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Nota del editor: 

Este artículo es la adaptación de un episodio de podcast publicado originalmente en Teología en tu vida.

En el contexto cristiano, la definición de «secta» está relacionada con un grupo religioso que niega uno o más de los fundamentos de la verdad bíblica. Una secta afirma ser parte de una religión, pero niega algunas de sus verdades esenciales. Por lo tanto, una secta negará una o más de las verdades fundamentales del cristianismo mientras sigue afirmando ser cristiana.

Cuando empecé mis años en la facultad, comencé una amistad con dos misioneros mormones. Hablábamos mucho. Ellos fueron a mi casa muchas veces y yo fui a la suya también. Sinceramente, eran personas muy amables y agradables. En ese momento, yo ya era cristiano y tenía muchas ganas de compartir el evangelio con otras personas. Hicimos un acuerdo en el que ellos pudieron compartir su mensaje conmigo y yo también pude compartir el mensaje de la Biblia con ellos. Por más o menos tres meses nos reunimos a charlar sobre nuestras diferencias. Para ser honesto, también encontramos cosas parecidas en nuestras religiones.

Hubo algunas cosas que llamaron mi atención significativamente durante nuestras charlas. Estas son algunas, que luego analizaremos con más detalle:

  • Tenemos cosas en común. 
  • No estamos de acuerdo en las creencias más importantes.
  • Usan un vocabulario muy similar al nuestro.

Las tres afirmaciones que acabo de mencionar marcan un factor común en todas las sectas. Esto no solamente incluye a los mormones, sino también a los Testigos de Jehová, entre otros grupos.

Los cristianos debemos estar atentos. El Nuevo Testamento reconoce la existencia de falsos maestros que enseñan doctrinas falsas por medio de las cuales niegan las verdades teológicas más importantes. Por ejemplo, varias veces Jesús advirtió contra la existencia de falsos maestros:

«Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y mostrarán señales y prodigios a fin de extraviar, de ser posible, a los escogidos. Pero ustedes, estén alerta; vean que se lo he dicho todo de antemano» (Marcos 13:22–23).

Por eso debemos evaluar las doctrinas de algunas sectas para identificar ante cuáles debemos estar alertas. Veamos con más detalle las tres afirmaciones que llamaron mi atención y que mencioné al principio:

1) Tenemos mucho en común

Nosotros, al igual que sectas como la de los mormones y los Testigos de Jehová, defendemos los valores y estándares de la moral bíblica. Ellos defienden la libertad de religión y se pronuncian en contra del aborto, valoran la familia y van a un templo para reunirse, al igual que nosotros.

2) No estamos de acuerdo en las creencias más importantes

Lo que no tenemos en común es muy importante. Por ejemplo, las sectas que se hacen llamar cristianas afirman que Jesús no es Dios o que Él es un dios minúsculo entre muchos. También enseñan que la salvación no es solo por fe en Cristo, sino por la práctica de ciertas obras. Nosotros creemos en el evangelio de la Biblia, que solo Cristo puede darnos salvación. Sin embargo, ellos agregan otros requisitos para salvación, y por eso concluimos que ellos creen y predican otro evangelio. Sus creencias fundamentales son totalmente diferentes a las nuestras y es por eso que no los llamamos cristianos.

3) Usan un vocabulario similar al nuestro

A veces hablo con cristianos que no entienden por qué no podemos unirnos con las sectas. Estos creyentes argumentan que existen ciertas sectas que creen en Jesús, hablan de Dios como el creador, creen en el pecado, afirman que Jesús vivió y murió. El problema es cómo definimos las palabras que usamos.

Por ejemplo, los mormones afirman que creen en Dios, pero creen que Dios fue primero un hombre y que luego se convirtió en una divinidad. Sin embargo, la Biblia afirma categóricamente que Dios ha sido Dios por toda la eternidad (Job 36:26; Is 40:28; Hab 1:12; Sal 90:2).

Aunque usamos palabras parecidas, la definición no es la misma. Entonces, cuando usamos términos como Dios, Jesús o salvación, hablamos sobre significados e implicaciones completamente distintas. Las Escrituras nos llaman a identificar la verdad del error para honrar a Dios al predicar el contenido pleno del verdadero evangelio que salva, el cual no está presente en estas sectas que se apartan de las enseñanzas claras de la Biblia.

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