciales a las finanzas de nuestra familia. Pero, es difícil hacerlo todo cuando muchas de mis horas son invertidas en el trabajo. Pago un servicio para que atiendan a los niños y para que me envíen las compras del supermercado, y en el pasado le he pagado a alguien para que limpie mi casa. Me siento culpable por todas estas cosas. (Aunque, quizás de forma un poco irónica, no me siento mal de pagarle a alguien para que limpie los dientes de mis hijos o les corte el cabello). ¿Qué tanto es demasiada subcontratación? ¿Cómo puedo decidir por cuáles cosas pagar para que alguien las haga y cuáles cosas debo hacer yo misma?


Las madres en todas partes están silenciosamente asintiendo con la cabeza con la mera mención de la “culpabilidad materna”. Las expectativas culturales en conflicto rebotan en nuestras mentes, haciéndonos sentir como si nunca podemos hacer lo correcto. (Los padres sienten una presión similar, por supuesto).

Consideremos una nueva perspectiva para pensar sobre estas decisiones, una arraigada en nuestro llamado de ser discípulos y hacer discípulos de nuestros hijos.

Reflejando la presencia de Dios

El tiempo que invertimos en nutrir la fe de nuestros hijos, tanto de manera personal como con la comunidad de la iglesia, es vital para el discipulado. Para poder hacer esto, debemos estar presentes con nuestros hijos. Cultivamos su centro relacional-emocional-espiritual al pasar tiempo (no apresurado) con ellos, orar por ellos, y al enseñarles la Palabra de Dios. Esto, por supuesto, requiere mucho tiempo.

Cuando invertimos en servicios que reducen la carga de las tareas en casa, en vez de sentirnos culpables, podemos dar gracias a Dios por el precioso tiempo que eso nos da con nuestra familia. ¡Qué regalo!

Reflejando a Dios al barrer

Podría terminar mi respuesta allí y aliviar la tensión, pero el discipulado también sucede en las cosas tangibles de la vida. Los niños necesitan ver e involucrarse en realidades físicas para saber cómo Dios es. Dios es el primer trabajador; podemos comunicar mucho sobre quién Él es a través del trabajo que hacemos en el hogar.

Dios es el primer trabajador; podemos comunicar mucho sobre quién Él es a través del trabajo que hacemos en el hogar

Cuando me convertí en madre, luché por encontrar el gozo en la repetición de las tareas diarias. Sabía que Cristo se regocija en lo rutinario y quería modelarle eso a mi hija. Así que empezamos a cantar sobre cómo barrer glorifica a Dios. Así como Dios manda la lluvia que limpia el polvo y el sucio de la tierra, barremos la tierra y los pelos del perro para mostrar su cuidado íntimo. Luego recordamos a Jesús, quien vino y se hizo un siervo al lavar la suciedad de los pies de sus amigos más cercanos como un aperitivo del día en el cual Él quitaría el pecado y la muerte del mundo para siempre.

En la historia real en la cual vivimos, la resurrección hace que cada momento cobre vida. La forma en que nos involucramos con las tareas diarias del hogar puede señalar al reino verdadero gobernado por Cristo, quien se encarnó y sirvió de manera sacrificial.

Una causa común

No olvides que vives en una pequeña comunidad. Compartir tareas con tu familia puede ser una manera no solo de enseñarles responsabilidad a tus hijos, sino de unirse en una causa común. A veces, intercambiar tareas o reajustar el trabajo puede traer su propia alegría.

Por ejemplo, mi esposo ama cocinar. Es una oportunidad para él ser creativo después de una jornada mental y emocionalmente agotadora. Él se divierte incorporando a nuestro pequeña y enseñándole sobre la creación de Dios en el proceso.

¿Cuáles son algunas de las maneras en que pueden trabajar juntos como familia para cuidar su hogar? Quizás cuidar de un jardín pueda proveer oportunidades para hablar acerca de las realidades del evangelio, tales como la vida a través de la muerte y estar arraigado en Cristo. Quizás poner música de adoración y dejar que todos limpien una habitación diferente pueda proveer baile y espacios limpios.

En vez de pensar en limpiar el baño como un trabajo pesado y sin sentido, piensa en las tareas del hogar como una oportunidad para glorificar a Dios con tus manos y juntos ejercer dominio sobre la pequeña porción de creación que Él te ha dado.

Reflejando a Dios a través de lo que valoramos

Todos atravesamos por temporadas en las cuales no hay suficientes horas o ayuda para completar oportunamente las tareas diarias. En este caso, contratar ayuda es una gran idea.

Con frecuencia, las personas de limpieza, jardineros o los proveedores de cuidado de niños no son bien remunerados ni celebrados en nuestra cultura. Sin embargo, Dios valora profundamente su labor

En vez de sentir culpabilidad, considera esto como una increíble oportunidad para reflejar la cultura del reino a tus hijos.

Primero, estás admitiendo que no eres suficiente. Por ti misma no eres invencible o toda competente. No tienes la capacidad de manejar todo el trabajo en tu lista de tareas. Pedir ayuda puede ser una oportunidad para mostrar sabiduría, no debilidad. 

Segundo, puedes modelar el sistema de valores del reino de Dios, el cual es drásticamente diferente del sistema del mundo. Con frecuencia, las personas de limpieza, jardineros o los proveedores de cuidado de niños no son bien remunerados ni celebrados en nuestra cultura. Sin embargo, Dios valora profundamente su labor. Puedes reflejar al Dios que se regocija sobre su buen trabajo a través de un salario justo, una supervisión llena de gracia y afirmación intencional.

Quizás puedes invitar a tus hijos a escribir una nota para agradecerles por los dones que Dios les ha dado. Sé intencional en compartir lo agradecida que estás por las maneras en que ellos han perfeccionado su habilidad y por cómo bendicen a tu familia.

La tarea más importante ha sido terminada

Al cerrar, como soy también madre, quiero dejarte con estas palabras: la obra completa de Cristo nos ha liberado de tener que ser o hacer más para poder retener su favor. El evangelio cultural de andar andrajosas son malas noticias.

Las buenas noticias, mientras tanto, nos invitan a recibir la obra completa de Cristo a nuestro favor, y a regocijarnos sobre las maneras en que podemos hacer equipo con otros que buscan el florecimiento de nuestras familias y comunidades.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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