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La idea de que el matrimonio es algo innecesario e incluso retrógrada no está solo “allá afuera” en el mundo. Es común encontrar personas en las iglesias locales que expresan esos sentimientos respecto a la unión conyugal. ¿Por qué pasa esto? ¿Cómo es que el individualismo de la sociedad moderna tiene tanta influencia entre los creyentes?

Con estas preguntas aún frescas, tomé El matrimonio que agrada a Dios, de Joselo Mercado. Siendo sincero, no estaba seguro de que un libro tan breve pudiera profundizar de manera significativa en un tema del que se ha hablado y escrito tanto, o bien, que pudiera presentar una perspectiva diferente.

Es cierto que el tema acota muchísimo lo que se puede decir en este libro. Sin embargo, ahí está su riqueza y valor: el autor no pretende traer ideas que no se hayan planteado antes. Mercado toma los dos elementos clave —la teoría y la práctica del matrimonio— y, hablando con firmeza y consideración, nos ofrece una hermosa mezcla entre conocimiento teológico y puesta en acción.

El matrimonio que agrada a Dios
Joselo Mercado
El matrimonio que agrada a Dios
Joselo Mercado
B&H Español. 164 pp.
B&H Español. 164 pp.

Respecto a su organización, El matrimonio que agrada a Dios consta de 4 capítulos divididos en 7 secciones, que corresponden a 4 semanas con sus 7 días. Esto quiere decir que el libro puede terminarse sin problemas en un mes. Con todo, el lector no debe dejarse engañar por lo sucinto del material; al final de cada sección se presentan un par de preguntas de reflexión que podrían tomar algunos días en responder y varios meses en aplicar.

De Él, por Él y para Él… es el matrimonio

Como dije anteriormente, el pastor Mercado no intenta escribir un libro con planteamientos revolucionarios (aunque lo sean para el mundo); más bien, con un profundo dominio teológico y una asombrosa apertura personal, Joselo nos presenta las dimensiones en las que un matrimonio se desarrolla y las áreas que considera de mayor importancia para transformar el mundo, un matrimonio a la vez. 

El autor considera que aunque el cambio en esta unión requiere cierta urgencia, no podemos avanzar sin establecer “un fundamento necesario”, título que asigna al primer capítulo. En él, establece que es esencial entender que si fuimos creados para la gloria de Dios, nuestros matrimonios también fueron creados con el mismo objetivo.

“Mientras el propósito del matrimonio sea la satisfacción personal de cada individuo, el mismo puede parecer perfecto en las redes sociales, pero no está cumpliendo la función primordial del diseño de Dios, que es glorificarlo a Él. Para que un matrimonio pueda hacer esto, ambos miembros deben desear glorificar a Dios individualmente y esto requiere morir a sus deseos personales para juntos vivir para un propósito eterno” (loc. 188).

Abriendo las puertas

Un error común cuando leemos este tipo de libros es pensar que los autores son mejores que nosotros, o que sus problemas no se parecerán en nada a los que experimentamos.

Para derribar esta idea, Joselo hace algo particularmente difícil, considerando su posición como pastor, maestro, y expositor: abre las puertas de su hogar y nos da un vistazo extenso a las experiencias personales, luchas y defectos, tanto propios como de su esposa Kathy. Uno se vuelve tan familiar con la pareja, que bien podríamos encontrarlos por la calle y acercarnos como si fueran nuestros amigos de años. Esta libertad con la que escribe derrumba nuestras barreras y nos invita a abrirnos también frente a nuestro cónyuge, nuestra iglesia, y el mundo entero.

En medio de una considerable cantidad de ejemplos personales, el autor apunta al problema fundamental por el que los matrimonios enfrentan dificultades: el pecado. Afirma también que, de no atacar el tema de raíz, seremos incapaces de ver frutos.

“Cada palabra es relevante porque sale de nuestro corazón. Lo único que nos puede ayudar y dar esperanza para comunicarnos es el evangelio. El Señor puede cambiar nuestro corazón para que estemos en la posición de servir a nuestros esposos o esposas con lo que decimos, y así poder comunicarnos de forma efectiva para crecer juntos y para que todo redunde en la gloria de Dios” (loc. 1736). 

Este libro no es para todos 

Esta afirmación parece alarmante, sin embargo, considero que hay personas a quienes un libro como este no les será de tanto provecho. Desde el título, Joselo limita a su audiencia. Es posible que a alguien que en realidad no le interesa agradar a Dios, pase de largo el corazón de este material en su búsqueda de consejos rápidos. Puede ser también que alguien que no ha madurado en la fe no entienda algunos principios que se plantean en el contenido.

Por supuesto, esto no significa que los nuevos creyentes no puedan aprender de este libro. Sería excelente que las personas más maduras de nuestras iglesias guíen a estos matrimonios en el entendimiento más profundo del evangelio, y que les acompañen en el camino a ser matrimonios que agradan a Dios.

No nos conformemos a este mundo

Después de terminar El matrimonio que agrada a Dios, me di cuenta de lo equivocado que estaba respecto a lo que un libro puede lograr. Sin ser moralista, el pastor Mercado confronta nuestras acciones con el fundamento bíblico que Dios diseñó desde la creación. Con muchísimo gozo puedo afirmar que no conozco un recurso más fresco que nos ayude a contrarrestar la influencia que el mundo ha tenido en nuestros hogares e iglesias. 

Si estás pasando por un mal momento en tu matrimonio, si como soltero te cuesta trabajo pensar en cómo dar ese paso, o si conoces a personas que necesiten dirección respecto a la unión conyugal dentro y fuera de la Iglesia, toma este libro y estúdialo. Y sobre todo, como dice el autor, prediquémonos el evangelio unos a otros. El mensaje de Cristo es el único que puede producir matrimonios que realmente agradan a Dios.

“Recordar lo que Jesucristo ha hecho de manera perfecta por nosotros nos dará amor, misericordia, paciencia y gozo que serán el fundamento renovado para un matrimonio que está fundamentado en la unidad que tenemos en Cristo. Ningún matrimonio es perfecto, pero podemos confiar en un Salvador perfecto que nos da la gracia para disfrutar de matrimonios extraordinarios para Su gloria” (loc. 2937).

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