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Para tener una visión bíblica sobre la pobreza, te presentamos nuestra lista de 30 versículos bíblicos sobre este tema. Reflexiona sobre ellos a la luz del evangelio.


“Si prestas dinero a mi pueblo, a los pobres entre ustedes, no serás usurero con él; no le cobrarás interés” (Éxodo 22:25).

“No harás injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni complacerás al rico, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo” (Levítico 19:15).

“Si hay un menesteroso contigo, uno de tus hermanos, en cualquiera de tus ciudades en la tierra que el Señor tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás libremente tu mano, y con generosidad le prestarás lo que le haga falta para cubrir sus necesidades” (Deuteronomio 15:7-8).

“Porque nunca faltarán pobres en tu tierra; por eso te ordeno: ‘Con liberalidad abrirás tu mano a tu hermano, al necesitado y al pobre en tu tierra’” (Deuteronomio 15:11).

“No oprimirás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus conciudadanos o uno de los extranjeros que habita en tu tierra y en tus ciudades” (Deuteronomio 24:14).

“El Señor empobrece y enriquece; humilla y también exalta” (1 Samuel 2:7).

“Pues el necesitado no será olvidado para siempre, ni la esperanza de los afligidos perecerá eternamente” (Salmo 9:18).

“Levántate, oh Señor; alza, oh Dios, Tu mano. No te olvides de los pobres” (Salmo 10:12).

“Hay quien pretende ser rico, y nada tiene; hay quien pretende ser pobre, y tiene una gran fortuna” (Proverbios 13:7).

“Pobreza y vergüenza vendrán al que desprecia la instrucción, pero el que acepta la reprensión será honrado” (Proverbios 13:18).

“El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, pero el que se apiada del necesitado lo honra” (Proverbios 14:31).

“El que se apiada del pobre presta al Señor, y Él lo recompensará por su buena obra” (Proverbios 19:17).

“Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3).

“Jesús les respondió: ‘Vayan y cuenten a Juan lo que oyen y ven: los ciegos reciben la vista y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio’” (Mateo 11:4-5).

“Porque a los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán” (Mateo 26:11).

“Llegó una viuda pobre y echó dos pequeñas monedas de cobre, o sea, un cuadrante. Y llamando Jesús a Sus discípulos, les dijo: ‘En verdad les digo, que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al tesoro; porque todos ellos echaron de lo que les sobra, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir’” (Marcos 12:42-43).

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18).

“Volviendo su vista hacia Sus discípulos, decía: ‘Bienaventurados ustedes los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios’” (Lucas 6:20).

“Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos, cojos, ciegos, y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos” (Lucas 14:13-14).

“‘¿Por qué no se vendió este perfume por 300 denarios y se dio a los pobres?’. Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella” (Juan 12:5-6).

“Porque algunos pensaban que como Judas tenía la bolsa del dinero, Jesús le decía: ‘Compra lo que necesitamos para la fiesta’, o que diera algo a los pobres” (Juan 13:29).

“Y si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me aprovecha” (1 Corintios 13:3).

“Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos” (2 Corintios 8:9).

“Como está escrito: ‘Él esparció, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre’” (2 Corintios 9:9).

“Hermanos míos amados, escuchen: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que Él prometió a los que lo aman?” (Santiago 2:5).

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