×

La mayoría de nosotros hemos leído la historia de 21 cristianos egipcios secuestrados en Libia. Un video de ISIS mostró alrededor de 12 de ellos siendo decapitados y asesinados.

‪No nos sorprende

‪Jesús nos dijo que esperáramos persecución, enseñando a sus discípulos que los incrédulos nos odiarían igual como lo odiaron a Él (Juan 15:18-20).

‪Jesús predijo que algunos de los que nos matan “pensarán” que están “ofreciendo servicio a Dios” (Juan 16:2).

‪A pesar de que la mayoría de nosotros no va a perder la vida por la causa de Cristo, no debemos sorprendernos si lo hacemos. Todos necesitamos estar listos para entregar nuestras vidas por Cristo. “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo”, Lucas 14:26.

‪Somos más que vencedores

‪Jesús nos llama a “ser fieles hasta la muerte” para recibir “la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10).

‪Jesús también nos llama a regocijarnos cuando somos perseguidos, porque es un gran honor morir por nuestro Señor y Salvador, y nuestra recompensa será muy superior a nuestro sufrimiento (Mateo 5:10-12; Hechos 5:41). Naturalmente, podemos estar asustados y con miedo ante tal perspectiva, preocupados de que no tengamos la fuerza para sufrir. Y nosotros no tenemos la fuerza en nosotros mismos, pero Dios promete estar con nosotros en el fuego y la inundación (Isaías 43:2), y Él promete darnos gracia para soportar las cosas más difíciles.“Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra”, 2 Corintios 9:8.

‪En morir por la causa de Cristo, en no “amar nuestras vidas hasta la muerte”, no somos perdedores, sino ganadores; no estamos siendo vencidos por el mal. En lugar de ello, somos “más que vencedores” (Romanos 8:37; Apocalipsis 12:11). Los que mueren por la causa de Cristo volverán a la vida y reinarán con Jesucristo (Apocalipsis 20:4).

‪Lloramos con los que lloran

‪Pablo dice que el “vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Sin embargo, esto no es simple, y la vida no es fácil. “Lloramos con los que lloran” (Romanos 12:15). Pablo dijo que si Epafrodito hubiera muerto, él experimentaría “tristeza sobre tristeza” (Filipenses 2:27). La pena inunda los corazones de los que se quedan.

‪Oramos por nuestros enemigos y nuestros hermanos y hermanas que sufren

‪Necesitamos una gracia especial para orar por la salvación de los que han hecho un mal tan grande.

‪También oramos por nuestros hermanos y hermanas que sufren en todo el mundo; suplicamos que Dios les conceda la alegría, la fuerza y ​​la perseverancia para resistir hasta el final.

‪Oramos para que Dios los proteja y sostenga a su iglesia.

Abogamos por el justo juicio de Dios

‪Al mismo tiempo, como los mártires bajo el altar en Apocalipsis 6:9-11, exclamamos: “¡Oh Señor Soberano. . . ¿cuánto tiempo?” ¿Cuándo vas a actuar y hacer justicia a este mundo? ¿Cuándo vas a reivindicar tus santos y juzgar a los impíos por el bien de tu gran nombre?

‪El día del juicio se acerca, el día en que todo estará bien. Mientras tanto, Dios está llamando a muchos más a ser sus hijos, incluso entre los que nos persiguen. Alabamos a Dios por su amor salvífico y por su justo juicio. Y oramos: “Ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

Publicado originalmente para The Gospel Coalition. Traducido por Patricia Namnún.

Nota del editor: Si quieres entender mejor quién es el grupo detrás de estos horrendos sucesos, puedes leer “Los hechos: ¿qué acaba de ocurrir en Libia?”

Recibe cada día los artículos, podcasts, y vídeos más recientes.
CARGAR MÁS
Cargando