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El «ateísmo» consiste en la negación de la existencia de Dios. La palabra «ateo» se compone de dos palabras de origen griego: a que significa «no» y theos que significa «Dios».

Los ateos niegan la realidad de la existencia de Dios o de cualquier principio espiritual fuera del reino de lo visible y tangible. En otras palabras, creen que no existen deidades o realidades espirituales de ningún tipo.

Pero también existe otro grupo de personas no religiosas que se conocen como agnósticos. El agnosticismo es la creencia de que la mayoría de las cosas no se pueden conocer, es decir, son incognoscibles. Con respecto a la religión, generalmente se caracteriza como «ni una creencia ni una no creencia en una deidad».1

El ateísmo y el agnosticismo tuvieron una expansión significativa con el racionalismo del iluminismo del siglo XVII y se arraigó en el celo antirreligioso del marxismo-leninismo de inicios del siglo XX, llegando a formarse lo que algunos llaman el secularismo militante.2

Por supuesto, el ateísmo no es un concepto nuevo. Ya en los Salmos se da este testimonio: «El necio ha dicho en su corazón: “No hay Dios”» (Sal 10:4; 14:1).

En la actualidad podemos mencionar algunos personajes que respaldan y promueven el denominado nuevo ateísmo, como Richard Dawkins, Daniel Dennett, Sam Harris y Christopher Hitchens. En su libro Atheism Remix [Remix de Ateísmo], el Dr. Albert Mohler escribe:

El nuevo ateísmo no es solo reafirmación del ateísmo. Es un movimiento que representa un desafío público mucho mayor al cristianismo que el planteado por los movimientos ateos de épocas anteriores. Ellos consideran que la ciencia está de su lado y argumentan que el conocimiento científico es el único conocimiento verdadero. Argumentan que creer en Dios es ignorancia organizada, que las creencias teístas conducen a la violencia y que el ateísmo es liberación.3

Las estadísticas globales de ateos y agnósticos son difíciles de medir debido a que unos países han impulsado el ateísmo mientras otros lo han restringido. Esto ha generado números oficiales alterados por ciertos intereses particulares. Además, en general, las personas pasan de la religión a la no religión y viceversa. Dicho lo anterior, según el Centro para el Estudio del Cristianismo Global del Seminario Teológico Gordon Conwell, para el año 2021 habían más de 147 millones de ateos y más de 731 millones de agnósticos en el mundo.

El evangelio en contextos ateos

El ateísmo parece tener influencia en las nuevas generaciones en varios países del mundo. Por ejemplo, la mitad de los jóvenes en España se declaran ateos o agnósticos. Algunos de ellos creen en un ser superior, pero que no tiene mayor injerencia en este mundo, mientras que otros no creen en nada más allá de lo material.

Mario Iglesias, quien ministra con su esposa Paola en el País Vasco, norte de España, menciona que hay tres dificultades para compartir el evangelio en contextos donde el ateísmo y el agnosticismo son comunes.4

1) El fundamentalismo ateo

Mario afirma que no hay respeto por aquellas personas que profesan la fe. Los nuevos ateos consideran que los que creen en algo fuera de lo material son gente retrógrada o que vive con costumbres antiguas innecesarias para la época moderna.

2) La antirreligiosidad

Él explica que antes que ateas o agnósticas, muchas personas evidencian que están en contra de la religión organizada. Les desagradan palabras como templo, iglesia, Dios y Biblia. Rechazan todos estos conceptos principalmente por su interpretación de asuntos históricos. En otras palabras, su ateísmo o agnosticismo es defendido por lo mal que el cristianismo ha intervenido en la historia.

3) Un desconocimiento general del cristianismo

Los ateos y agnósticos tienen un concepto muy limitado de cómo vive un cristiano evangélico. Mario sugiere que existe un vacío de información sobre lo que un creyente en Jesucristo vive y en qué fundamenta su vida. Algunos se acercan preguntando sobre denominaciones, vida cotidiana, las Escrituras, el homosexualismo, entre otras cosas.

Hemos visto a través de la historia cómo el secularismo, es decir, una cosmovisión basada solo en la realidad material, ha permeado regiones enteras que antes eran consideradas bastiones del cristianismo, como la Europa occidental y varias localidades de los Estados Unidos.

Una de las tareas más difíciles de nuestro tiempo es comunicar el evangelio a las generaciones más jóvenes que han crecido en un secularismo abierto y celebrado. Algo importante a tomar en cuenta es que detrás de estos sistemas seculares-religiosos opera Satanás, el enemigo de nuestras almas (Ef 6:12).

Hay trabajo pendiente

Paul Lizardo, misionero en Europa junto a su esposa Tamara, presenta tres recomendaciones al servir y predicar el evangelio a nuestros amigos ateos o agnósticos.5

1) Ten paciencia y perseverancia

Es fácil no tener paciencia al compartir el evangelio con cualquier persona, es una tentación fuerte, especialmente con amigos y conocidos ateos y agnósticos. Tenemos que reconocer que la evangelización es un proceso y no un evento. Lo mejor es tener paciencia para que Dios obre en sus corazones.

2) Evita las distintas trampas que nos aguardan

No caer en la trampa de que el ateo tiene superioridad intelectual y por eso no compartimos el evangelio con ellos. Muchas de sus preguntas son complejas, pero se pueden rebatir a sí mismas. Si nos hacen una pregunta compleja podemos decir: «es una muy buena pregunta, no sé la respuesta, pero déjame investigar y con gusto podemos seguir conversando». Evitemos ridiculizar la pregunta o presentar argumentos endebles. Recomienda el libro Tácticas de Gregory Koukl.

3) Recuerda que ellos han puesto su fe en que Dios no existe

Podemos estar convencidos de que el ateo tiene fe en «la no fe», en que no existe Dios y que puede vivir la vida sin Él. Es un hecho que debemos estar preparados para presentar defensa ante todo el que demande razón de la esperanza que hay en nosotros, pero tenemos que hacerlo con mansedumbre y reverencia (1 P 3:15). Oremos por ellos con la compasión de Cristo, porque son personas perdidas y sin esperanza.

Compartiendo la fe

La recomendación con la que cierra Lizardo es que debemos mostrar la verdad y el amor de Dios con hechos concretos. Somos las cartas abiertas de Cristo para ateos y agnósticos también.

La iglesia global tiene excelentes maestros en la iglesia que crecieron bajo el régimen ateo soviético de los años setentas, los cuales saben lo que es vivir bajo el marxismo. Esto nos puede ayudar y empoderar para compartir la fe con valor a aquellos en nuestros contextos que abrazan el ateísmo y el agnosticismo.

El número de líderes cristianos y misioneros que han sido llamados a batallar en contra de estos movimientos seculares está creciendo. En la actualidad vemos latinos saliendo a Europa y otras partes del mundo para compartir la verdadera esperanza en Jesucristo.


1 CIA World Factbook: https://www.cia.gov/the-world-factbook/field/religions
2 Pablo A. Deiros, Diccionario Hispanoamericano de la Misión (COMIBAM Internacional: Editorial Unilit, 1997), 53.
3 R. Albert Mohler Jr., Atheism Remix (Illinois: Crossway Books, 2008), 12.
4 Mario Iglesias envió estas declaraciones en un mensaje de audio (Mario Iglesias, comunicación telefónica, 5 de abril de 2022).
5 Paul Lizardo envió estas declaraciones en un mensaje de audio (Paul Lizardo, comunicación telefónica, 5 de abril de 2022).
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