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Nota del editor: 

Esta es la carta de nuestro Director Editorial en el tercer número de nuestra Revista Coalición, con el título Imago Dei. Puedes descargar la revista gratis desde aquí.

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Estimados amigos de Coalición por el Evangelio:

Protágoras fue uno de los mayores maestros griegos de retórica del siglo V a. C. Él mostró un profundo desapego por lo absoluto y prefirió el relativismo. Como consecuencia, se declaró ignorante de la voluntad de los dioses e introdujo lo que se conoció como el agnosticismo. Dentro de ese marco filosófico, estableció su famosa tesis: «El hombre es la medida de todas las cosas». El significado exacto de esta frase sigue siendo muy debatido. Sin embargo, más allá de su intención y sus posibles significados, esta frase ha moldeado de alguna manera el humanismo contemporáneo autocentrado y pragmático que establece a la experiencia, opinión y presencia humana como central sobre todas las cosas.

El judeocristianismo, por el contrario, tiene al Dios Creador, Soberano y Redentor como centro y ordenador de todas las cosas, y a la humanidad como dependiente y sujeta a la providencia y gracia divina. Justamente, la famosa pregunta del salmista «¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él…?» (Sal 8:4) está enmarcada dentro del argumento del salmo que no está destacando a la humanidad, sino el señorío y la grandeza de Dios sobre toda la creación, la cual es de absoluta propiedad divina.

Sin duda, la grandeza y sabiduría inconmensurable de Dios hace que la pregunta sea relevante, oportuna y necesaria. David no presume de la grandeza humana con esa pregunta, sino de la grandeza de la bondad de Dios al coronar al ser humano con autoridad subordinada sobre su creación. Ante ese acto de misericordia, David no exalta a la humanidad por la autoridad delegada recibida, sino que vuelve a decir: «¡Oh SEÑOR, Señor nuestro, Cuán glorioso es Tu nombre en toda la tierra!» (Sal 8:9).

En este número, queremos volver a buscar respuestas alrededor de nuestra humanidad a la luz de la perspectiva única que nos entrega la Palabra de Dios. Esto no solo es un ejercicio teológico, sino que creemos que es de suma importancia volver a plantearnos el significado y valor de nuestra humanidad debido a que, justamente, ese significado y valor está siendo trastocado y tergiversado en diferentes batallas culturales y sociales hoy en día.

Les invito a leer estos artículos y compartir este número con otras personas.

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