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Desde sus inicios, nuestra iglesia ha creído en la posición complementaria de los roles del hombre y la mujer. Pero la pregunta siempre sale a relucir una y otra vez: “¿qué ustedes piensan sobre mujeres pastoras?”. Siempre que me hacen la pregunta viene a mi mente el pensamiento de que otra persona terminará dejando nuestra iglesia debido a esta convicción. Así ha pasado ya varias veces, y con toda probabilidad seguirá pasando. ¿Por qué hacer tanto énfasis en el complementarianismo?

“Morir en la colina” es una frase anglo que hace referencia a guerras donde batallones están dispuestos a morir por defender una posición estratégica. Yo pienso que la posición complementaria acerca de los roles de los hombres y las mujeres es una por la cual los creyentes debemos estar dispuestos a defender a todo precio. Quisiera aclarar que respeto a muchas mujeres que ejercen posiciones ministeriales de gobierno de la iglesia, aunque considero que éstas están reservadas para hombres. En el contexto de 1 Corintios 14 y 1 Timoteo 2 está claro que la mujer no debe de ejercer autoridad por medio de la enseñanza cuando la iglesia local se reúne. Esto no quiere decir que en otros contextos un hombre no puede beneficiarse de la sabiduría que Dios le ha dado a mujeres que enseñan.

Los hombres y mujeres  fuimos creados a la imagen de Dios, y ambos tenemos el mismo valor. A la vez, Dios nos ha dado diferentes roles que cumplir en el hogar y en la iglesia, y estos nos permiten complementarnos el uno al otro. Bajo el gobierno de Dios, el hombre tiene el liderazgo en la relación, y la mujer sigue este liderazgo. Esta dinámica permite al hombre servir sacrificadamente a su esposa y a la vez llevar la dirección espiritual del hogar. Las mujeres están llamadas a ser ayuda idónea, apoyando la dirección dada por sus esposos. De la misma forma los hombres son llamados a liderar sacrificadamente a la iglesia en los roles de enseñaza y dirección espiritual.

Diferentes iglesias complementarias practican este principio bíblico de formas diferentes. todos tratando de honrar la Palabra de Dios. Pero queda claro que entre el hombre y la mujer ninguno tiene mayor valor que el otro: ambos gozan de diferentes funciones, y ambos pueden encontrar realización en estos roles ya que la finalidad para el creyente y nuestra realización está en morir a nosotros por medio del sometimiento a la Palabra para traer gloria a Dios en el poder del Espíritu.

Es cierto que en muchas culturas los hombres han usado su posición de líderes para oprimir en lugar de servir, así abusando de su rol dado por Dios. Pero el hecho de que hombres hayan pecado de esta manera no justifica que encontramos la solución negando los roles bíblicos que Dios ha diseñado. Por eso, quiero presentar 5 razones por las que creo que la colina del complementarianismo es una en la que vale la pena morir.

  1. Porque creo en la inerrancia de las Escrituras.

Para poder ignorar este mandato bíblico tendría que ignorar o simplemente no obedecer demasiados pasajes de la Biblia que hablan del orden de Dios en relación a los roles entre  hombres y mujeres, en el matrimonio y en la iglesia. Solo por mencionar algunos: Efesios 5, Colosenses 3 y Tito 2 en el área del matrimonio; 1 Timoteo 2:9-15 y 1 Timoteo 3 en el área de la iglesia.

Si afirmo que toda la Biblia es la palabra de Dios tengo que mirar estos pasajes y estudiarlos en sus contextos históricos para aplicarlos a mi realidad actual, como hago con todo el resto de la Biblia. Ninguno de estos textos vienen acompañados de algún tipo de cláusula de cultura o época que nos daría a entender que no son aplicables para un creyente del siglo XXI. En 1 de Timoteo 2 el fundamento en el que Pablo basa su argumento sobre la prohibición de ejercer autoridad y enseñar está en un mandato de la  creación, en el origen de todas las cosas, y no en aspectos culturales. El ignorar la posición complementarianista socava la veracidad de las Escrituras proveyendo así la posibilidad de poder escoger qué mandatos de Dios obedezco y cuales no.

  1. Porque tengo que ser consistente con los argumentos bíblicos.

Una de las facetas más descuidadas y difíciles de hacer correctamente es velar cómo mis argumentos sobre un tema bíblico afectan otros temas. El complementarianismo es uno de esos temas donde los argumentos usados para llegar a convicciones egalitarias —la postura contraria— tienen grandes repercusiones en otras doctrinas. De manera resumida, el egalitarianismo argumenta que si todos somos creados a la imagen de Dios, entonces, no importando nuestro género, ser realmente iguales implica ejercer los mismos roles. Creer que este argumento es cierto tiene implicaciones gigantescas.

Por ejemplo, las denominaciones que han estado ordenando y casando homosexuales comenzaron ordenando mujeres en posiciones del clero. La lógica que ellos utilizan para sostener sus argumentos en la ordenación de féminas puede llevar a alguien a decir que si los homosexuales tienen el mismo valor que los heterosexuales —ya todo ser humano tiene el mismo valor al ser creado a la imagen de Dios—, entonces los homosexuales también tienen el derecho de ejercer los mismos roles que los heterosexuales en el clero. Si eliminamos las diferencias de roles por género, es posible también eliminar las diferencias por preferencia sexual. Ignorar lo que dice la Palabra sobre las diferencias de roles facilita el ignorar los claros mandatos bíblicos sobre el pecado de la homosexualidad que descalifican a personas de ser parte del clero.

  1. Porque Jesús merece reverencia.

Efesios 5:21 dice, “sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo”. Esta frase, “temor de Cristo”, podría ser traducida “en reverencia a Cristo”. Efesios 5:21 hasta el capítulo 6:4 nos muestra cómo, llenos del Espíritu Santo (Ef. 5:18), nos sometemos a las autoridades designadas por Dios en diferentes relaciones.

Una de las razones por las cuales el texto habla de dar reverencia a Cristo a través del sometimiento es porque Jesús se sometió al Padre. Si asumimos que es denigrante tener que someternos a otros, como ocurre cuando hay diversidad de roles, entonces estaríamos diciendo que Jesús se denigró al someterse al Padre. La Biblia presenta todo lo contrario: Él recibió gloria por su sometimiento al Padre. Jesús abandonó la gloria que Él tenía para que sus hijos pudiéramos experimentar gloria eterna. Eso no es denigrante; es el evangelio. Por consiguiente, cuando una mujer se sujeta a su esposo o no busca una posición de gobierno y autoridad en la iglesia, está mostrando reverencia a Cristo al reconocer que Jesús mismo la ha llamando a otras funciones en su matrimonio o en las labores dentro de la iglesia de la misma forma que el se sometió al Padre.

  1. Porque la Trinidad es importante.

Como ya mencioné, uno de los principales argumentos en el movimiento egalitario sostiene que para que tengamos el mismo valor ontológico tenemos que tener el derecho de ejercer los mismos roles. Esto manifiesta que en situaciones que una persona está ejerciendo autoridad sobre otra, la persona en autoridad tiene más valor ontológico que la que está en la posición de sujetarse. Se asume entonces que la persona sometida está en una posición denigrante.

Este argumento es contrario a las leyes sociales, donde todos nos sometemos a diferentes autoridades, sean gubernamentales o de trabajo, sin haber algo intrínsecamente denigrante. Más importante aún, estos argumentos atentan contra la Trinidad. La Biblia nos muestra que dentro de la economía de la Trinidad hay roles entre las tres personas de la Trinidad, donde es evidente que el Hijo y el Espíritu Santo se someten al Padre y el Espíritu se somete a la vez al Hijo. Si el sometimiento hace que la persona en autoridad tenga mayor valor ontológico, entonces la Trinidad no podría ser Trinidad. El Hijo y el Espíritu Santo no podrían ser Dios, pues están en una posición de sometimiento bajo el Padre y por consiguiente, no tendrían el mismo valor que Dios. Las implicaciones teológicas de esto son inmensas ya que para que Cristo pudiera salvarnos tenía que ser Dios. Si el someterse al Padre lo hace menos que Dios, el Padre no puede salvarnos y no tenemos evangelio.

  1. Porque el evangelio está en juego.

Al final, podemos decir que la razón más importante por la cual estamos dispuestos a “morir en la colina” es porque si el argumento en la raíz del egalitarianismo —igualdad de valor implica igualdad de roles—, entonces el evangelio no es cierto. La Palabra de Dios deja de ser inerrante, la Trinidad deja de ser cierta, Jesús sería menor que Dios, y no tendríamos evangelio. Para que Cristo pudiera salvarnos, Él tenía que ser completamente Dios y completamente hombre. Hombre para ser nuestro sustituto y Dios porque nuestro pecado es contra un Dios infinito.  Solo un Dios infinito puede pagar nuestra deuda; es por eso que la Biblia afirma que la salvación es del Señor.

Espero que este artículo pueda ayudar a muchos a ver la razón por la cual pienso que este es un tema de vital importancia. Este es un tema de vital importancia porque los argumentos usados para afirmar el egalitarianismo socavan el evangelio mismo. Por eso estoy dispuesto a “morir en la colina”, aunque no tenga la aprobación de la gente.

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