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«Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos» (Gálatas 4:4-5).

El nacimiento de Jesús representa el cumplimiento de una promesa cuyo primer registro se remonta al contexto de la narración del jardín del Edén, después de que Adán y Eva pecaran: «Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; Él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón» (Gn 3:15). Esta promesa es conocida entre cristianos como el protoevangelio y marca el momento en que inició la espera de la tan anhelada llegada del Hijo de Dios al mundo, tema sobre el que la Biblia habla mucho:

  • Dios afirmó que la simiente que nacería, es decir, Jesús (Gn 3:15; cp. Gá 3:16), vendría para herir a la serpiente con un golpe mortal y que esta le haría una herida menor (Jn 12:31; cp. He 2:14-15).
  • Mateo registra la genealogía que inicia en Abraham y termina con el nacimiento de Jesús (Mt 1:1-17).
  • Lucas registra otra genealogía que inicia con datos particulares sobre Jesús y llega a Adán (Lc. 3:23-38).
  • Isaías profetizó que la virgen concebiría, daría a luz a un varón y lo llamaría Emmanuel, que significa «Dios con nosotros» (Is 7:14; 9:6).
  • Lucas registra que María afirmó ser virgen (Lc 1:34). Mateo confirma que la profecía de Isaías se cumplió cuando María dio a luz a Jesús, nombre que significa «el Salvador» (Mt 1:22-23).
  • Miqueas profetizó que en Belén nacería el gobernante eterno de Israel (Mi 5:2). 
  • Cuando los magos del oriente llegaron a Jerusalén preguntando por el rey de los judíos, Mateo confirmó que los sacerdotes y escribas de Jerusalén respondieron a Herodes que Miqueas había profetizado el nacimiento del Cristo en Belén (Mt 2:3-6).
  • Jeremías profetizó la muerte de los niños de Belén porque en esa ciudad habría de nacer Jesús, el rey de los judíos (Jr 31:15).
  • Mateo interpreta la profecía de Jeremías como un evento que trata de la muerte de niños ordenada por Herodes cuando intentó matar a Jesús (Mt 2:16-18).
  • Mateo interpretó la frase «un retoño brotará del tronco de Isaí», dicha por Isaías (Is 11:1; Mt 2:23), como una alusión a que el Mesías residiría en una ciudad llamada Nazaret, y por eso sería llamado nazareno.
  • Existen los llamados salmos mesiánicos que profetizaron y describieron características o situaciones que se relacionarían con el Mesías y su nacimiento (cp. Sal 2; 16; 22; 110).
  • Hechos 2:31 y Hebreos 4:15 confirman el Salmo 16:10, que el Mesías no vería corrupción, y así fue desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección.
  • El doctor Lucas registra que los pastores que cuidaban sus rebaños en la región donde Jesús nació se enteraron primero del nacimiento (Lc 2:8-9).
  • Lucas 1:31-33 y Hebreos 1:10-12 confirman lo que el Salmo 22 predijo sobre el Mesías: que este sería grande en gloria, honra y poder, y que esto sería reconocido desde su nacimiento. Este hecho se cumplió con la llegada de los magos del oriente y los pastores (Mt 2:1-2). Herodes también reconoció indirectamente el poder del Mesías nacido porque temió perder su reino e intentó matarlo (Mt 2:3, 16).
  • Lucas 1:32 ratificó el Salmo 132:11, donde se afirma que el Mesías vendría de la simiente de David. Este hecho también se registra en las genealogías de Mateo 1 y Lucas 3; también en otros pasajes de los Evangelios, a Jesús se le llama «Hijo de David» (Mt 9:27; 15:22; 20:30; 20:41; 21:9; Lc 18:39).
  • Lucas 1:32; Juan 1:14 y 1 Timoteo 3:16 confirman que el niño nacido tendría naturaleza divina, como profetizó Isaías 9:6, ya que los atributos que se reconocen en Él no podría tenerlos ningún ser humano, solo el Dios hecho carne.
  • Lucas 1:32-33 ratifica la profecía de Isaías 9:7, sobre el niño nacido en Belén, donde el profeta declara que el reino del Mesías será eterno. Apocalipsis atestigua y profetiza este hecho innegable en la escatología bíblica (p. ej., Ap 17:14).
  • Pablo confirma que el nacimiento de Cristo cumplió con las características del nacimiento de un ser humano común (Gá 4:4-5). Sin embargo, hubo elementos sobrenaturales que lo acompañaron, por ejemplo: fue concebido por el Espíritu Santo y estuvo involucrada una mujer virgen, María (Mt 1:18).
  • El apóstol Juan afirma que Jesús el Cristo es eterno y que habitaba con el Padre antes de la creación y antes de nacer, ratificando una vez más su naturaleza divina (Jn 1:1).
  • El mismo apóstol declara que Jesús nació y habitó entre la humanidad con características especiales: lleno de gracia y de verdad (Jn 1:14).
  • Juan declara que una de las características de los verdaderos creyentes tiene que ver con el hecho de afirmar que Jesús nació como todo ser humano, pero sin pecado (1 Jn 4:2; cp. He 4:15).

La doctrina de la resurrección de Jesús se sustenta en el hecho histórico de su nacimiento humano. Es por eso que los creyentes somos llamados a comprender que tanto el nacimiento como la muerte y resurrección de Jesús conforman una de las doctrinas esenciales de la cristología y el cristianismo (1 Co 15:14-20). Juan explica la importancia de aceptar y enseñar el nacimiento de Cristo y sus implicaciones:

«En esto ustedes conocen el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios» (1 Juan 4:2).

 

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