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Nota del editor: 

Este es un fragmento adaptado de El Catecismo de la Nueva Ciudad: La verdad de Dios para nuestras mentes y nuestros corazones (Poiema Publicaciones, 2018), editado por Collin Hansen. Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

¿Qué es idolatría?

Idolatría es confiar en que encontraremos esperanza, felicidad y significado en las cosas creadas, y no en el Creador. 

Romanos 1:21, 25: “A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato co­razón… Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, ado­rando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador…”.

La respuesta anterior del catecismo nos mostró que el peca­do es rechazar e ignorar a Dios, así como rebelarnos contra Él, no tratar a Dios como a Dios, y no darle el honor que merece. En la Biblia, la forma más frecuente en que las personas hacen esto es a través del pecado de la idolatría. La idolatría es amar a algo o a alguien más que a Jesucristo. Idolatría es permitir que algo o alguien tenga mayor importancia que Jesucristo cuando se trata de tu felicidad, seguridad, espe­ranza, autoestima o del propósito de tu vida. La razón por la que es tan importante comprender el pecado de la idolatría es porque podría estar creciendo en alguna parte de nuestra vida por un largo período de tiempo y echar profundas raíces sin llevar a violaciones claramente visibles de la ley de Dios.

El pecado no es solamente hacer cosas malas. Es convertir cosas bue­nas en tu prioridad. Esto arruina tu alma, destruye a tu comunidad y deshonra a Dios

Así que, por ejemplo, si la prosperidad económica y tu carrera se han convertido en algo demasiado importante para ti, se han convertido en tus ídolos, y eso puede llevarte a trabajar demasiado y al cansancio extremo. Puede llevarte a ser despiadado. Puede impedir el desarrollo de un corazón amoroso y del fruto del Espíritu. Puede alejar a ciertas personas. Puede afectar tus relaciones familiares. Puede herir a tus amigos. Y todas estas cosas pueden suceder por un largo período de tiempo antes de manifestarse con ejemplos evidentes de mentiras, falsedad o adulterio, los cuales son inevitables a largo plazo.

Por tanto, lo importante es comprender esto: el pecado no es solamente hacer cosas malas. Es convertir cosas bue­nas en tu prioridad, porque esto arruina tu alma, destruye a tu comunidad y deshonra a Dios.

Oración. Dios creador, perdónanos por adorar las cosas que has crea­do. Nada ni nadie debe ser nuestra esperanza ni nuestra con­fianza. Solo Tú existes en Ti mismo y eres todo suficiente. Permite que seas nuestro todo en todo. Amén.


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